AUSTIN, Texas.- Seis ‘dreamers’ visitaron la Casa Blanca la pasada semana para reunirse con el presidente Joe Biden y hablar sobre los planes para una reforma migratoria. Una de esas soñadoras fue Karen Reyes, una maestra de Austin.
“Imagínate alguien que es indocumentada- entrando a esa oficina, no ha ocurrido mucho… esta es la primera vez que el presidente Biden se sienta con recipientes de DACA como presidente”, indicó la maestra Karen Reyes a Univision 62. El pasado viernes 14 de mayo, es un día que Reyes, una joven maestra del área nunca olvidará.
“Habíamos oído que el presidente iba tener una reunión en persona con recipientes de DACA. Ellos me preguntaron que si estaba bien que ellos pusieran mi nombre para poder conocer al presidente”, dijo Reyes. Gracias a las diferentes organizaciones a las que Reyes pertenece, que se dedican abogar por los temas migratorios, y además de su dedicación a la comunidad y su labor como maestra para el distrito de Austin ISD, esta oportunidad tocó a su puerta.
“Recibí la llamada el martes y ya para el viernes ya estábamos en la oficina oval. Una experiencia inesperada completamente”, explicó. La reunión de los soñadores con el presidente del país fue con el principal propósito de hablar sobre la esperada reforma migratoria para los millones de recipientes de DACA.
“Pudimos sentarnos y compartir nuestras historias con él y compartir porque este temas es tan importante”, dijo. Para esta joven maestra nacida en México, pese a la contribución que hace a diario enseñado a sus estudiantes y el luchar día a día para que los jóvenes como ella puedan tener un estatus legal en este país, hasta el momento sigue sin creer que haya sido una de las afortunada de haber hablado cara a cara con el mandatario.
“Yo le digo a la gente yo solo soy una maestra… yo crecí en San Antonio y nunca me imaginé que iba llegar el punto donde puedo decir yo entré a la Casa Blanca y tuve una junta con el presidente de los Estados Unidos”, dijo.
Te puede interesar:
Cinco dreamers, cinco historias de superación (fotos)
Dreamers
Javier Hernández Kistte tiene 27 años y vive en Los Ángeles. Llegó a EEUU desde la Ciudad de México cuando tenía ocho años y se graduó en la Universidad de California en Irvine. Contó a la agencia Reuters que ser beneficiario de DACA le ayudó a trabajar para pagar sus estudios. "Mis padres todavía son indocumentados y como familia luchamos con la ansiedad de que puedan ser deportados en cualquier momento”, agregó.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Hernández Kistte en su lugar de trabajo, una empresa producción de efectos especiales de Los Ángeles. “La ansiedad ha aumentado con la incertidumbre de que mi hermano y yo regresemos a un estatus de indocumentados. No se trata solo de nosotros. Sé que hay personas que están dispuestas a negociar por nuestro derecho a estar aquí, pero que harían de la vida de otros una pesadilla. No quiero eso", concluyó.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Martha Valenzuela tiene 23 años y llegó a los dos años desde Sinaloa, México. Se graduó en la Universidad del Estado de California. Sobre el fin del programa DACA del cual es beneficiaria dijo a Reuters: “Me rompió, es traumático porque he vivido en este país durante 21 años. Todos queremos un camino hacia la ciudadanía, todos queremos protección permanente para nosotros y nuestras familias”.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Valenzuela trabaja en una empresa en Orange, California. “La razón por la que este país nos etiquetó como ‘soñadores’ es porque queremos algo que parece que fuera inalcanzable. Si podemos soñarlo, podemos lograrlo. Se necesitan agallas para soñar y se necesitan agallas para luchar por ello", concluyó Valenzuela.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Bárbara Hernández tiene 26 años, vive en Santa Ana y se graduó en la Universidad Comunitaria de Orange Coast en California. Llegó a EEUU desde la Ciudad de México cuando tenía seis años. Trabajaba como maestra de educación especial hasta que DACA fue derogado por el nuevo gobierno. "Ese fue el trabajo más gratificante y amoroso que he tenido, pero con este gobierno y el fin de DACA estaba muy asustada ”, aseguró la dreamer.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Hernández participa en las protestas en Los Ángeles a favor de una legislación para los dreamers. "Tuve una etapa de pánico y estaba deprimida", agregó. "Me preocupa cómo se sienten los beneficiarios de DACA y su estado mental. Me gustaría ver una protección permanente no solo para nosotros, sino también para los otros 11 millones de inmigrantes sin documentos".
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Karla Estrada tiene 26 años, vive en Los Ángeles y es graduada de la Universidad de California. Es asistente legal y se prepara para ingresar a la Escuela de Leyes. Llegó a EEUU desde Morelos, México, cuando tenía cinco años. "DACA siempre ha sido muy problemático y temporal, no es lo ideal. Nos ha dado la libertad de trabajar, legalmente, sin temor a que en tres meses nos despidan porque no tenemos un número de seguridad social”, afirmo la soñadora.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Estrada vive en un apartamento en Los Ángeles y su familia permanece en México. “Tengo que cuidarme en este país, pero también tengo que cuidar de mi mamá, mi papá y mi hermano que están en México. Lo que más me asusta es no poder cuidar a mi familia (…)”, concluyó.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Brian Caballero tiene 25 años y está a punto de graduarse en el Politécnico de California en Pomona. Llegó a Estados Unidos cuando tenía seis años desde Guadalajara, México. Asegura que está preocupado por el fin de DACA: "Me aterroriza que cuando finalmente me gradúe no pueda ser empleado en EEUU”.
Lucy Nicholson/Reuters
Dreamers
Caballero en una clase de laboratorio del último año de la carrera de Ingeniería Eléctrica. “La gran mayoría de las personas indocumentadas vinieron para tener una vida mejor. La mayoría de las personas están aquí igual que yo, tratando de obtener educación para mejorar sus vidas ", concluyó.
Lucy Nicholson/Reuters