Patricia Wright, una mujer afroamericana de California acusada del asesinato de su exmarido y que está enferma de cáncer, finalmente fue liberada después de más de 20 años en prisión y tras una vida llena de penurias.
En mayo, familiares y simpatizantes de Wright, quien siempre se ha declarado inocente, habían pedido al gobernador Gavin Newsom su liberación, atendiendo a la pandemia del coronavirus, lo que finalmente ocurrió.
La mujer regresó a la casa de su familia el martes luego de que se le concediera una liberación de emergencia por la pandemia de covid-19 y abandonó la Institución de California para Mujeres (CIW, por sus siglas en inglés).
Una historia llena de episodios amargos
Desde que se unió a su expareja Jerome Scott, su vida estuvo plagada de episodios de violencia y maltrato que incluso la llevaron al hospital.
Scott, con quien tuvo cinco hijos, le disparó en 1979 cuando Wright tenía tres meses de embarazo y perdió a su bebé. La acusación contra Wright llegó 17 años después a causa de un hermano que la señaló por el asesinato, aunque después se retractó.
No solo tiene cáncer
Desde joven, Wright comenzó a tener problemas de vista y más tarde comenzó a desarrollar otras complicaciones de salud.
Entre sus padecimientos se encuentra la hipertensión, enfermedad renal crónica, asma y cáncer. de mama y de ovario que los padeció hace una década y luego resurgieron, además de cáncer de hígado.
Los médicos le habían dado de seis meses a un año de vida según una revisión hecha en mayo, cuando activistas pedían su liberación.
Da las gracias a Newsom
En un emotivo mensaje, Wright agradeció al gobernador la posibilidad de volver a ver a su familia: “Gobernador Gavin Newsom, antes que nada, quiero agradecerle por permitirme venir a casa con mis niños y mi familia Este es el día más bello de mi vida, estoy muy feliz.
“Estoy libre después de 24 años, no quería morir en prisión”, dijo Wright en un mensaje que difundieron activistas a través de redes sociales.
Wright abogó por una mujer que se encuentra en la Unidad de Salud Ambulatoria, quien padece Alzheimer y padecimientos cardiacos.
También pidió que se las autoridades piensen en las personas sin libertad condicional y consideren su liberación: “Nosotros sufrimos ahí. Yo fui bendecida y estoy agradecida por permitirme volver a casa”, dijo Wright, “le agradezco, Gavin Newsom, y lo aprecio por lo que hizo, mis niños lo aprecian, nunca lo olvidaremos”.
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Coronavirus Cases Surge To Over A Thousand At San Quentin Prison
El
brote de coronavirus en la prisión de San Quintín ha puesto en estado de alerta al sistema de correccionales, los funcionarios de salud del
Área de la Bahía y la administración estatal, quienes en conjunto trabajan a marchas forzadas en un plan para contener la propagación de la enfermedad entre reclusos y empleados del centro penitenciario.
Justin Sullivan/Getty Images
Virus Outbreak San Quentin
En las últimas semanas el brote de covid-19 en la cárcel ubicada al norte de San Francisco ha infectado a más de 2,000 reos, para convertirlo no solo en el peor de todo California sino en uno de los más graves de todo el sistema penitenciario de Estados Unidos, tan peligroso que expertos de salud de la Universidad de California lo describieron como “
catastrófico para la población carcelaria” .
Eric Risberg/AP
One-Third Of Prisoners At San Quentin Prison Have Coronavirus
Expertos en salud de la Universidad de California que recientemente visitaron el centro penitenciario dejaron una advertencia sobre la necesidad inmediata de
reducir la población carcelaria a la mitad si se quiere evitar un “brote catastrófico” de covid-19. Actualmente a los enfermos los aislan en carpas ubicadas en el patio de la correcional.
Justin Sullivan/Getty Images
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Troy A. Ashmus, de 58 años, murió en un hospital del Área de la Bahía al que fue trasladado por complicaciones derivadas el coronavirus. Asmus fue sentenciado a la pena de muerte en 1986 por homicidio en primer grado, violación y sodomía contra una víctima menor de 14 años.
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Joseph Safarino Córdova, de 75 años, murió en la prisión de San Quintín el 1 de julio. La causa de su muerte no ha sido determinada, pero sin señales de trauma, todo indica que murió debido a una infección de coronavirus. Córdova fue condenado a muerte en 2007 por la violación y homicidio de una niña de 8 años en San Pablo.
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Dewayne Michael Carey, de 59 años, falleció el 4 de julio en un hospital del Área de la Bahía por complicaciones originadas de una infección de coronavirus. Carey fue sentenciado a la pena capital en 1996 por homicidio en primer grado y trasladado de Los Ángeles a la cárcel de San Quintín.
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Manuel Machado Álvarez, de 59 años, murió el 3 de julio en un hospital de la Bahía de San Francisco debido a complicaciones derivadas de una infección de covid-19. Machado recibió la pena máxima en 1989 por homicidio en primer grado, violación y robo de vehículo cometidos en Sacramento dos años antes.
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Scott Thomas Erskine, de 57 años, murió el 3 de julio en un hospital de la Bahía de San Francisco debido a complicaciones derivadas de una infección de covid-19. Erskine fue condena a muerte en el 2004 por el homicidio en 1993 de dos niños de 13 y 9 años, sin embargo, desde 1994 enfrentaba una pena de 70 años por violación y posesión de arma de fuego.
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Richard Eugene Stitely, de 71 años, fue encontrado muerto en su celda de la cárcel de San Quintín el 24 de junio. La causa de su deceso está bajo investigació, pero apunta a que fue víctima del brote de coronavirus. Stitely recibió la pena máxima en 1990 por violación y homicidio.
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David Reed, de 60 años, murió en un hospital del Área de la Bahía el 7 de julio debido a complicaciones derivadas de la infección de covid-19 que contrajó dentro de la cárcel de San Quintín. Reed fue condenado a la pena capital en 2011 por homicidio en primer grado y asalto con un arma letal.
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John Beames, de 67 años, murió el 21 de julio en un hospital de la Bahía de San Francisco al que fue trasladado cuando el cuadro de coronavirus que padecía empeoró. Beames estaba en el "Pabellón de la Muerte" desde 1995 y fue sentenciado a morir ejecutado por un homicidio en primer grado.
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