La Santa Muerte y Jesús Malverde, entre los Santos no reconocidos por la Iglesia.
En México su veneración no es sorpresa, pero en Estados Unidos llamó la atención que autoridades incluyeran en informes oficiales los nombres de Jesús Malverde y de la Santa Muerte.
El 10 de septiembre el Fiscal Federal William Barr, dio a conocer los detalles del “Operativo Cristal”, que culmino con el arresto de 1,840 presuntos delincuentes y el decomiso de 28, 560 libras de metanfetaminas. Pero en el comunicado también confirmaron el decomiso de imágenes de MalVerde y de quien también conocen como “La Niña Blanca”.
La Iglesia Católica reconoce a más de 20,000 santos, pero a diferencia de los no reconocidos o también llamados Santos Populares, su fieles no les piden Milagros sino favores, y en general, han sido creados por el pueblo y no necesitan haber sido canonizados.
Juan soldado, Santo de los Migrantes
Nacido en Oaxaca, México en 1914, Juan Soldado se declaró culpable de violación y asesinato de una niña y fue ejecutado. Quienes lo veneran, creen que fue acusado de manera injusta y ahora entre otros favores, le piden que los ayude a cruzar la frontera. Quienes los veneran, aseguran que es milagroso y su fama lo ha convertido en el Santo Patrono de los Inmigrantes Indocumentados.
El Niño Fidencio
Su nombre verdadero era José Fidencio Constantino Síntora, nació en Nuevo León, México en 1898 y su veneración se ha extendido a los Estados Unidos. Quienes creen en él, le atribuyen poderes curativos con plantas y otros métodos alternativos que le hicieron cobrar fama al punto, de que el presidente Plutarco Elías Calles llegó a visitarlo.
La Santa Muerte
El culto a la Santa Muerte tiene un origen incierto, algunos creen que a finales del siglo 18 los indígenas en México la veneraban y el culto se mantuvo oculto durante dos siglos, pero en el libro Homenaje a la Santa Muerte, el autor Adalberto Cirilo Ramos Alfonso, tiene otras versiones: “hay quienes dicen que se originó en Cuba, entre los santeros y brujos de magia negra que, a su vez, habían traído sus antepasados desde África.
Otra versión menciona que, a mediados del siglo XIX, un chamán del estado de Veracruz, México, tuvo una visita de la Santísima Muerte mientras dormía y recibió la orden de difundir su culto entre los mexicanos.
Jesús Malverde
Junto a la Santa Muerte, Jesús Malverde es quizás, de los santos más populares y cuya veneración crece y cruza fronteras.
Jesús Malverde Campos, nació en Sonora, México, en 1870. Aunque su fama de bandido se hizo en Sinaloa. Se le consideraba un “Robin Hood” que le robaba a los ricos para darle a los pobres. Tras su muerte levantaron una capilla en Culiacán, Sinaloa; un estado que ha sido cuna de los narcotraficantes famosos, muchos de ellos ahora le rinden culto.
A Malverde se le atribuyen curaciones y hasta milagros, y en la actualidad sigue viva la costumbre de llevarle flores o veladoras y piedras del lugar de origen de los devotos, como una forma de rendirle culto.
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Mientras el coronavirus se abre paso en la vida de los mexicanos, la Santa Muerte recibió esta semana a sus fieles en su altar de Tepito, un popular barrio en el centro de Ciudad de México, con la puntualidad de cada primero de mes.
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Esta figura popular, no adscrita a religión alguna, aguarda desde el porche de casa de Enriqueta a los que la veneran y le piden, que hoy tres veces menos de los habituales, "por cuestión de la enfermedad", según contó a Efe la dueña del altar de la Santa Muerte en el conocido popularmente como el 'barrio bravo' de Tepito.
