Desde el principio de su presidencia Donald Trump asegura ser víctima de una “cacería de brujas”, del “mayor crimen político de la historia” por la investigación que se hizo de los supuestos lazos de su campaña con la inteligencia rusa. De aquel llamado 'Rusiagate' hemos pasado ahora por obra de la prosa del presidente en Twitter al 'Obamagate'.
Por estos días de pandemia del coronavirus, Trump ha redoblado sus quejas, luego de que el Departamento de Justicia sorpresivamente decidiera no seguir con el proceso contra uno de los personajes centrales de la trama, el breve primer asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Michael Flynn, y que ahora se ha convertido a ojos de los seguidores del presidente en un ‘mártir’ de los supuestos excesos en lo que incurrió el FBI para dañar su gobierno.
A ese grupo no parece importarle que Flynn confesara dos veces haber mentido al FBI sobre los contactos que tuvo con el embajador ruso durante la transición para pedir que no reaccionara a las sanciones anunciadas por el gobierno de Barack Obama en represalia por su injerencia en las elecciones (en violación de la Ley Logan de 1799 que impide que un ciudadano privado haga negociaciones con gobiernos extranjeros).
Mientras muchos trataban de celebrar el Día de la Madres con las limitaciones que impone la pandemia del coronavirus, el presidente en su furia tuitera del domingo hasta le puso un nombre: ‘Obamagate’. Fue un mensaje con esa sola palabra escrita en mayúsculas que envió para resumir la acusación de que su predecesor hizo todo lo posible para perjudicar primero su campaña y luego el inicio de su gobierno.
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Cuando en la rueda de prensa del lunes un periodista quiso saber exactamente de qué delitos estaba acusando al expresidente, Trump respondió con una evasiva: “Obamagate es el mayor crimen político de la historia”, y cuando el reportero insistió en la pregunta, el presidente lo cortó con una “tu sabes qué crimen es”.
No está muy claro de qué acusa Trump a su antecesor, pero podemos sacar algunas conclusiones analizando algunos puntos del tema:
Los rostros del ‘Rusiagate’, la investigación que incomodó al presidente Trump (fotos)
Roger Stone
Alex Wong/Getty Images
Jerome Corsi
Jerome Corsi: Trabajó junto a Roger Stone en la campaña de Donald Trump y el fiscal especial Muller sospecha que también conocía sobre la filtración de los correos hackeados a demócratas que haría WikiLeaks. EL fiscal posee
los emails intercambiados entre Stone y Corsi en los que hablan de WikiLeaks y de la filtración, antes de que esta ocurriera. Y si lo sabía de antemano, presumiblemente estaba en contacto con alguien que le dio esa información. Reconoció a la fiscalía especial que habló del tema con Stone, pero dijo fue una “presunción”.
Ap
Paul Manafort
Jacquelyn Martin/Ap
Michael Cohen
Yana Paskova/Getty Images
Matthew Whitaker
Matt Whitaker: un nuevo fiscal general incondicional. Con la salida de Jeff Sessions la cargo del Departamento de Justicia quedó de forma interina en manos de
un trumpista leal que ha criticado el trabajo de Mueller públicamente y ahora es este quien supervisa el trabajo de la fiscalía especial. Con este escenario, los senadores demócratas que desde hace meses venían tratando de impulsar una legislación para proteger la investigación de Mueller, ahora lo están haciendo con más fuerza. Pero varios republicanos han frenado estos esfuerzos.
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Julian Assange
Julian Assange: el fundador de Wikileaks vinculado a la campaña de Trump. El sitio de publicación de filtraciones ha estado en el centro de atención de Mueller que quiere determinar cómo los correos electrónicos que operarios rusos hackearon al Partido Demócrata terminaron en su página en 2016, primero en junio y luego en octubre. Revelaciones periodísticas de The Guardian informaron que Manafort visitó en plena campaña presidencial a Assange, líder de WikiLeaks refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, Reino Unido.
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george-papadopoulos.jpg
Twitter George Papadopoulos
General retirado y ex asesor de seguridad nacional de Donald Trump, Michael Flynn
Michael Flynn: el primer asesor de Seguridad Nacional de Trump que se vio obligado a dimitir de su puesto poco después de ser nombrado. A finales de 2017 reconoció que mintió al FBI y admitió que sostuvo contactos con emisarios rusos, incluído el embajador
Sergey Kislyak. Según Flynn las reuniones fueron programadas por miembros equipo de transición del presidente., entre ellos, el yerno de Trump, Jared Kushner.
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Donald Trump
Donald Trump: el presidente responde las preguntas de la fiscalía especial. De acuerdo con
CNN el presidente asegura en sus respuestas escritas a Mueller que Stone no le dijo nada sobre Wikileaks. Dijo que
tampoco sabía sobre la famosa reunión en la Torre Trump que su hijo Donald Jr, Manafort y su yerno Jared Kushner tuvieron en julio de 2016 con una abogada rusa para obtener datos 'sucios' sobre Clinton. Cohen, su abogado de larga data, señaló en noviembre de 2018 que la Organización Trump estaba negociando con gente del gobierno ruso para construir una Torre Trump en Moscú mientras Trump era candidato. Así, Trump quedó en el centro de la investigación del 'Rusiagate' porque ahora, todo indica que Mueller está escrutando sus acciones cuando era candidato y no solo las de sus allegados.
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Robert Mueller
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