El incidente, que Cuba ha calificado como una "infiltración armada con fines terroristas", dejó un saldo de cuatro personas fallecidas en el acto y una quinta víctima que murió días después a causa de sus heridas. Según la versión oficial, la embarcación transportaba a diez personas y armamento, y habría sido financiada y organizada desde territorio estadounidense.
Cooperación en medio de la tensión
Durante una atípica conferencia de prensa, Díaz-Canel ratificó la disposición de su gobierno para trabajar con las contrapartes estadounidenses. “Estamos a la espera de una posible visita, ya anunciada, de expertos del FBI para participar en el esclarecimiento y las investigaciones con nuestras fuerzas del Ministerio del Interior”, señaló el mandatario.
A pesar de las profundas diferencias históricas, el presidente cubano destacó que se han mantenido conversaciones recientes con representantes de la administración estadounidense para buscar soluciones mediante el diálogo y garantizar la seguridad regional.
Crisis energética
El anuncio de la visita del FBI se da en un contexto crítico para la isla. Díaz-Canel denunció un endurecimiento del cerco económico, asegurando que el país no ha recibido barcos de combustible en más de tres meses, lo que ha paralizado plantas eléctricas y afectado gravemente la vida cotidiana. A pesar de este escenario, el mandatario rechazó los señalamientos externos que califican a la isla como un Estado incapaz de gestionar su soberanía.
- Fuentes actuales: Cuba depende hoy del gas natural, energía solar y termoeléctricas limitadas.
- Déficit: El agotamiento de fuel oil y diésel ha forzado el cierre de dos plantas clave.
- Postura oficial: “¿Estado fallido? ¿Un Estado fallido que enfrenta toda esta situación y busca resolver?”, cuestionó Díaz-Canel ante la prensa.
El objetivo final de estos intercambios con EEUU, según el ejecutivo cubano, es identificar áreas de cooperación que permitan enfrentar amenazas comunes y mantener la paz en el Caribe.