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"Espero en Dios que vengan a pedirle que no se enfermen, que a sus hijos y a sus nietos no llegue la enfermedad. Si llegase a existir, que no nos llegue. Que nos cuide la Santa Muerte", recalcó Enriqueta mientras a su alrededor desfilan los fieles, dirigidos por un señor que viste una camiseta de fútbol y pantalones cortos.
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Más allá del porche, en una calle que comprende dos cuadras, varias familias formaron un pasillo en la carretera con ofrendas varias. Había figuritas, dulces, puros y hasta licores sobre las mantas de los vecinos. La mayoría a pie y alguno de rodillas, pero todos los fieles circulaban por ese corredor hacia la vera de la Santa Muerte. Eder, preocupado por el coronavirus, explicó que esta mística figura le ha ayudado con los "problemas de salud de un sobrino" y con "cosas personales, legales" con las que ha tenido que lidiar.
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"Estoy preocupado, pero no creo que por el coronavirus vaya a tener más trabajo. No depende de ella", dijo a través del cubrebocas este fiel, que atiende a Efe y hace esfuerzos por sostener recta la gran figura de la Santa Muerte que carga en su mochila. Antes de irse, Eder confirmó que el pasado miércoles había "mucha menos gente" de lo habitual, por lo que pidió a la Santa "como siempre y también por lo del coronavirus".
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La música resonó en todos los rincones de esta calle de este barrio de la capital, y se mezcló con escenas propias de la adoración de cada primero de mes.
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Por cada fiel que pasaba portando una figura, un colgante, o cualquier cosa de la Santa Muerte, otro se le acercaba y rocía el objeto con tequila o algún licor que tenga a mano, o con humo de puro o de un cigarrillo verde (marihuana). No se intercambiaron las palabras; simplemente ocurrió como un acto de unión natural. "Es un poder superior", aseguró Isabel nada más salir del altar, confiada en que la Santa Muerte va a ayudar a resolver la pandemia de covid-19.
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"Siempre le pido a la Santa por mi familia, por mis seres queridos. Lo que le he pedido siempre me lo ha cumplido", revela a Efe tras aclarar que la menor afluencia de gente se debe a la hora de la visita, porque por la tarde siempre hay más personas.
Isabel, que no cree que el virus vaya impedir a los fieles ir a pedir y rendir tributo, zanja el debate con un argumento contundente: "Primero para nosotros siempre han sido las creencias".
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Quizás para los fieles sea válida la duda de Enriqueta, la guardiana de la Santa Muerte de Tepito, de si existe o no existe esta pandemia venida de China y extendida en el mundo.
Lo que es seguro, según sus cánticos, para quienes llenaron durante el día la calle Alfarería en el barrio de Tepito, en Ciudad de México, es que "¡se ve, se siente, la Santa está presente!".
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Pero la tradición mexicana de venerar a la Santa Muerte no es la única que se ha mantenido estos días de coronavirus. Algunos mexicanos han acudido a santeros o centros esotéricos.
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La bruja Karina (en la foto), que despacha para todo tipo de males en su puesto del mercado de Sonora de Ciudad de México, aseguró que "mucha gente" ha acudido a su consulta del mercado buscando una cura para lo que nadie tiene cura. Ni ella tiene la respuesta contra el covid-19 a,unque le gustaría.
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Se conforma con decir a sus clientes que "la fe mueve montañas" y que pidan ayuda "a Dios, a los santos y a los muertos" por todos aquellos "que han muerto, por los que van a morir y por los infectados".
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La fe de la que habla Karina, aunque no se ejerce en una iglesia, responde a la misma necesidad humana de "generar ritos, rituales, conductas y actos para encontrar un cierto orden en el mundo", según explicó a Efe Ricardo Trujillo, profesor de la facultad de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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Trujillo cuenta que eso es una necesidad de todos los pueblos, y que en América Latina, México incluido, la forma de expresarla tiene visos más exóticos por sus características culturales, aunque no responde de manera frontal al manido dogma del 'México mágico' con el que se suele despachar la espiritualidad de su pueblo.
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