Los texanos tienen claras sus preocupaciones: la inmigración y la seguridad en la frontera siguen siendo las mayores, según una encuesta publicada por la Universidad de Texas y el diario Texas Tribune. Esos dos temas, en conjunto, le preocuparon a 31% de los 1,200 votantes registrados en el estado y consultados entre el 31 de enero y el 9 de febrero. Pero la balanza tiende a inclinarse a otros temas sobre la base de si los electores son demócratas o republicanos.
Para los primeros, los asuntos migratorios no están entre los problemas principales que vive el estado. Eso le preocupa apenas al 8% de los demócratas. Y el muro que tanto pide el presidente Donald Trump para garantizar la seguridad fronteriza inquieta apenas al 2%. A ellos les agobian otros problemas, como la salud o la corrupción política (a 16% en cada renglón).
Incluso si se revisan más a profundidad los datos, la inmigración y la seguridad fronteriza preocupa aún menos a los demócratas duros: apenas 5% consideró el primer tema un problema para el estado y 1% el segundo. A un grupo mayor de ese mismo segmento (22%) le inquietan mucho más los cuidados de salud, por ejemplo.
Los republicanos, de su parte, sí que comparten las angustias que se escuchan en el recurrente discurso de Trump. Para 24% de ellos la inmigración es una problema y para 28% la seguridad fronteriza. Ni la salud, ni la educación, ni las drogas, ni el crimen son motivos para no dormir; la que tuvo mayor porcentaje fuera del problema migratorio que creen existe, fue la salud, que se llevó 5% de las consultas realizadas.
Texas no es un estado cualquiera para alguien que aspire ser elegido en 2020. Pese a que ha estado tradicionalmente asociado al rojo republicano y a que en 2016 le dio la mayoría de sus votos a Donald Trump, tanto los resultados de las elecciones de mitad de periodo de 2018 como las tendencias que muestran algunas encuestas hacen pensar que para este año el estado podría votar por primera vez en más de 40 años a un candidato a la presidencia demócrata, por ejemplo, un posible cambio en el que todo indica que los latinos tendrán un rol fundamental.
La encuesta de la Universidad de Texas y Texas Tribune tiene un margen de error de unos 2.83 puntos porcentuales.
¿Y qué dicen del presidente?
Según esta encuesta, desde febrero de 2017 a febrero de 2020 la aprobación a la gestión del presidente ha sufrido. Hace tres años, el porcentaje de quienes le daban su apoyo era de 50%, ahora es de 44%. Sí creció fue el rechazo a la gestión del mandatario: pasó de 40% a 51% en ese mismo periodo.
Cuando se refiere a la reacción de los texanos sobre el juicio político que recién exculpó a Trump, las opiniones, en general, están muy parejas: 46% de los consultados cree que el mandatario no cometió acciones que justificaran su remoción de la presidencia, versus 43% que sí lo cree.
Y por supuesto, de acuerdo al partido las percepciones se inclinan a una mayoría demócrata fuerte, de 83% de los consultados, que cree que Trump se equivocó, frente a 10% de ese mismo segmento de votantes que cree que no. Una relación similar se ve desde el lado republicano, donde 85% cree que el presidente no cometió acciones que ameritaran que el Congreso lo apartara de sus funciones, versus 8% que sí lo considera.
Entre este mismo grupo de republicanos fuerte de Texas, 86% asegura que definitivamente reelegirá al mandatario, frente a 8% que no lo hará y 4% que definitivamente votará por otro candidato.
En general, entre los más de 1,000 votantes consultados, 40% aseguró que definitivamente le dará su voto para una reelección, mientras que 47% irá por alguna otra oferta.
Sin embargo, casi la mitad de los votantes consultados considera que el país va en el camino equivocado (49% de los consultados) mientras que 40% dice que va en la dirección correcta.
Sanders, la primera opción demócrata
Las primarias demócratas en Texas presentan tendencias bastante cercanas, con los precandidatos Bernie Sanders y Joe Biden a la cabeza y separados por un pequeño margen de apenas 2%. Un poco más atrás queda la senadora Elizabeth Warren, luego el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg y mucho más atrás Pete Buttigieg.
Pero si estos datos se miran más a fondo, la intención de voto cambia: 26% de los demócratas duros consultados prefieren a Biden, 23% a Warren, 10% a Bloomberg y apenas 9% a Sanders.
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“No estamos aquí para que nos den las cosas, estamos aquí para trabajar”. Los abuelos de Ana Gonzales nacieron en la ciudad de México y llegaron directo a Richmond, en el condado de Fort Bend, a trabajar como agricultores. Cree que los hispanos “tenemos el poder de ganar, pero no sabemos que lo tenemos". Es directora servicios sociales del condado y cree que “la comunidad latina no está consciente de que esta vez tenemos los votos, de que somos la mayoría”. Piensa que muchos latinos no se hacen ciudadanos para votar porque es costoso, muchos no tienen el dinero para abogados o las clases. Para ella lo más importante es que las comunidades hispanas se involucren y formen parte de las decisiones en los temas importantes: la educación, el trabajo y el sistema de salud.
