Los fiscales del Condado de Hudson han acusado a un cura de manosear supuestamente a una mujer en la capilla de su iglesia en Nueva Jersey.
Donato Cabardo, de 56 años, sacerdote católico de la Iglesia de San Pablo de la Cruz en Jersey City, fue acusado de dos cargos de contacto sexual delictivo en cuarto grado y un cargo de acoso el 14 de agosto.
Según el comunicado de la denuncia, Cabardo tocó los pechos y las nalgas de la víctima, presionó su mejilla contra la suya y le besó la mano, cara y cabeza dentro de la capilla de la iglesia. Los incidentes ocurrieron entre enero y julio de este año.
Cabardo fue liberado por una denuncia de citación después de su arresto y se espera que se presente en la corte el 9 de septiembre.
Una portavoz de la Arquidiócesis de Newark señaló en una declaración a NJ.com: "La Arquidiócesis de Newark toma en serio todas las quejas creíbles de mala conducta sexual de miembros del clero, religiosos, personal laico y voluntarios".
Y continúa: "Cualquiera que desee reportar un incidente de mala conducta sexual cometido por un miembro de la Arquidiócesis de Newark se le anima a informar inmediatamente a su Fiscal del Condado y a la Oficina Arquidiocesana para la Protección de los Fieles".
Cualquier persona que tenga información acerca de este caso, puede ponerse en contacto con la Unidad de Víctimas Especiales de la Oficina del Condado de Hudson al 201-915-1234. Todas las llamadas son confidenciales.
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“Me besaron y me tocaron las partes privadas”: los testimonios de soldados latinas que denuncian abusos sexuales en el Ejército
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Gigi Lucero ingresó al Ejército de Estados Unidos cuando tenía 18 años y su primera asignación fue en Fort Hood, Texas, donde le tocó enfrentar lo que ella califica como discriminación. “Me hacían muchos piropos de latina, me decían que si iba a cocinar, que si yo hablaba spanglish, que si en México se habla mexicano”, recuerda Gigi. En el Ejército ser mujer y latina puede significar una mayor vulnerabilidad al acoso y al abuso sexual.
Cortesía: Gigi Lucero
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Lucero asegura que fue agredida sexualmente mientras servía en Irak. Su unidad estaba conformada por 250 hombres y solo seis mujeres. Un día mientras descansaba, relata que alguien le cubrió la cabeza con una bolsa de dormir. “Me sofocaron y me besaron, no sé quién me besó y me tocaron las partes privadas”, recuerda. Ella reportó el abuso a sus superiores: “Me quejé, pero no dije que alguien me violó. Yo dije que alguien me estaba molestando”. Asegura que lo hizo por temor a represalias y también por falta de confianza en el sistema. Gigi Lucero se acaba de retirar tras 20 años de servicio activo, pero el trauma por el abuso del que dice que fue víctima, no la abandona: “Es muy difícil, aún estoy en terapia y uso medicamentos. Esto fue en 2003 y hasta el día de hoy no puedo respirar el olor de un taller mecánico, mi vida sexual no existe con mi esposo porque me asusto”.
Cortesía: Gigi Lucero
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La discriminación por concepto de raza y género es un patrón que reconoce la veterana e investigadora Pamela Campos-Palma. “Y no debería suceder ya que los hispanos son el grupo que más crece dentro del Ejército. Hoy representan el 16 por ciento del servicio activo”.
Cortesía: Pamela Campos-Palma
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Según la investigadora “el sistema de justicia del Ejército no es real, no hay justicia. En 2018, 43% de las personas que dijeron que reportaron (abusos), también dijeron que había represalias, los castigaron”.
Cortesía: Pamela Campos-Palma
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Dentro de los latinos en las fuerzas armadas, el porcentaje de mujeres ha aumentado con fuerza: de 1.6% en 1973 a 17.8% en la actualidad, según cifras del Departamento de Defensa. Sin embargo, esto no se ha traducido en una mayor seguridad para ellas. Nancy Rodríguez cuenta su propia experiencia: “Fui a la oficina de mi supervisor a ayudarle y cuando fui a recoger las cosas de su escritorio, se arrimó y me dio un beso”.
Cortesía: Nancy Rodríguez
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Perla González explica cómo fue que abusaron de ella: "Se esperó hasta que yo me había quedado dormida y sintió que era el momento para él". La soldado también dice por qué no lo reportó: "Nos meten en la mente que tu carrera es más importante que nada (...) te dices: 'Pues no quiero reportarlo porque me voy a meter en problemas'".
Cortesía: Perla González
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Tristeza Ordex, veterana de la Marina, se cuestiona la realidad que viven las mujeres en la vida militar: “Dicen que si eres una mujer tienes que pagar un precio para ser parte de este club. ¿Pero cuál precio tenemos que pagar si ya estamos pagando, entregándoles nuestras vidas? Teniendo que ir para Irak, para Afganistán, donde nos llamen, ese es el precio que yo quería pagar”.
Cortesía: Tristeza Ordex
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La exmarine Nathalie Ocampo asegura: "Yo no conozco a ninguna amiga que estuvo en el Marine Corp conmigo que no ha sido discriminada, abusada, asaltada, violada". Según un informe del Departamento de Asuntos de Veteranos, 20% de las mujeres que solicitaron asistencia padecían de estrés postraumático relacionado con algún incidente sexual, aunque expertos sospechan que la cifra es más elevada, ya que sólo 1 de cada 3 miembros, reporta la agresión.
Cortesía: Nathalie Ocampo