América Cruz Acosta es una niña de 8 años que sufre de un trastorno congénito caracterizado por la fragilidad de los huesos, a consecuencia de la deficiencia de colágeno tipo I. Por esta razón, a la osteogenesis imperfecta (OI), también se le conoce como la enfermedad de los “huesos de cristal”.
A pesar de las adversidades por las que atraviesa América, ella se mantiene alegre, con fe y optimista aún cuando su condición no es lo único que le preocupa a su abuela Soledad Sánchez.
Ambas viven en Mazatlán, Sinaloa y tres veces al año, ambas tienen que hacer un viaje al hospital Shriners en Pasadena, California, hospital en el que América recibe tratamiento gratuito. Cada viaje en autobús de Sinaloa a Pasadena cuesta 850 dólares, dinero que muchas veces falta ya que los ingresos de la familia provienen de reciclar latas y botellas. Además, según los doctores el tratamiento que recibe América podría prolongarse por más de 10 años.
Después de que el reportaje saliera al aire en Univision 34 Los Ángeles, la comunidad expresó el impacto que sintió por la historia de América y solicitaron más información para ayudar a la pequeña y a su familia.
“Me daban tres meses de vida”: la historia de la niña con huesos de cristal
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Optimista sobre su día a día, así vive la pequeña América. Nació con osteogénesis imperfecta (OI), una extraña enfermedad que ocasiona que los huesos sean extremadamente frágiles y que tenga una expectativa de vida un poco más corta que el resto de la población.
Francisco Hugalde
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La rehabilitación y medicamentos que recibe le ayudan a contrarrestar la fragrilidad ósea de su cuerpo, así como también a foralecer sus músculos. Con su condicion médica, la pequeña sufre de constantes fracturas en su cuerpo, por lo que los cuidados que recibe son indispensables para su desarrollo.
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Su abuela, afirma que le dieron pocos meses de vida, por lo que verla crecer ha sido un mezcla de sentimientos.
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Viven en Sinaloa, México y deben viajar tres veces al año a Estados Unidos donde la menor recibe tratamiento gratuito. Además son recibidas por una familia que sin conocerlas las ha invitado a quedarse con ellos mientras la pequeña recibe la asistencia médica.
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A la pequeña América le gusta pintar, ama a sus muñecas y tiene muchos amigos en la escuela.
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Si bien la movilidad de la niña es limitada a una silla de ruedas, no pierde las esperanzas de poder caminar algún día con la ayuda del tratamiento que recibe.
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Su abuela, Soledad Sánchez es su única familia y está muy agradecida por el apoyo que reciben de la comunidad en su pueblo en Sinaloa.
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Sin embargo, asegura que viven del reciclaje, lo que limita sus ingresos a 7 dólares al día. Y teme no cubrir los gastos de traslado de regreso, para continuar con los tratamientos que América recibe en Pasadena, California.
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Por ejemplo, Miguel Lozano, residente de Whittier, se ofreció para reparar y pintar de rosa la silla de ruedas de América, y Miguel Casas, residente de San Francisco, le regaló una silla eléctrica.
Estas generosas personas no han sido las únicas en mostrar su gran apoyo y corazón, ya que tanto la pequeña como su abuela, actualmente reciben ayuda de una caritativa familia californiana que las hospeda en su hogar.
Sin embargo, las ganas de ayudar a América no escasean, por lo que se ha creado una cuenta a nombre de la organización no lucrativa, Kairos Kai Metanoia, para ayudarla a continuar con sus tratamientos y con los gastos que estos conllevan.
Si usted quiere colaborar con esta causa, puede hacerlo mediante la cuenta bancaria 661 783 980 de Chase Bank a nombre de América Cruz.
“Me daban tres meses de vida”: la inspiradora historia de esta niña que llegó a EEUU para tratar una extraña enfermedad