Al asumir la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador prometió acelerar el crecimiento de la economía a un 4% anual. Ha pasado un año y las más recientes cifras oficiales muestran que ese número, por el momento, está lejos de ser alcanzado este e incluso el próximo año.
La divulgación este lunes de los datos sobre el desempeño económico generaron un debate nacional, dependiendo del número al que se le da más importancia.
Algunos optaron por centrarse en la cifra del tercer trimestre de este año, que mostró que la economía se estancó al crecer un ínfimo 0.01%. Otros, sin embargo, pusieron de relieve los datos de los dos trimestres anteriores, en los que la economía se contrajo un leve 0.1%.
El tener dos trimestre consecutivos de contracción es considerado ampliamente por economistas como una recesión técnica, situación que los gobiernos evitan sufrir a toda costa pues despierta incertidumbre y afecta la percepción y toma de decisiones de empresarios e inversores. En este caso, la economía mexicana arrojó cifras rojas en el último trimestre del 2018 y en los dos primeros de este año.
Desde su esquina, expertos económicos, empresarios y el gobierno han defendido sus análisis.
Mira también:
En fotos: Para sobrevivir en Colombia, estos venezolanos convirtieron sus devaluados billetes en artesanías
Cúcuta
Jesús Campos y su esposa, Gabriela Crespo, son oriundos de la ciudad venezolana de Valencia pero hace cuatro meses viven en la ciudad colombiana Cúcuta. Como muchos venezolanos, optaron por migrar al país vecino para huir de la rampante crisis que tiene sumido a su país en una profunda escasez de alimentos y medicinas, creciente inseguridad y una hiperinflación sin precedentes.
Manuel Rueda
Cúcuta
Para ganarse la vida, la pareja trabaja largas horas elaborando bolsos hecho de billetes de bolivares. En su país natal, la hiperinflación ha disparado los precios y ha hecho que el dinero pierda capacidad de compra. Un café vale ya 200,000 bolívares en las panaderías de Caracas y un kilo de pollo sobrepasa el millón de bolívares.
Manuel Rueda
Cúcuta
Con la pérdida del valor del dinero, esta pareja de migrantes no dudaron en usar sus bolívares para fabricar artesanías. Para hacer estos bolsos, doblan cientos de billetes en rectángulos y los hilan juntos formando trenzas.
Manuel Rueda
Cúcuta
Jesus se encarga de cocer, mientras Gabriela se dedica a doblar los billetes. En Venezuela, la mujer tenía un negocio de dulces y Jesús un puesto de verduras en un mercado.
Manuel Rueda
Cúcuta
Un bolso grande contiene 800 piezas de la moneda venezolana. En Venezuela, este dinero no alcanzaria ni para comprar un café.
Manuel Rueda
Cúcuta
En Colombia los bolsos se venden por hasta 30,000 pesos, unos $10. Con lo que ganan con los bolsos, la pareja y sus dos hijos consigue sobrevivir, según dice Jesús. “Acá uno trabaja duro, pero siempre hay con que comer”.
Manuel Rueda
Cúcuta
Los bolsos causan asombro y admiración entre los habitantes de Cúcuta que recuerdan épocas donde el bolívar era 17 veces más fuerte que la moneda local. Según Steve Hanke, un profesor de economia de la universidad John Hopkins, la inflación en Venezuela sobrepasó el 16,000% en los ultimos 12 meses.
Manuel Rueda
Cúcuta
Cuando llegaron a Cúcuta, Gabriela y Jesús empezaron vendiendo arroz con leche a venezolanos que cruzaban la frontera. Muchos de ellos les pagaban con muchos billetes de 100 (un arroz con leche lo vendían a 40,000 bolívares) y se les ocurrió usar esos billetes para hacer bolsos.
Manuel Rueda
Cúcuta
Jesus trata de vender sus bolsos casi todos los dias en la calles y plazas de Villa del Rosario, un municipio cercano a Cúcuta.
Manuel Rueda
Cúcuta
Y aunque no siempre logra ventas, es optimista sobre su futuro en Colombia. “Voy a hacer un pantalón y una camisa de bolivares,” dice. “Y me voy a pasear por las playas donde hay turistas para vender mis bolsos”.
Manuel Rueda