“Fue la experiencia más increíble que hubiera podido imaginar”, así fue la frase que atinó a soltar un atolondrado príncipe Harry luciendo una sonrisa de oreja a oreja en el momento en que se presentó ante la prensa a hablar del nacimiento de su primer hijo acontecido este lunes 6 de mayo de 2019 en punto de las 5.36 am (hora de Londres).
Y continúo extasiado: "Me siento en las nubes".
Pero a pesar de que puede parecer un lugar común -un papá orgulloso comentando el nacimiento de su hijo-, lo que llama la atención en las palabras de Harry es su auténtica sorpresa por lo que considera la valentía de su esposa tras asistir a su proceso de parto (al parecer llevado a cabo de forma natural y sin medicación).
Aunque no había anunciado su embarazo, los rumores se desataron cuando asistió a la boda cubierta por un abrigo azul que nunca se quitó.
El anuncio de su embarazo coincidió con el inicio de su gira de 16 días por Australia.
Así lució en sus primeras fotos desde que anunció el embarazo.
Primeras señales de barriguita en este vestido de Dion Lee en azul marino.
Es la primera ocasión en que Meghan Markle usó un vestido de maternidad que pertenecía a la marca Asos.
Es la primera vez que Meghan usó jeans de maternidad, al parecer de H&M.
Meghan viajó a Nueva York para asistir al baby shower que le organizaron sus amigas.
Meghan hizo una aparición sorpresa para acompañar a su esposo, el príncipe Harry.
La última aparición oficial de Meghan Markle antes de dar a luz fue para dar condolencias tras los ataques terroristas en la Mezquita de Christchurch.
En una última aparición sorpresa, Meghan y Harry visitaron una tienda de productos orgánicos.
“No he estado en muchos partos. Este es definitivamente el primero en el que estoy”, bromeó el nuevo padre. “Estoy increíblemente orgulloso de mi esposa”, dijo mientras levantaba los brazos, sonreía y se le cerraban los ojos llenos de entusiasmo.
El mensaje de Harry, de una emoción nerviosa, contagiosa y espontánea (al punto de agradecer incluso a los caballos que le servían de fondo), ha sido analizado por los expertos de lenguaje corporal asegurando que mostraba “un profundo respeto por su mujer”.
“Su orgullo y admiración por su esposa se manifiestan en la forma en que se toca la frente y sacude la cabeza y luego parpadea velozmente revelando la adrenalina de su experiencia (...) En pocas palabras, parece que está a punto de estallar de orgullo…”, explicó la experta Judi James al diario británico Mirror.
La experta confirma lo que casi toda mujer que ha dado a luz sabe por principio, pero que solo algunos hombres saben reconocer con palabras.
Que Harry asistiera al parto de Meghan (presumiblemente llevado a cabo en casa) se daba casi por sentado. Durante todo el embarazo de Meghan, la pareja hizo un esfuerzo por dejar clara la participación y apoyo de Harry en el proceso. De hecho, el príncipe acaba de cancelar un viaje para estar al lado de su esposa.
Pero asistir a un parto no es suficiente. Al igual que lo hicieron el príncipe William con sus tres hijos y el príncipe Carlos, la presencia de los padres acompañando a las mujeres en su experiencia de dar a luz actualmente es frecuente. Aunque no de hace mucho. Si en la era victoriana fue una excepción que el príncipe Alberto estuviera al lado de la reina Victoria para observar el nacimiento de su heredero, apenas en los años 70 se empezaron a registrar la presencia de padres en la sala de parto. Hoy en día, algunos estudios señalan que en Reino Unido, 86% de los hombres están presentes en los nacimientos de sus hijos.
Pero más allá de las frases de agradecimiento y los evidentes gestos de emoción de Harry por su hijo recién nacido, lo del príncipe fue un verdadero acto de reconocimiento abierto a su mujer Meghan Markle. Y, con eso, a todas las madres. “Lo que hacen las mujeres está más allá de lo imaginable”, dijo sin chistar.
