AUSTIN, Texas- La vida de una familia de cuatro cambió radicalmente cuando una cita al doctor por un dolor estomacal terminó con un diagnóstico decáncer terminal.
“Fui por un chequeo y los doctores me detectaron algo muy grave. Era cáncer en el intestino”, indicó Rubén Moreno, que se encuentra postrado en cama en un hospital de la ciudad recibiendo tratamiento.
Su esposa, Elvia Valdez, dijo a Univision 62 que Rubén solo padecía de dolores en el estómago.
“Nosotros como gente hispana siempre decimos que no hay tiempo para ir al doctor. Aquí es todo puro pagar y pagar”, dijo Valdez.
Sus hijas de 10 y 12 años han estado apoyando a su padre, que era el único sustento económico de la familia.
Valdez ahora solo pide oración y fortaleza, pues cree firmemente en los milagros y que Rubén en algún momento podrá levantarse de la cama.