Los atentados del 11 de septiembre de 2001 cambiaron para siempre la forma de volar. Tomar un avión era tan distinto antes que muchas personas, sobre todo quienes tienen menos de 30 años, apenas pueden recordarlo (o concebirlo).
Escenas que ahora parecen imposibles: llegar a un aeropuerto con veinte minutos de margen, despedirse de un amor en la puerta de embarque, no tener que caminar descalzo por el suelo frío de una terminal ni hacer malabares con portátil, chaqueta, bolsos.
Estados Unidos marcó el camino y los aeropuertos del mundo son hoy lugares más lentos, más complejos, más controlados. Para zafarse de las nuevas incomodidades, los pasajeros que pueden permitírselo pagan una cuota y ceden algo más valioso: su privacidad.
Así cambió volar tras el 11-S
📸Imágenes inéditas del atentado terrorista del 11 de septiembre son reveladas por el Servicio Secreto de EEUU