NUEVA YORK - El tercer juego de la serie final de la NBA, entre los Spurs de San Antonio y los Knicks de Nueva York, culminó con la derrota de estos últimos, en el Madison Square Garden, donde hasta el presidente Donald Trump estuvo invitado.
Esa noche de decepción, la del lunes, culminó con 21 personas arrestadas, informó el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD). Dos días después, los Knicks ganaron el cuarto juego de la serie y los arrestos se multiplicaron: en total, hubo 56 personas detenidas y un agente herido en la cabeza por la botella de vidrio que alguien lanzó.
La mayoría de los arrestados están acusados por alteración a la paz (o conducta desordenada) y agresión a un oficial de la policía.
En detalle, se reportó que había personas saltando sobre los taxis y otros vehículos que no les pertenecían; otras explotaron fuegos artificiales sin tomar en cuenta las condiciones y hubo quienes estuvieron consumiendo alcohol en las calles.
Contrario al lunes, cuando se congregaron en el Battery Park, para el partido del miércoles, los fans de los Knicks acudieron a Central Park, a fin de disfrutar la acción contra los Spurs en pantalla gigante y en comunidad.