Y el que Harry lo hubiera hecho en público, en uno de los videos más vistos (quizá el más) este lunes, no es de poco. Hace que los reflectores caigan no solo sobre su emoción particular si no también sobre el trabajo no reconcido de miles de mujeres de engendrar, crecer y dar a luz a un hijo. Un trabajo de supermujeres. Un trabajo que la mayoría de las veces pasa desapercibido, o se da por sentado. Un agradecimiento que muchas mujeres están esperando escuchar -pertenezcan o no a la realeza.
Con este mensaje se confirman los (muchas veces infructuosos) esfuerzos de la pareja de dar a la maternidad un sentido más humano, aterrizado y menos mediático -nada sencillo considerando sus increíbles niveles de popularidad.
Sus anteriores decisiones 'progresistas' sobre no revelar el sexo del bebé, asegurar que será criado en un ambiente feminista durmiendo en una habitación neutral, de mantener el nacimiento privado y los consecuentes momentos guardados para la familia llegan a un cierre perfecto con la imágen y las palabras de un príncipe Harry, ligeramente despeinado, vestido de forma casual y visiblemente emocionado.
"La familia real siempre ha podido reunir un poder fresco cuando le es útil", asegura la columna de opinión de Tanya Gold en el diario The New York Times.
Reconocer el esfuerzo de Meghan frente al mundo, apuntando en principio a la madre y minimizando la curiosidad por el nuevo bebé es, hay que decirlo, el nuevo acto revolucionario de esta poderosa pareja.
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Una de las principales razones por las que parecía que Meghan estaba obligada a posar con su bebé fuera del hospital era continuar con lo que se consideraba una “añeja” tradición. Que en realidad no lo es tanto.
Fue apenas en 1977 que la princesa Anna fuera la primera en dar a luz a su hijo Peter Phillips en el ala privada Lindo del hospital St. Mary, y no fue hasta que la princesa Diana salió el 21 de junio de 1982 con su primogénito y heredero de la corona William en brazos que se vio a una mujer de la realeza posar fuera del hospital poco después de dar a luz.
Además de Sarah Ferguson y Sophie Wessex, la siguente ocasión en que vimos a una mujer de la realeza posar así fue a Kate Middleton en 2013 con el nacimiento del príncipe George. Ella repitió en 2015 y 2018 con sus siguientes hijos.
“Es interesante cuando piensas en miles de años de historia real, pero han sido solo dos generaciones las que han hecho esto”, declaró la comentarista de realeza de CNN Victoria Arbiter en entrevista con la revista Town & Country.
Al ser el bebé de Meghan y Harry el séptimo en línea de sucesión a la corona británica, no hay una obligación real para mostrar al bebé recién nacido. A diferencia del nacimiento de William y del príncipe George -ambos directos herederos de la corona, en el caso del bebé de los Sussex no existe ninguna razón (más allá de la mediática) que los presione para mostrar al recién nacido al pueblo británico.
En este sentido, el nacimiento del hijo de Harry es más parecido al nacimiento de los hijos de sus primos que han pasado desapercibidos para el gran público -y a lo mucho se han convertido en portadas de revistas de sociales.
Sin duda, el interés mediático que ha levantado la pareja desde el anuncio de su compromiso es un fuerte contrapeso, pero no existe nada que los obligue.
No cabe duda que el mundo (o por lo menos una parte de él) espera con ansias la primera imagen de Meghan Markle con su bebé en brazos. Para calmar esta expectativa (y evitar -o por lo menos minimizar- el acoso de los paparazzi), la pareja ha planeado una breve sesión fotográfica.
Según informó Rebecca English, corresponsal de Daily Mail en su cuenta de Twitter, dos días después del nacimiento habrá un breve un ‘photocall’ con la agencia de noticias PA".
Esto dará al mundo la fotografía 'oficial' que tanto quiere ver.
“La primera fotografía tiene el potencial de ser increíblemente valiosa. Ahí es cuando ves a la realeza tomar el control de la narrativa”, dice Arbiter.
No por nada el príncipe William, en el momento del posado, miró al experimentado fotógrafo Arthur Edwards de The Sun entre la multitud, señaló a su hijo y le hizo el guiño: “Aquí está Arthur, aquí está él”.
“Posando y dándole a la prensa lo que necesita en esa fotografía y en ese momento, reduce el valor de cualquier tipo de fotografía de paparazzi”, dice Arbiter.
