Seis ejecutivos estadounidenses de Citgo, la refinería propiedad de la petrolera estatal venezolana Pdvsa en Estados Unidos, fueron condenados a prisión por un juzgado en Venezuela donde están presos desde hace tres años, al encontrarlos culpables por cargos de corrupción.
Los llamados 'Citgo 6' son empleados de la compañía refinadora Citgo, con sede en Houston. Hace tres años fueron convocados a Venezuela para una reunión de negocios. Un jet ejecutivo los llevó a Caracas y les dijeron que estarían de regreso en casa para el Día de Acción de Gracias. En lugar de ello, un grupo de oficiales de inteligencia militar ingresó a la sala de juntas y los llevó a prisión.
Tras su arresto, el régimen de Nicolás Maduro emprendió una depuración en Pdvsa en un momento en que las relaciones entre Caracas y Washington se estaban derrumbando y Venezuela se sumía en una crisis económica y social.
Este jueves el Tribunal Supremo de Justicia publicó un breve nota en la que anunció que un juzgado penal de Caracas condenó a cinco de los hombres a entre 8 y 10 años de cárcel, y uno de ellos a 13 años y siete meses.
Se trata de José Ángel Pereira Ruimwyk, expresidente de Citgo, quien recibió la condena mayor y una multa de dos millones de dólares.
El juzgado también condenó a Tomeu Vadell Recalde, Jorge Luis Toledo Kohury, Gustavo Adolfo Cárdenas Cardona, José Luis Zambrano Colina y Alirio José Zambrano Colina.
Todos fueron acusados de malversación derivada de una propuesta que nunca se llevó a cabo para refinanciar unos 4,000 millones de dólares en bonos de Citgo ofreciendo como aval una participación del 50% en las acciones de la compañía.
Todos ellos cuentan con la nacionalidad estadounidense. Pereira Ruimwyk tiene residencia permanente en Estados Unidos.
El abogado defensor Jesús Loreto dijo que los cinco que tienen las sentencias menores podrían salir en libertad condicional en un par de años.
El juicio comenzó hace cuatro meses y los alegatos finales se llevaron a cabo el jueves. La jueza emitió de inmediato su veredicto.
Un caso con total "ausencia de pruebas"
Algunos parientes de los seis ejecutivos estadounidense de Citgo se habían preparado para el desalentador desenlace que llegó justo la noche del Día de Acción de Gracias.
Alirio Rafael Zambrano, hermano de dos de los acusados, dijo que eran “innegablemente inocentes” y víctimas de “terrorismo judicial”. No hay pruebas en el caso que respalden una declaración de culpabilidad, agregó.
“Nosotros, la familia, estamos destrozados por estar separados aún más de nuestros seres queridos”, dijo Zambrano en un mensaje telefónico desde Nueva Jersey. “Oramos para que los líderes de nuestra nación den un paso adelante y continúen luchando incesantamente por su libertad y derechos humanos”.
La abogada María Alejandra Poleo, que ayudó a representar a tres de los acusados, señaló que el caso tenía “totalmente ausencia de pruebas... por supuesto, la defensa iba a apelar de la decisión del tribunal”.
Uno de los hombres, Tomeu Vadell, dijo en una carta escrita en una prisión en Caracas antes del veredicto y que obtuvo la AP, que confiaba en un juicio justo para que pueda salir en libertad con su nombre limpio y regresar a casa en Estados Unidos para reunirse con su familia.
“Durante el juicio, la verdad ha resultado ser inocultable”, señaló en la carta manuscrita de cuatro páginas. “Demostró que soy inocente”, dijo Vadell quien tiene residencia en Lake Charles, en Louisiana y desde hace tres años ha no podido ver a su esposa, tres hijos adultos y un nieto recién nacido.
Un "conflicto geopolítico"
El abogado defensor de Vadell, Jesús Loreto, señaló que su defendido está atrapado en un “conflicto geopolítico” del cual no forma parte. Señaló que el nombre de Vadell nunca apareció en ningún documento que los fiscales presentaron como evidencia.
“No hay nada que haga referencia a Tomeu en ninguna forma, directa o indirectamente”, comentó. “Esta es la historia de un buen hombre que está detenido en contra de su voluntad por todas las razones equivocadas”.
El exgobernador de Nuevo México Bill Richardson, quien ha negociado las liberaciones de otros estadounidenses detenidos por gobiernos hostiles, viajó a Caracas en julio y se reunió con Maduro.
No obtuvo la liberación de los acusados, pero días después dos de ellos —Cárdenas y Toledo— fueron puestos bajo arresto domiciliario. Dos semanas más tarde empezó el juicio largamente postergado.
