Encuestas de firmas confiables dan por ganador al candidato opositor, Edmundo González, con un amplio margen de diferencia. Sin embargo, el chavismo asegura tener sus propios sondeos en los que Nicolás Maduro lidera la intención de voto.
Francisco Urreiztieta nos lo cuenta desde la capital venezolana.

Ungido por Hugo Chávez como su sucesor, Nicolás Maduro ha gobernado Venezuela con mano de hierro por más de una década. Acusado de violar derechos humanos, insiste en mostrar una imagen de hombre común, de "presidente obrero".
En el poder desde 2013, Maduro buscará el 28 de julio un tercer mandato de seis años que lo proyecte a 18 al frente del país: sería el jefe de Estado que más tiempo ha gobernado Venezuela después del dictador Juan Vicente Gómez, por 27 años (1908-1935).
Alto, con un espeso bigote que luce con orgullo, este exchofer de bus y dirigente sindical de 61 años explota los estereotipos de "hombre de pueblo", de "presidente obrero", como se hace llamar, para su beneficio político, evocando un pasado de vida sencilla en largas veladas televisadas junto a Cilia Flores, su esposa y "primera combatiente", una dirigente muy poderosa tras bastidores.
Formado en Cuba, la cultura de Maduro, que fue parlamentario, canciller y vicepresidente de Chávez (1999-2013), va mucho más allá del volante del bus que condujo en su juventud.
Fue designado por Chávez como su heredero el 9 de diciembre de 2012, antes de que el entonces presidente viajara a Cuba para continuar un tratamiento contra el cáncer, una enfermedad que lo llevó a la muerte tres meses después.
Erróneamente subestimado desde todos los flancos, Maduro neutralizó resistencias en el gobernante Partido Socialista de Venezuela (PSUV).
Durante su gobierno, masivas manifestaciones fueron duramente reprimidas en 2014 y en 2017 por militares y policías. La Corte Internacional de Justicia abrió una investigación por crímenes de lesa humanidad en contra de su gobierno por la represión de 2017, que dejó centenares de muertos.
Supo también maniobrar entre una batería de sanciones internacionales tras su reelección en 2018, boicoteada por la oposición y desconocida por medio centenar de países. Sobrevivió además a una crisis económica sin precedentes, con un PIB que se redujo en 80% en 10 años y cuatro años seguidos de hiperinflación.
Este es un extracto de un perfil escrito por Patrick Fort de la agencia AFP.