A cambio de esa primera exposición, los royals obtienen (en un acuerdo tácito) un poco de respeto a su tan manoseada privacidad.
Para Meghan presentarse frente a miles de fotógrafos a unas horas después del parto generaría enormes expectativas sobre cómo debe verse una mujer después de dar a luz. Una polémica que no es nueva (sobre todo entre las famosas) y que desató la propia Kate Middleton al aparecer en tacones, pelo de peluquería y maquillaje impecable en 2013, 2015 y 2018 a solo horas de haber tenido a sus hijos.
Una realidad que no es viable para la gran mayoría de las mujeres y que genera comparaciones y presión imposible de cumplir.
En más de una ocasión, la actriz Meghan Markle se ha definido como una feminista. Sin duda, la idea de salir a la luz poco después de tener un hijo contrasta con las ideas de esta corriente que invita a las mujeres a no dar visiones idealizadas de su género.
Así lo discutieron Emily Andrews, corresponsal de The Sun y el reportero Omid Scobie, en su podcast “On Heir” (que habla de asuntos de la realeza).
“Debido a lo que sabemos sobre Meghan, esa imagen totalmente glamorosa y perfecta para la foto horas después de dar a luz no se alinea con sus ideas sobre el mundo”, comentó Scobie.
“Oculta. Oculta nuestro dolor, nuestros cuerpos partidos, nuestros senos goteando, nuestras hormonas enloquecidas. Luce hermosa. Luce elegante, no muestres tu campo de batalla, Kate. Siete horas después de tu lucha con la vida y la muerte, siete horas después de que tu cuerpo se rompe, abierto y la vida sale a gritos y sangrienta. No lo muestres. No lo digas. Quédate allí con tu bebé frente a los disparos de un grupo de fotógrafos hombres".
Más de una mamá hizo un llamado a Meghan para evitar el revuelo que causaría su imágen recién parida. De hecho, en un inusual desplegado a página completa en el diario New York Times en marzo de 2019, la empresa de productos para bebé Fridababy, hizo una solicitud explícita a Meghan Markle para que se escabulla de la “pompa y circunstancia del desfile de bebés”.
En el texto titulado “Una carta abierta a la próxima mamá real”, la empresa le pide un diálogo abierto y sincero sobre el periodo real de recuperación de una mujer tras un parto. Señala las verdades sobre el sangrado, la hinchazón, el ardor al orinar y las dificultades para sentarse.
“Deja que los titulares digan: El príncipe presenta a su hijo real porque su mamá está en cama sentada sobre un paquete de hielo”, escribió Chelsea Hirschhorn, fundadora de la empresa.
A cambio, dice Chelsea, recibirá el apoyo de miles de mujeres que quieren que se tome todo el tiempo que le sea necesario “porque criar a un ser humano requiere sentirse como un ser humano (…) tu vagina (y tu bebé) te lo van a agradecer”.
La aparición de Meghan inmediatamente después de tener a su bebé, más allá de otorgar la imagen que el mundo espera, también ofrecería una posibilidad someter al escrutinio público a su primogénito (y a ella misma). Cada uno de los detalles que tantos comentarios han generado como el pelo, la ropa, el color de piel, la actitud o los gestos serían revisados de forma exponencial. Nada sorprendente, visto el ataque indiscriminado al que Meghan se ha visto sometida desde su entrada a la realeza.
Un tratamiento que el príncipe Harry intentó evitar desde el anuncio de su relación con la publicación de un contundente comunicado donde acusaba a la prensa de comentarios "racistas". Más adelante, también lo hizo el Palacio publicando lo que consideran reglas para interactuar en sus redes sociales.
Con la reciente apertura del Instagram de la pareja, comenzó a barajarse la posibilidad de que Meghan y Harry presenten la primera foto de su hijo tal y como lo han hecho las mamás de los bebés más esperados en la era de las redes sociales: en sus propias cuentas.
Se trata de una estrategia bien conocida por las famosas que utilizan esos medios a su favor -y a la que Meghan no es ajena.
La posibilidad de que Meghan pose, elija y postee la imagen de su bebé de su preferencia sería un acto absolutamente revolucionario para la realeza británica -simplemente porque nunca se ha visto antes.