Ni los muertos esquivan la miseria en Maracaibo, la meca petrolera hoy destruida por la crisis en Venezuela (fotos)
REP-GEN VENEZUELA-CIUDAD EN DECADENCIA
Ni los muertos están a salvo en Maracaibo. Ladrones han profanado algunos nichos y féretros en el cementerio de El Cuadrado desde finales el año pasado, robando desde decoraciones a artículos de los cadáveres. “Hace ocho meses de aquí se llevaron hasta los dientes de oro de los muertos”, dijo José Antonio Ferrer, el encargado del camposanto donde están sepultados un destacado doctor, un rector universitario y otras figuras locales.
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Ferrer, el encargado del cementerio de El Cuadrado, heredó el trabajo tras la muerte de su padre, quien ya lo había tomado del suyo. El camposanto se fundó hace casi dos siglos. Según Ferrer, los entierros solían celebrarse hasta bien entrada la tarde, pero ahora se ha reforzado la seguridad y solo se realizan hasta mediodía para disuadir a los ladrones de tumbas.
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Gran parte de Venezuela se encuentra en un estado de deterioro y abandono provocado por la escasez de algunas de las cosas que más necesita la gente: dinero en efectivo, comida, agua, medicamentos, electricidad, gasolina... En la imagen, tomada el 14 de mayo de 2019, un hombre rebusca entre la basura en el exterior de un mercado de Maracaibo, una ciudad de un millón y medio de habitantes.
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Los residentes de Villa Esperanza, a las afueras de Maracaibo, se ven obligados a llevar botellas de agua en carretillas a sus casas. Algunos de los casos de miseria más graves se repiten a diario en las calles de esta ciudad, la segunda de Venezuela, que en su día fue el corazón de la floreciente industria petrolera.
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En marzo los residentes, aparentemente guiados por la desesperación de los cortes de electricidad en todo el país, saquearon y destruyeron cientos de edificios y negocios. Las autoridades culparon a los delincuentes de la ola de delitos, que tuvo una magnitud única en el país. En la fotografía, tomada el 15 de mayo, un grupo de personas duerme a la intemperie ante la falta de aire acondicionado durante un apagón.
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Otro ejemplo de la situación: los accesorios del hotel 'Brisas del Norte', que fueron arrancados o quedaron destrozados, dejando la estructura llena de escombros en una imagen que recordaba a una zona de guerra o a las consecuencias de un desastre natural.
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Un vendedor cuenta los billetes en un mercado de segunda mano de la ciudad. El ambiente en Maracaibo hoy es de menos enojo y más agotamiento. Muchos de los que pueden permitírselo se van, uniéndose al éxodo de más de cuatro millones de venezolanos que dejaron el país en los últimos años. La ciudad noroccidental está cerca de la frontera con Colombia, que acoge a más de un cuarto de los migrantes.
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Una mujer llena un cubo de agua potable en un camión cisterna durante los cortes de agua provocados por la falta de electricidad. La oposición culpa de la miseria a las erróneas políticas económicas, la mala gestión y la corrupción del gobierno socialista instaurado por el fallecido Hugo Chávez.
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Nicolás Maduro, al igual que su predecesor, sostiene que los problemas son el resultado de lo que él califica de guerra comercial por parte de EEUU. Washington y otros 40 países más sostienen que su reelección no fue legítima porque muchos de los candidatos opositores no pudieron estar en la boleta. En la fotografía, tomada el 15 de mayo, un hombre duerme en la parte trasera de una vieja camioneta en Maracaibo.
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Como en otras ciudades, los cansados conductores duermen sobre sus autos mientras esperan la llegada del escaso combustible en largas filas en las gasolineras. El vidrio trasero de uno llevaba escrito en blanco 'Operación Libertad' en referencia a la campaña del líder opositor, Juan Guaidó, para derrocar a Maduro. Guaidó visitó Maracaibo, en abril. Tuvo que tomar un barco para esquivar los controles policiales de carretera y llegar hasta una multitud de simpatizantes que querían escucharlo.
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A medida que el enfrentamiento político se prolonga, también lo hacen las duras condiciones de vida en Maracaibo. En la fotografía un vendedor carga con una pieza de carne que tendrá que vender pronto ya que, sin refrigeración, los alimentos perecederos se estropean rápidamente en las asfixiantes temperaturas de Maracaibo.
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En esta ciudad la rutina de algunos es revolver la basura, buscar comida y apresurarse a llenar cubos cuando el camión del agua llega al vecindario. En la fotografía la piscina en ruinas del parque 'Diversiones Grano de Oro', una feria temática abandonada en la ciudad.
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Los pozos de petróleo que ayudaron a que el efectivo fluyese en la nación con las reservas de petróleo más grandes del mundo dejaron paso a plataformas petroleras deterioradas e inactivas que han teñido de negro las costas cercanas. En la imagen, tomada el 15 de mayo, niños se divierten con un auto de juguete en Villa Esperanza.
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Hay vestigios de épocas mejores o signos de que la gente sigue encontrando un camino hacia adelante. Camareros con chaqueta y corbata atienden la barra de El Girasol, antes un bullicioso restaurante en la costa que ahora apenas tiene clientes.
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