A través de una nota escrita en una hoja de papel, una mujer de 85 años que acudió a un centro de vacunación contra covid-19 en el oriente de la Ciudad de México, aprovechó para denunciar que era víctima de violencia por parte de su hija y el esposo de su hija.
"Ayúdenme por favor que estoy secuestrada por mi hija y su esposo. Tengo un año aquí encerrada y no me dejan salir ni a la puerta de la casa. Les pido que me saquen de aquí por favor", decía la carta.
En su escrito, la mujer también denunció que la tenían en condiciones deplorables y sufría constantes humillaciones.
El incidente sucedió el pasado domingo en un centro de la alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México, una de las zonas más precarias de la capital. Según un comunicado emitido por las autoridades, luego de que la mujer fue vacunada, entregó la nota a una enfermera.
Tras recibir el mensaje, la enfermera entregó la nota a elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMX) que resguardaban el lugar y así lograron detener a las dos personas señaladas por la abuelita. Su hija, una mujer de 39 años de edad, y un hombre de 59 años, fueron detenidos y presentados ante el agente del Ministerio Público, que realizará las investigaciones pertinentes.
La abuela fue resguardada y trasladada a un lugar seguro, donde se dará seguimiento a su caso.
En México, hasta ahora, solo las personas mayores de 60 años y el personal de salud de primera línea han sido autorizados para recibir la vacuna contra el covid-19. Hasta el momento, México ha recibido 14.6 millones de vacunas, de las que se han aplicado 8.9 millones, y de ellas 7 millones ya han sido utilizadas en adultos mayores.
Hasta el momento se han aplicado un total de 688,220 vacunas contra covid-19 a adultos mayores de 11 alcaldías de la Ciudad de México y se estima que la vacunación a dicho sector concluya en dos semanas.
Hasta este sábado, México acumulaba 2.25 millones de contagios y más de 204,000 muertos.
Ni el coronavirus espanta a los seguidores de la Santa Muerte en México (fotos)
Los mexicanos no se olvidan de adorar a la Santa Muerte ni por el coronavirus
Mientras el coronavirus se abre paso en la vida de los mexicanos, la Santa Muerte recibió esta semana a sus fieles en su altar de Tepito, un popular barrio en el centro de Ciudad de México, con la puntualidad de cada primero de mes.
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Los mexicanos no se olvidan de adorar a la Santa Muerte ni por el coronavirus
Esta figura popular, no adscrita a religión alguna, aguarda desde el porche de casa de Enriqueta a los que la veneran y le piden, que hoy tres veces menos de los habituales, "por cuestión de la enfermedad", según contó a Efe la dueña del altar de la Santa Muerte en el conocido popularmente como el 'barrio bravo' de Tepito.
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Los mexicanos no se olvidan de adorar a la Santa Muerte ni por el coronavirus
"Espero en Dios que vengan a pedirle que no se enfermen, que a sus hijos y a sus nietos no llegue la enfermedad. Si llegase a existir, que no nos llegue. Que nos cuide la Santa Muerte", recalcó Enriqueta mientras a su alrededor desfilan los fieles, dirigidos por un señor que viste una camiseta de fútbol y pantalones cortos.
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Mexicans do not forget to worship Santa Muerte or the coronavirus
Más allá del porche, en una calle que comprende dos cuadras, varias familias formaron un pasillo en la carretera con ofrendas varias. Había figuritas, dulces, puros y hasta licores sobre las mantas de los vecinos. La mayoría a pie y alguno de rodillas, pero todos los fieles circulaban por ese corredor hacia la vera de la Santa Muerte. Eder, preocupado por el coronavirus, explicó que esta mística figura le ha ayudado con los "problemas de salud de un sobrino" y con "cosas personales, legales" con las que ha tenido que lidiar.
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Los mexicanos no se olvidan de adorar a la Santa Muerte ni por el coronavirus
"Estoy preocupado, pero no creo que por el coronavirus vaya a tener más trabajo. No depende de ella", dijo a través del cubrebocas este fiel, que atiende a Efe y hace esfuerzos por sostener recta la gran figura de la Santa Muerte que carga en su mochila. Antes de irse, Eder confirmó que el pasado miércoles había "mucha menos gente" de lo habitual, por lo que pidió a la Santa "como siempre y también por lo del coronavirus".
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Mexicans do not forget to worship Santa Muerte or the coronavirus
La música resonó en todos los rincones de esta calle de este barrio de la capital, y se mezcló con escenas propias de la adoración de cada primero de mes.
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Los mexicanos no se olvidan de adorar a la Santa Muerte ni por el coronavirus
Por cada fiel que pasaba portando una figura, un colgante, o cualquier cosa de la Santa Muerte, otro se le acercaba y rocía el objeto con tequila o algún licor que tenga a mano, o con humo de puro o de un cigarrillo verde (marihuana). No se intercambiaron las palabras; simplemente ocurrió como un acto de unión natural. "Es un poder superior", aseguró Isabel nada más salir del altar, confiada en que la Santa Muerte va a ayudar a resolver la pandemia de covid-19.
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Mexicans worship Lady of Death even during COVID-19 outbreak
"Siempre le pido a la Santa por mi familia, por mis seres queridos. Lo que le he pedido siempre me lo ha cumplido", revela a Efe tras aclarar que la menor afluencia de gente se debe a la hora de la visita, porque por la tarde siempre hay más personas.
Isabel, que no cree que el virus vaya impedir a los fieles ir a pedir y rendir tributo, zanja el debate con un argumento contundente: "Primero para nosotros siempre han sido las creencias".
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Los mexicanos no se olvidan de adorar a la Santa Muerte ni por el coronavirus
Quizás para los fieles sea válida la duda de Enriqueta, la guardiana de la Santa Muerte de Tepito, de si existe o no existe esta pandemia venida de China y extendida en el mundo.
Lo que es seguro, según sus cánticos, para quienes llenaron durante el día la calle Alfarería en el barrio de Tepito, en Ciudad de México, es que "¡se ve, se siente, la Santa está presente!".
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Mexico clings to its beliefs as a natural weapon in times of coronavirus
Pero la tradición mexicana de venerar a la Santa Muerte no es la única que se ha mantenido estos días de coronavirus. Algunos mexicanos han acudido a santeros o centros esotéricos.
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México se aferra a sus creencias como arma natural en tiempos de coronavirus
La bruja Karina (en la foto), que despacha para todo tipo de males en su puesto del mercado de Sonora de Ciudad de México, aseguró que "mucha gente" ha acudido a su consulta del mercado buscando una cura para lo que nadie tiene cura. Ni ella tiene la respuesta contra el covid-19 a,unque le gustaría.
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Mexico clings to its beliefs as a natural weapon in times of coronavirus
Se conforma con decir a sus clientes que "la fe mueve montañas" y que pidan ayuda "a Dios, a los santos y a los muertos" por todos aquellos "que han muerto, por los que van a morir y por los infectados".
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Mexicans turn to the occult for help against coronavirus
La fe de la que habla Karina, aunque no se ejerce en una iglesia, responde a la misma necesidad humana de "generar ritos, rituales, conductas y actos para encontrar un cierto orden en el mundo", según explicó a Efe Ricardo Trujillo, profesor de la facultad de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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México se aferra a sus creencias como arma natural en tiempos de coronavirus
Trujillo cuenta que eso es una necesidad de todos los pueblos, y que en América Latina, México incluido, la forma de expresarla tiene visos más exóticos por sus características culturales, aunque no responde de manera frontal al manido dogma del 'México mágico' con el que se suele despachar la espiritualidad de su pueblo.
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