Un bebé de siete meses recibió un disparo en uno de sus tobillos el miércoles en la noche en el vecindario Lawndale, en West Side, cuando viajaba en el automóvil con su familia.
Según información de la policía, el niño viabaja en un vehículo con dos miembros de la familia cerca de las 10 p.m. sobre la avenida South Albany, cuando un automóvil de color negro se detuvo junto al carro familiar que estaba detenido en una esquina y una persona en su interior abrió fuego. Una bala perdida rozó el tobillo del pequeño.
El bebé fue trasladado al Hospital Stroger y, según fuentes policiales, está en buenas condiciones de salud. El caso es investigado por las autoridades de la ciudad.
En el último mes, los tiroteos que se han presentado en la ciudad han quitado la vida a varios niños de Chicago.
Este fin de semana, dos niños más se sumaron a la lista de víctimas mortales. Natalia Wallace, de 7 años, recibió un disparo mientras jugaba en una fiesta familiar en el vecindario de Austin, mientras Vernardo Jones,14 años y quien vivía en West Lawn, murió al ser herido en su espalda Vivía.
Los fallecimientos ocurridos este fin de semana muestran un incremento en homicidios en la ciudad, que se prevé podría romper el máximo histórico en un año ocurrido en 2016, cuando se registraron 778 homicidios. Según el reporte del New York Times, Chicago registró al menos 336 personas asesinadas hasta el 2 de julio de este año.
La violencia armada en Chicago cobra la vida de los más pequeños de la ciudad
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Amaria Jones,13 años. El 19 de junio, estaba en su casa, en West Side, enseñando a su madre un movimiento de baile cuando un fue herida a muerta por una bala perdida.
Eran las 8:36 pm cuando ocurrió el tiroteo. Dos adolescentes estaban sentados en el porche de la casa donde vivía Amaria. Después, los jóvenes vieron una luz láser roja apuntando hacia ellos y escucharon múltiples disparos, dijo la policía. Los dos fueron baleados pero sobrevivieron. Amaria recibió un disparo en el lado derecho del cuello y fue llevada al en estado crítico, dijo la policía. Murió en el hospital media una hora después.
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Mekhi James, 3 años: Según la policía, el pequeño recibió un disparo el sábado 20 de junio por la noche mientras estaba en la parte trasera del automóvil de su padrastro. El padrastro lo llevaba a casa después de que ambos se habían cortaron el pelo. El tiroteo se desarrolló a lo largo de la calle Huron de Chicago. La poolicía dijo que un SUV Honda azul se detuvo junto al vehículo del padrastro y la persona abrió fuego. El padrastro sufrió una herida en el abdomen y, después del tiroteo, corrió a un hospital en Oak Park.
Mekhi, dijo la policía, recibió un disparo en la espalda. El niño fue declarado muerto en el hospital.
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Lena Nuñez de 10 años, esperaba que su padre la recogiera en la casa de la abuela el sábado en la noche cuando una bala perdida entró por una ventana y la impactó en la cabeza. Este fin de semana un total de 18 personas murieron en Chicago por violencia con armas, incluidos otros dos niños, y la policía decidió poner 1,200 agentes adicionales en las calles.
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Sincere Gaston, de 1 año. El sábado 27 de junio la madre del niño de 20 meses, conducía por la calle Halsted cerca de la calle 60, camino a casa desde la lavandería, con el niño en la parte trasera del carro. Otro automóvil se detuvo junto a ellos, y alguien adentro comenzó a disparar. Sincere recibió un disparo en el pecho y una bala rozó la cabeza de la madre según la policía. La madre condujo hasta el Hospital St. Bernard, donde su hijo fue declarado muerto.
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Natalia Wallace, 7 años. Recibió un disparo en la cabeza que le provocó la muerte el 4 de julio. Cuando ocurrió el suceso estaba jugando en el patio de una vivienda en la comunidad de Austin, en Chicago.
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Vernardo Jones, 14 años. Vivía en West Lawn y fue herido en su espalda el 4 de julio y declarado muerto en el Hospital de Niños de Comer.
Univision