Arlington, VIRGINIA.- Una estudiante de secundaria asegura que advirtió a las autoridades escolares que temía ser atacada. Según relata su familia, una hora después de esa advertencia terminó perseguida, golpeada y amenazada por otras alumnas cerca de la escuela donde estudia.
La víctima cursa estudios en la escuela intermedia Thomas Jefferson. De acuerdo con el relato de sus padres, todo comenzó cuando un grupo de estudiantes empezó a amenazarla verbalmente. Las advertencias, según la familia, incluían expresiones que hacían referencia a causarle daño físico e incluso quitarle la vida.
“La amenazaron de muerte, que querían matarla, que querían tirarla debajo de un carro”, denunció su padre al describir lo que, asegura, escuchó de boca de su hija tras el incidente.
Según la versión de la estudiante, el ataque ocurrió después de salir de clases. Ella afirma que intentó escapar de quienes la perseguían, pero que las agresoras continuaron siguiéndola hasta las inmediaciones de su vivienda.
“Corrí, después me siguieron y después iba para la casa. Me vinieron siguiendo y vino esta niña a decirme más palabras y me tiró al suelo. Me quería tirar a donde pasan los carros. Cuando me tira al suelo sentí que estaba muerta. No me podía mover. Me dolió todo. Sentí como que me desmayé. No me podía levantar y me dolía la espalda”, relató la menor.
La agresión ocurrió ante la presencia de otros estudiantes que, según la familia, observaron lo sucedido. Algunos grabaron los hechos con teléfonos celulares mientras la víctima intentaba huir.
La estudiante logró comunicarse con sus padres durante el incidente. La llamada provocó que ambos abandonaran sus lugares de trabajo para acudir en su ayuda.
“Mi mayor temor es que pueda llegar a más"
“Me siento impotente sin poder hacer nada, pues uno a veces trabajando y cómo hacer uno para dejar el trabajo y ver esto que pasa”, expresó el padre.
La madre asegura que el temor principal ahora no es únicamente lo ocurrido, sino la posibilidad de que se repita.
“Mi mayor temor es que pueda llegar a más porque, como dijo que la quería pegar en el baño, y en el baño como es algo encerrado, ahí hasta las pueden matar”, afirmó.
La policía confirmó que respondió a una llamada de emergencia relacionada con una agresión ocurrida en la cuadra 700 de South Broad Street. De acuerdo con la información oficial, tres menores de edad habrían participado en el ataque ocurrido en el exterior de una vivienda.
Las autoridades señalaron que los paramédicos trasladaron a la joven a un hospital local para recibir atención médica por lesiones que no ponían en riesgo su vida. Debido a las leyes de protección de menores vigentes en Virginia, la policía no ha divulgado identidades ni detalles adicionales sobre los involucrados.
La investigación continúa abierta. Sin embargo, uno de los aspectos que más preocupa a la familia no es únicamente la agresión en sí, sino lo que habría ocurrido antes.
La escuela sabía de la amenaza de golpiza
Según el padre, la estudiante acudió a la dirección de la escuela aproximadamente una hora antes del ataque para advertir que temía una agresión.
“Una hora antes fue a hablar ella a la principal y decirle que estaban planeando pegarle, pero la principal llamó nada más diciendo que ella se iba a venir caminando, pero ya la estaban esperando en el camino para cuando ella saliera irla a atacar”, aseguró.
Las Escuelas Públicas de Arlington informaron a través de un comunicado enviado por correo electrónico que conocen el caso y que se encuentran realizando una investigación interna. El distrito escolar indicó que no puede revelar información específica relacionada con estudiantes por razones de confidencialidad.
El punto central de la discusión ahora gira alrededor de una pregunta: si la estudiante efectivamente alertó sobre un posible ataque antes de salir del plantel, ¿se activaron todos los protocolos de protección disponibles?
Las políticas de Arlington Public Schools establecen procedimientos para investigar denuncias relacionadas con intimidación, amenazas y acoso entre estudiantes. Además, las normas estatales de Virginia exigen que los reportes de este tipo sean evaluados por las autoridades escolares para determinar riesgos y posibles medidas preventivas.
Estudiantes en Virginia ven el bullying como un problema
El debate cobra relevancia en un contexto donde el acoso escolar continúa siendo una preocupación dentro del sistema educativo.
La Encuesta Estatal de Clima Escolar de Virginia correspondiente a 2025 encontró que el 50% de los estudiantes de secundaria básica considera que el bullying es un problema dentro de sus escuelas. El mismo estudio indicó que el 68,6% del personal escolar cree que los adultos toman medidas para abordar estas situaciones, mientras que el 66,8% afirma que existen procedimientos claros para reportarlas.
En Arlington, las cifras también muestran que el fenómeno persiste. Según la Encuesta Juvenil del condado, el 7,4% de los estudiantes reportó haber sido víctima de bullying dentro de la escuela durante el último año. Otro 5,5% informó haber sufrido ciberacoso y el 5% aseguró que dejó de asistir al menos un día a clases porque no se sentía seguro en la escuela o durante el trayecto hacia ella.
Los datos policiales reflejan además un incremento en algunas conductas relacionadas con intimidación y amenazas.
El Informe Anual de la Policía del Condado de Arlington, publicado en junio de 2026, registró un aumento del 46,2% en los casos de intimidación. Los reportes pasaron de 132 a 193 incidentes en un año. La policía atribuye parte de ese incremento a conflictos que comienzan o se amplifican mediante redes sociales y plataformas digitales.
El mismo informe registró 422 casos de asalto agravado y 1.512 casos de asalto simple, una de las formas más frecuentes de violencia interpersonal reportadas en la comunidad.
¿Qué pueden hacer los padres de familia?
Mientras las autoridades avanzan en la investigación, especialistas en seguridad escolar señalan que los padres deben documentar cada incidente relacionado con amenazas o agresiones. Entre las recomendaciones se encuentran conservar registros médicos, tomar fotografías de lesiones, guardar mensajes o videos relacionados con los hechos y solicitar por escrito una investigación formal por parte de la escuela.
Cuando existen amenazas directas o agresiones físicas, las familias pueden acudir al Departamento de Policía del Condado de Arlington a través del 911 en situaciones de emergencia o mediante la línea de no emergencias 703-558-2222. También pueden solicitar atención en español y servicios gratuitos de interpretación.
En el ámbito escolar, los padres tienen la posibilidad de presentar denuncias formales ante la dirección del plantel, consejeros escolares y coordinadores de seguridad. Si consideran que la respuesta no fue adecuada, pueden escalar el caso ante el superintendente del distrito escolar y, posteriormente, ante la Junta Escolar de Arlington o el Departamento de Educación de Virginia.
Las familias hispanas también cuentan con recursos gratuitos de apoyo. Organizaciones como Edu-Futuro ofrecen acompañamiento a estudiantes y padres para navegar el sistema educativo y enfrentar situaciones de violencia escolar. Entidades como Legal Services of Northern Virginia brindan orientación legal gratuita en español para familias de bajos ingresos. El condado también dispone de servicios de salud mental y atención en crisis para menores que experimentan secuelas emocionales después de hechos violentos.
Por ahora, la investigación policial continúa y las autoridades escolares mantienen abierta su propia revisión de lo ocurrido. El caso se centra en determinar cómo se produjo la agresión, qué medidas fueron adoptadas antes del ataque y si existían elementos suficientes para prevenir un incidente que, según la familia de la víctima, había sido advertido con anticipación dentro de la escuela.