Tras un mes luchando por su vida, muere el bebé que fue hallado vivo en la morgue de un hospital
Lázaro Albino nació prematuro y las autoridades sanitarias de un hospital mexicano pensaron que estaba muerto, razón por la que fue puesto en una morge durante varias horas. Pero al ser recogido por funcionarios de una funeraria local, descubrieron que el menor lloraba.
Declaran muerto a bebé prematuro y lo meten a refrigerador: papá denuncia negligencia tras grabar al niño llorando
Una mujer embarazada llegó con problemas médicos a un hospital en el centro de México, donde dio a luz a un bebé de cinco meses. Las autoridades les aseguraron que el niño estaba muerto, y tras dejarlo varias horas en refrigeración junto a cadáveres de víctimas de covid-19, entregaron el cuerpecito a los familiares. Al grabar un video despidiéndose de su hijo, el padre se percató de que estaba vivo.
Un bebé que nació prematuro a las 23 semanas de gestación y que fue declarado de manera errónea como muerto, falleció el pasado 28 de noviembre tras permanecer 36 días en el área de cuidados neonatales del hospital General Zona 20 'La Margarita', del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
"El IMSS lamenta profundamente el fallecimiento del bebé Lázaro y se solidariza con los padres del menor", dijo el organismo en un comunicado.
"Las causas fueron su condición de prematurez extrema y la falta de desarrollo en el vientre materno", indicó la misiva.
Foto: Instituto Mexicano del Seguro Social.
El Instituto Mexicano del Seguro Social informó sobre la muerte de Lázaro Albino, el bebé que erróneamente habían declarado muerto al nacer.
Lo declararon muerto por error
El pequeño Lázaro nació el pasado 21 de octubre en el mismo centro de salud localizado en la ciudad de Puebla, donde personal médico lo declaró muerto luego del parto y posteriormente lo llevaron a la morgue del hospital, en la que permaneció varias horas dentro de los refrigeradores del lugar.
"El bebé estaba vivo ahí adentro y estaba congelándose", dijo a Univision Noticias Miguel Ángel Flores, dueño de la funeraria Flores, encargada de recoger el cuerpo para los arreglos fúnebres.
Flores señaló que uno de los choferes de su funeraria fue hasta el hospital por el bebé cuando se dio cuenta que este se movía y emitía un suave llanto.
Inmediatamente, el hombre alertó a los médicos del sitio y al padre del menor sobre lo que ocurría. El bebé fue entonces llevado al área neonatal, donde estuvo hasta el día de su fallecimiento.
De acuerdo a Elisa Albino, la madre de Lázaro, los médicos del IMSS que atendieron su parto prematuro se negaron a mostrarle el bebé.
"Cuando tuve al bebé, ellos nunca me lo enseñaron. Yo no supe que fue lo que pasó con él, hasta que mi esposo me platicó lo que habían hecho con mi bebé", dijo la mujer, cuestionando el procedimiento de los doctores.
"¿Él que culpa tenía? Él no tenía nada de culpa", argumentó.
Univision Noticias se comunicó directamente con Santiago Albino, el padre de Lázaro, pero este prefirió no hacer comentarios al respecto.
Ya hay procesos legales en contra del IMSS
El gobernador del estado de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, dijo en una conferencia de prensa, llevada a cabo luego del error cometido por los galenos, que su gobierno había interpuesto una denuncia en contra del IMSS ante la Fiscalía General de la República y la Fiscalía General del estado.
“Presentamos denuncias penales para que se investiguen los hechos, se determinen responsabilidades y los delitos cometidos o la negligencia médica o todas las faltas que pudieran incurrir”, dijo el mandatario estatal, que dijo además que ya estuvo en contacto con el director general del IMSS, Zoe Robledo, para iniciar la investigación interna de los hechos.
Lázaro fue sepultado en la Sierra Norte de Puebla, lugar de nacimiento de sus padres.
