SACRAMENTO, California.- Una madre busca ayuda para su hijo de 12 años víctima de acoso escolar en Roseville, pues dice que las autoridades educativas le han negado el apoyo y tampoco han tomado acciones en contra los presuntos agresores.
Fue en marzo pasado cuando María recibió una llamada que ninguna madre desea escuchar, su hijo estaba siendo víctima de acoso escolar: “A él le hicieron bullying durante todo el año, pero yo no sabía qué estaba pasando”, comentó.
Según cuenta la mujer, su hijo ocultó todo este tiempo lo que pasaba por miedo a que le hicieran más daño. “Le dijeron groserías, le tocaban los pechos, le apachurraban los pechos y le decían dame leche […] Lo agarraban entre varios; entre 6 o 7 niños", cuenta la madre frustrada por que no se toman acciones.
Sin acción o soluciones en Roseville
Ante esto, la escuela se limitó a darle sólo 15 días de descanso para que se recuperara, pero no tomó medidas contra los agresores. “La escuela no hizo nada, no expulsaron a nadie, me decían que sólo querían que regresara el niño a la escuela”, relata la mujer.
Para evitar más acoso a su hijo, María envió una solicitud al distrito escolar para que su niño pudiera ir a clases en línea y le permitieran cambiar de escuela, como lo establece el código de la junta de educación; sin embargo, la solicitud le fue rechazada.
La escuela le contestó que no podía autorizar la transferencia debido a limitaciones en los recursos del distrito y además, por las faltas de asistencia del niño a la escuela, pues el menor tiene ya 3 meses sin ir a clases.
La madre dijo que entregó una excusa médica del terapeuta explicando que el niño tiene miedo de volver, y por ello sufre de depresión y ansiedad. Sin embargo, el distrito le rechazó el documento señalando que debe estar firmado por un psicólogo certificado.
Escuchen a sus hijos
Mientras esto se resuelve, el menor continúa en casa recuperándose bajo el cuidado de su madre: “Mucha tristeza ver que tu hijo esté físicamente y mentalmente dañado”, comentó María, quien además dio un consejo a los padres.
“A veces uno no los escucha cuando dicen ‘ay me dijeron una grosería’; que uno ponga atención a los hijos y que hablen con ellos”, finalizó.