Cuando Miranda Crosthwaite tenía seis años de edad tuvo un accidente montando a caballo en La Misión, Baja California, que le destruyó su brazo.
Era el 2016, Miranda estaba montando su caballo cuando el animal se desbocó y la pequeña apretó las riendas de una manera tan fuerte que se cauterizó las venas desde el antebrazo de la mano izquierda. "Pensé que me iba a morir", cuenta Miranda al recordar el momento.
Su brazo tuvo que ser amputado desde la parte baja de su codo, y en el 2017 recibió una prótesis, pero sólo cosmética, ya que esta no le permitía realizar actividades de la vida diaria como atarse los zapatos o sostener objetos. A sus nueve años, la prótesis que había recibido ya no era funcional ya que Miranda había crecido como una niña normal de su edad y su brazo cosmético ya no le servía.
En marzo de este año, el Profesor Michael Moor de Loma Linda University Health (LLUMC), viajó con un grupo de estudiantes para realizar una misión en Baja California. El objetivo era pintar un orfanato y una clínica comunitaria en La Misión.
Moor, instructor de ortesis y prótesis en dicha universidad, se encontraba en medio del trabajo comunitario cuando un grupo de personas se acercaron hasta el centro con el deseo de recibir una evaluación de su estado de salud.
"Evaluamos a cuatro pacientes en un día, diseñando moldes y prótesis usando suministros del centro de salud y la ferretería local", dice Moor. "Pero un caso fue significativamente más complejo". Se trataba del caso de Miranda. "De forma improvisada le tomé las medidas y le prometí una prótesis”, dijo Moor.
Sin embargo, Moor sabía que este tipo de tratamiento requería varias visitas y seguimiento constante para garantizar su éxito.
En mayo, Moor regresó a México con un grupo de estudiantes de ortopedia para hacer algunas pruebas en el brazo y finalmente en octubre, Miranda viajó hasta Loma Linda en California para continuar con el tratamiento del regalo más emotivo de su vida, su nueva mano.
Después de ajustar la prótesis, con su madre a su lado, Moor le pidió a Miranda que "completara la primera tarea usando su prótesis con motor corporal recogiendo una banda elástica específica de una bolsa grande de bandas multicolores". Él le dijo que escogiera su color favorito del paquete. Sin embargo, Miranda usó su brazo natural para seleccionar la banda elástica. Al ver su reacción Moor le dijo, "inténtalo de nuevo, pero esta vez usa tu nueva mano".
Entre lágrimas y abrazos Miranda recibe el mejor regalo de su vida: su nuevo brazo
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Durante un viaje de misión en Baja California, el profesor Michael Moor, instructor de ortesis y prótesis de la universidad de Loma Linda (LLUMC), nunca imaginó que con conocería a una niña que requería especial atención médica.
LLUMC
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Moor viajó con un grupo de estudiantes para realizar un trabajo comiunitario en una zona rural de Baja California. El objetivo era pintar un orfanato y una clínica comunitaria en La Misión.
LLUMC
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Un grupo de personas se acercó hasta el centro con el deseo de recibir una evaluación de su estado de salud. Fue así como Moor conoció a Miranda Crosthwaite.
LLUMC
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Cuando Miranda tenía seis años de edad tuvo un accidente montando a caballo en La Misión, Baja California, que le destruyó su brazo.
LLUMC
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Era el 2016, Miranda estaba montando su caballo cuando éste se desbocó y la pequeña apretó las riendas de una manera tan fuerte que se cauterizó las venas desde el antebrazo de la mano izquierda.
LLUMC
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"Pensé que me iba a morir", cuenta Miranda al recordar aquel momento.
LLUMC
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Su brazo tuvo que ser amputado desde la parte baja de su codo, y en el 2017 recibió una prótesis, pero sólo cosmética, ya que esta no le permitía realizar actividades de la vida diaria como atarse los zapatos o sostener objetos.
LLUMC
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"Evaluamos a cuatro pacientes en un día, diseñando moldes y prótesis usando suministros del centro de salud y la ferretería local", dijo Moor. "Pero un caso fue significativamente más complejo". Se trataba del caso de Miranda. "De forma improvisada le tomé las medidas y le prometí una prótesis”, dijo Moor.
LLUMC
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En mayo, Moor regresó a México con un grupo de estudiantes de ortopedia para hacer algunas pruebas en el brazo y finalmente en octubre, Miranda viajó hasta Loma Linda en California para continuar el tratamiento del regalo más emotivo de su vida, su nueva mano.
LLUMC
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Después de ajustar la prótesis, con su madre a su lado, Moor le pidió a Miranda que "completara la primera tarea usando su prótesis con motor corporal recogiendo una banda elástica específica de una bolsa grande de bandas multicolores".
LLUMC
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Él le dijo que escogiera su color favorito del paquete. Sin embargo, Miranda uso su brazo natural para seleccionar la banda elástica. Al ver su reacción Moor le dijo, "inténtalo de nuevo, pero esta vez usa tu nueva mano".
LLUMC
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Para la sorpresa de su madre y del personal médico vieron cómo Miranda logró tomar una banda de goma de la bolsa en el primer intento usando un dispositivo protésico de gancho.
LLUMC
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"Su madre se echó a llorar y abrazó a su hija, juntos celebraron con abrazos, sonrisas y lágrimas", dijo Moor. "Fue una bendición ser parte de ese momento que le cambió la vida".
LLUMC
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Debido al éxito del equipo estudiantil multidisciplinario e inspirados en la historia de Miranda, Moor se ha ofrecido como voluntario para liderar viajes de misioneros centrados en rehabilitación a México cada dos meses.
LLUMC
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"Nosotros tenemos misiones de ayuda en muchos países pero México no estaba en el plan, sin embargo a raíz de la historia de Miranda ahora vamos cada tres meses y estamos ayudando a muchas más personas", dijo Moor.
LLUMC
Para la sorpresa de su madre y del personal médico vieron cómo Miranda logró tomar una banda de goma de la bolsa en el primer intento usando un dispositivo protésico de gancho, el cual fue "accionado por el cuerpo operado por un sistema de cable que usa movimientos del cuerpo, como encogerse de hombros, para abrir y cerrar el dispositivo con forma de gancho", informó el LLUMC.
"Su madre se echó a llorar y abrazó a su hija, juntos celebraron con abrazos, sonrisas y lágrimas", dijo Moor. "Fue una bendición ser parte de ese momento que le cambió la vida".
Debido al éxito del equipo estudiantil multidisciplinario e inspirados en la historia de Miranda, Moor se ha ofrecido como voluntario para liderar viajes de misioneros a México centrados en rehabilitación cada dos meses. "Nosotros tenemos misiones de ayuda en muchos países pero México no estaba en el plan, sin embargo a raíz de la historia de Miranda ahora vamos cada tres meses y estamos ayudando a muchas más personas", dijo Moor.