¿Quién no desea tener unas cejas de impacto? Con una forma bien definida, pobladas en su punto exacto, y con cada pelito en su lugar… El maquillaje no es la única manera de lograr esa mirada de impacto, pues, en la actualidad, existen varios procedimientos estéticos para conseguirla. A continuación, hablaremos del microblading y las extensiones de cejas.
¿Qué es el microblading?
Se trata de un tratamiento a medio camino entre un tatuaje de cejas y un buen maquillaje de cejas. Con una herramienta manual especial, se dibujan cada uno de los pelitos de la ceja, de la misma manera que se haría con maquillaje. La mencionada herramienta, hace pequeñas incisiones en la piel y ayuda a depositar el pigmento (como si fuera un tatuaje), con lo que se logra que el trazo quede marcado entre 8 y 12 meses.
Previo a hacer el dibujo de las cejas, los salones y especialistas suelen ofrecer consultorías sobre el diseño a realizar. Además, se aplica un anestésico tópico para que el microblading no sea doloroso. El tratamiento completo suele durar entre una y dos horas.
En Estados Unidos, los costos del microblading pueden ir desde los 300 hasta más de mil dólares, dependiendo del área y nivel de especialización de quien lo realice.
El microblading requiere de varios cuidados posteriores: evitar agua, jabón, loción o maquillaje en el área hasta 7 días después del procedimiento, así como aplicar una crema especial en los días posteriores, para ayudar a la cicatrización. No se puede tocar o rascar las cejas, pues se corre el riesgo de dañar el dibujo y una infección.
Hasta dos semanas después de hacer el microblading, se debe evitar sudar en exceso, realizar ejercicio, nadar, entrar a un sauna o jacuzzi, asolearse, usar máquinas de bronceado y consumir alcohol en exceso.
