La peluquera de Dallas que desafió las órdenes de restricción de Texas para prevenir el contagio del coronavirus estudia presentarse al senado estatal.
Shelley Luther, quien se negó a cerrar su salón de belleza aun cuando el confinamiento en Texas ordenado por el gobernador Greg Abbott no permitía que abriera sus puertas, dijo esta semana que “decenas de personas” le habían pedido que se presentase a un puesto oficial.
Luther fue condenada a siete días de cárcel tras negarse a pedir perdón por haber reabierto su salón de belleza a finales de abril, en abierto desafío a las restricciones estatales y días antes de que Texas iniciara su proceso de reapertura el 1 de mayo.
Su caso ganó el respaldo de líderes republicanos texanos e incluso atención nacional. El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, pagó la fianza de 7,000 dólares para que Luther fuera liberada de inmediato y el propio presidente Donald Trump preguntó por ella al gobernador Abbott cuando los dos mantuvieron una reunión en la Casa Blanca en la primera semana de mayo.
Activista conservadora
Tres meses después, el proceso de reapertura ha tenido que dar marcha atrás por el aumento de contagios en Texas, que lo han situado como el tercer estado con más casos de coronavirus en todo el país, por encima de Nueva York.
Aun así, Luther se convirtió en un símbolo para los conservadores que miran con recelo las medidas de restricción y defienden que el parón económico que causa el confinamiento dejará un daño aún mayor que el de la pandemia y no ha ocultado sus preferencias políticas.
Desde que salió de la cárcel, Luther ha tenido una activa presencia en redes sociales donde ha apoyado a otros empresarios que también han desafiado las medidas de restricción y se ha manifestado en contra del retiro de estatuas de generales confederados en Texas.
“Me preocupa la dirección del estado”
Pero las estrellas parecen haberse alineado para que Luther salte a un puesto público. Los republicanos eligieron el sábado, en una elección especial, al sustituto del excongresista texano John Ratcliffe, nombrado director de Inteligencia Nacional por Donald Trump, Pat Fallon, actual senador estatal por el distrito 30 (Prosper).
Fallon competirá por el partido republicano en el distrito 4 (Heath), de aplastante mayoría conservadora. Ratcliffe ganó ahí en 2018 con el 75% de los votos. De ser electo, el puesto para el Senado queda libre y es ahí donde entran las aspiraciones de Luther.
“A raíz de la victoria del senador Pat Fallon en la elección especial de este fin de semana, decenas de ustedes me han llamado, enviado mensajes o correos electrónicos preguntándome si me presentaría a la elección especial para ocupar un puesto en el Senado por el distrito 30”, escribió en su página de Facebook.
“No soy política, pero como una empresaria conservadora, me preocupa inmensamente la dirección que está tomando nuestro estado. Por favor, recen por mi familia mientras consideramos nuestros siguientes pasos”.
El distrito 30, al noroeste de Dallas y fronterizo con Oklahoma, es también territorio republicano. Y Luther tiene los medios para comenzar una carrera política. Una página de Gofundme para apoyarla reunió más de medio millón de dólares, más que suficiente para solventar una campaña electoral. La decisión, no obstante, deberá esperar a la convocatoria a elección especial por este puesto en el Senado, que debe hacer el gobernador Abbott en los próximos meses.
Coronavirus y pobreza: la doble batalla que enfrentan pacientes hispanos en los condados fronterizos de Texas
Clarissa Munoz
Clarissa Muñoz, que está infectada de covid-19, comparte una foto de su bebé en el hospital DHR Health, el miércoles 29 de julio de 2020 en McAllen, Texas. Muñoz fue separada de su hijo tras dar a luz.
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Un hombre con covid-19, con una cubierta protectora, es trasladado de la sala de urgencias a una unidad especial en el Starr County Memorial Hospital, en Rio Grande City, Texas. Durante casi un mes, el Valle de Rio Grande pidió un hospital de campaña, pero no tuvo uno disponible hasta el pasado martes.
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El pie de un bebé recién nacido de una madre con covid-19 en el hospital DHR Health, en McAllen, Texas. El hospital permite a las madres hacer videollamadas a los cuneros.
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Amanda Vaughan
La enfermera Amanda Vaughan toma fotos y ayuda a Clarissa Muñoz, infectada de covid-19, a ver a su bebé desde un iPad en el hospital DHR Health.
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Personal médico trabajando con un paciente de covid-19 en el hospital DHR Health, en McAllen, Texas. En DHR Health, el hospital más grande de la frontera, casi la mitad de las camas están ocupadas por pacientes de coronavirus en dos unidades aisladas. Se está habilitando una tercera.
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Personal médico habla mientras atienden a pacientes de covid-19 en el hospital DHR Health, en McAllen, Texas, en el condado de Hidalgo, donde el 90% de la población es de origen hispano.
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Equipo médico que atiende a pacientes de covid-19 en DHR Health en McAllen, Texas. El condado de Hidalgo registró en julio 600 más muertes que Harris (Houston), una región cinco veces más grande.
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Notas para el personal médico colocadas en una zona donde se preparan para entrar en la unidad de covid-19 en el Starr County Memorial Hospital, en Rio Grande City, Texas. Martha Torres, enfermera del lugar, se ha pasado turnos enteros llamando a otras UCI de Texas para que acepten traslados en helicóptero desde su unidad de 29 camas.
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El doctor Efraim Vela pasa por una puerta improvisada para aislar una zona de mujeres embarazadas y madres recientes con covid-19 en el hospital DHR Health, en McAllen, Texas. Vela subraya las dificultades a las que se enfrenta. "[Las recomendaciones para que no haya contagios] son geniales en Hartford, Connecticut, porque todo el mundo tiene una casa de 4.000 pies cuadrados, los ingresos medios son 180.000 dólares y todo eso. Aquí es muy diferente".
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Personal médico vigilando a pacientes de covid-19 en el hospital DHR Health, en McAllen, Texas. Algunos pacientes se envían incluso a Oklahoma City, y pocos sobreviven al largo vuelo, lo que deja a las familias la carga adicional de conseguir que les envíen de vuelta los cuerpos.
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Personal médico atiende a un paciente de covid-19 en el hospital DHR Health, el miércoles 29 de julio de 2020 en McAllen, Texas. Casi 15.000 mujeres embarazadas en Estados Unidos han dado positivo en el virus y al menos 35 han muerto, según los Centros de Control de Enfermedades.
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Familiares esperando junto a la ventana de un hombre con covid-19 en el Starr County Memorial Hospital, el martes 28 de julio de 2020 en Rio Grande City, Texas. Algunos pacientes han sido trasladados a Oklahoma City, y pocos sobreviven, lo que deja a las familias la carga adicional de conseguir que les envíen de vuelta los cuerpos.
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Una bebé recién nacida de una madre con COVID-19 descansa en el hospital DHR Health, en McAllen, Texas.
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Un cuadro muestra las camas ocupadas y disponibles en una unidad de covid-19 en DHR Health, en McAllen, Texas. Los cuadros en azul son camas ocupadas por pacientes.
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