En fotos: La soledad de las mujeres embarazadas con coronavirus que deben ser aisladas en los hospitales
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Antes de dar a luz en el hospital de maternidad más grande de Perú, María Álvarez cerró los ojos e hizo una petición a través de su mascarilla.
En imagen, Álvarez, de 24 años, puja durante el trabajo de parto a finales de julio pasado.
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"¿Dónde está mi marido?", dijo. "Quiero que venga mi marido". Pero el padre del bebé, Marco Martínez, había muerto un mes antes por el nuevo coronavirus.
María Álvarez muestra una foto de ella con su difunto esposo.
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María Álvarez también dio positivo pero sin presentar síntomas. Así dio a luz a su primera bebé, quesostiene en sus brazos cerca de la caja de madera que contiene los restos incinerados de su esposo, en la casa de una amiga que la acogió.
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Una mujer embarazada con coronavirus observa desde una cápsula de aislamiento, mientras es trasladada a una sala especial para madres contagiadas en el centro médico.
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Un bebé recién nacido llora acostado en una cuna forrada con una lámina de plástico roja para identificar a los bebés cuyas madres están infectadas de coronavirus.
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Una trabajadora de la salud ayuda a una compañera obstetra a recibir una llamada telefónica que hace sus rondas en una sala especial para mujeres embarazadas con coronavirus.
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Un neonatólogo examina a un bebé recién nacido en el Instituto Nacional Materno Perinatal en un área aislada reservada para madres infectadas.
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Mujeres embarazadas con coronavirus en Perú.
María Álvarez, en el centro, sentada con otras madres infectadas con coronavirus, mientras esperan que les entreguen a sus bebés antes de ser dadas de alta.
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Una trabajadora de la salud mide la temperatura corporal de Luisita Hermosillo, de 32 años, como parte de un chequeo inicial para identificar si está infectada con el coronavirus, en un punto de entrada habilitado para recibir mujeres embarazadas.
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María Álvarez yace en una mesa de examen en un área de espera aislada del Instituto.
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Olinda Tafur, de 20 años, acostada en una mesa de exploración mientras espera ser atendida dentro de una carpa roja instalada en el área de emergencia del centro para recibir a mujeres en trabajo de parto infectadas.
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María Álvarez agotada espera que le entreguen a su bebé recién nacida mientras un obstetra y neonatólogo sujetan el cordón umbilical de la recién nacida.
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Una enfermera registra las huellas de un bebé recién nacido en un área aislada reservada para las madres infectadas con covid-19.
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Un neonatólogo examina a la bebé recién nacida de María Álvarez en el Instituto Nacional Materno Perinatal, mientras ella descansa a un costado en una cama.
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Un bebé recién nacido llora acostado en una cuna forrada con una lámina de plástico roja para identificar a los bebés cuyas madres están infectadas.
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María Álvarez descansa en una cápsula de aislamiento de coronavirus después de dar a luz en el centro médico.
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María Álvarez descansa sentada en un sofá con su hija de 1 día, en un área aislada reservada para madres contagiadas.
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Una enfermera recibe a una futura madre contagiada por el nuevo coronavirus en un puesto de control de entrada instalado fuera de la entrada de emergencia del instutito.
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Una lámina de plástico roja utilizada para identificar a los bebés recién nacidos cuyas madres están infectadas con el nuevo coronavirus se encuentra en una silla de ruedas en el hospital.
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Con la ayuda de su madre, una mujer y su bebé recién nacido salen del instituto.
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El Dr. Osvaldo Sierra mide la dilatación cervical de María Novelladentro de una carpa roja habilitada para recibir a las mujeres embarazadascon coronavirus.
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Acompañada de su esposo, Carmen García, de 43 años, acuna a su bebé recién nacido en una sala especial para madres con coronavirus del centro médico.
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María Álvarez acuna a su hija de 6 días, en la casa de un amiga que le ofreció un lugar para quedarse, en Lima, Perú.
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Jorgito, el bebé prematuro que se convirtió en el paciente más joven en curarse de coronavirus