EMERYVILLE, California. – Una compañía de biotecnología en el Área de la Bahía recibió la aprobación de la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para comercializar la primera prueba de coronavirus casera que ofrece resultados en menos de 30 minutos.
Lucira Health, fundada por cuatro graduados de la Universidad de California en Berkeley y con sede en Emeryville, desarrolló la prueba para diagnosticar el virus de la influenza, pero en cuestión de meses pudo adaptarla para detectar la cepa que causa el coronavirus.
El dispositivo no es más grande que el tamaño de una mano y ofrece mejores resultados cuando se utiliza dos días después de que se presenten los primeros síntomas, debido a que se toma una muestra nasal y existe la posibilidad de que arroje un falso negativo si el virus se encuentra aún en periodo de incubación.
La muestra nasal a través de un hisopo es similar a la que se extrae en la mayoría de los centros de prueba habilitados por las autoridades de salud locales, pero a diferencia de estos, se deposita en un contenedor donde se encuentra el agente reactivo que ofrece el resultado con hasta 94.1% de efectividad.
La prueba tiene un costo promedio de $50, pero por el momento, la aprobación de emergencia de la FDA solo permite su compra con una receta médica y su uso en casa está limitado a personas mayores de 14 años.
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Así funciona el rociador nasal contra el coronavirus creado por científicos de la Universidad de California
Manglik Lab
Universidad de California en San Francisco
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El equipo diseñó
una molécula sintética, lista para producción masiva, que hace el trabajo de una “camisa de fuerza” para la maquinaria que le permite al virus infectar las células humanas, un avance que califican como “uno de los antivirales más potentes contra el coronavirus que se hayan descubierto hasta el momento”. En la imagen, Nick Hoppe, investigador de UCSF, trabaja en el laboratorio del campus Mission Bay.
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Por el momento los científicos han realizado pruebas con la molécula en forma de un aerosol -llamado
“AeroNabs”- que puede ser administrada a través de un inhalador o un rociador nasal. En la imagen, Bryan Faust examina una representación 3D de una partícula del coronavirus.
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“Si se usa una vez al día, AeroNabs puede proveer una poderosa y confiable protección contra el coronavirus hasta que una vacuna esté disponible”, aseguran los expertos de UCSF.
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Los investigadores que desarrollaron la fórmula se encuentra en conversaciones con socios comerciales para amplificar la producción y las pruebas clínicas de AeroNabs, que bien podría ser una de las opciones más innovadoras y accesibles para combatir la pandemia. En la imagen, el doctor Aashish Manglik, en el laboratorio de Mission Bay.
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“Siendo mucho más efectivo que los equipos de protección personal (como cubrebocas, guantes y escudos faciales), vemos a AeroNabs como una forma de protección personal molecular que puede servir como un ‘parche’ importante hasta que una vacuna nos brinde una solución más permanente al covid-19”, dijo Peter Walter (a la izquierda), coinventor de la fórmula.
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Además de su bajo costo de producción y la posibilidad de que se venda en las farmacias sin necesidad de receta médica, los investigadores creen que su aerosol nasal puede representar “una línea de defensa más permanente” para las personas que no puedan tener acceso a una eventual vacuna o que no respondan a sus efectos.
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El equipo de científicos que desarrolló la fórmula está conformado por bioquímicos, biólogos celulares y virólogos que en cuestión de meses crearon el aerosol.
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