David Maris
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“Las decisiones políticas afectan directamente a mi familia”. Lydia Ozuna nació en Del Río, del lado norte de la la frontera entre Coahuila, México, y Texas, una comunidad hispana donde vive su familia desde 1600 y que estuvo gobernada solo por personas de habla inglesa hasta hace 20 años. Para ella es importante que la voz latina llegue a los cargos de poder “pero también todas las voces razonables del pueblo”. Para Ozuna la manera como están dibujados los distritos en Texas hace que los votos de mucha gente no cuenten y eso ha desmotivado a los votantes. “Algunos candidatos no se han tomado el tiempo de conocer a la gente, hablar de los temas importantes y descubrir las razones por las que algunos deciden no ir a votar”.
David Maris
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“Tenemos que lograr que los hispanos entiendan que sí importan”. La madre de Christian Becerra nació en EEUU pero muy pequeña la llevaron a Monterrey y su padre nació en Guanajuato, México. Los dos crecieron en Texas y toda su familia se instaló en el condado de Fort Bend. Becerra es abogado y cree que aunque tradicionalmente las comunidades hispanas no se meten en política “en este momento pueden lograr un cambio, pueden hacer la diferencia”. En su condado desde hace varias décadas solo republicanos blancos ganaban elecciones, “a veces cargados de racismo e ignorando a comunidades hispanas”, lo que desmotivó a los votantes. “Muchos se sienten que no están representados en las contiendas electorales, nacionales o locales, entonces, ¿para qué votar? Si logramos cambiar esta mentalidad no solo cambiaremos el condado, lo hará el estado y el país”.
David Maris
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“Hay que explicarle a los hispanos lo grande que es el poder que tienen como votantes, es ahora o nunca”. La madre de Jennifer Cazares nació en México, hija de una estadounidense de Filadelphia, y su padre es de Chicago, donde también ella nació. “Soy mitad y mitad, pero me identifico como latina y el voto latino siempre ha sido decisivo”, aseguró. Cree que los dos partidos deben invertir en la comunidad hispana, hablar con los electores, y darles razones para votar. Para Cazares, la retórica de Trump ha afectado la motivación de los votantes, por ejemplo la pregunta sobre la nacionalidad propuesta por el gobierno para el próximo censo.
David Maris
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“Igual que los latinos, los afroamericanos piensan que el voto no cuenta, que no importa, y debemos cambiar esa mentalidad”. Sam Hayes se mudó con su familia desde Louisiana cuando era muy joven y es jefe de la policía del condado Harris desde hace 14 años, ahora lucha por el cargo de alguacil en el condado de Fort Bend. Cree que mucha gente se está dando cuenta que votar puede hacer los cambios necesarios. “No podemos quedarnos sentados esperando, hay que salir a votar por el candidato adecuado”. Hayes invita a todas las minorías a “montarse en el tren del voto, si no lo haces no llegarás al próximo lugar. El voto cuenta”.
David Maris
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“El poder está en que nos unamos por las luchas que nos importan a todos, no solo a un grupo en particular”. La familia de Jennifer Cantu es de Monterrey, México, pero ella nació en Laredo, Texas. Es médico y ayuda a pacientes sin seguro de salud en Fort Bend, donde también está compitiendo para ser comisionada del condado. Cree que los latinos al fin se han levantado, en parte por los ataques del presidente Trump. “No es suficiente enojarse y muchos se han dado cuenta que el poder está en el voto. Fort Bend es una comunidad de blancos, negros, hispanos y asiáticos, casi en la misma proporción, y estamos aprendiendo a luchar juntos. En mi comunidad mi historia es diferente solo porque terminé la secundaria sin estar embarazada, seguí estudiando y fui la primera de mi familia en tener un título. Por eso entendí que si no tenemos una silla en la mesa para cenar es porque estamos preparando la comida”.
David Maris
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“La apatía del votante de origen asiático es parecida a la del latino, muchos inmigrantes traen la mentalidad de sus países en donde la democracia no es estable y no vale la pena votar”. Kathy Cheng es abogada, se postuló en 2018 a la Corte Suprema del estado de Texas y perdió, pero continúa luchando por llegar al máximo tribunal del estado. Llegó a EEUU siendo una niña con su familia desde de Taiwán. Es optimista y afirma que el número de asiáticos votantes se duplicó desde las elecciones de 2014. La apatía por la política en su comunidad ha pasado de generación en generación. “Decidí luchar para inspirar a los ciudadanos, sin importar su edad, y porque todos reconozcan la importancia de la justicia como uno de los tres poderes esenciales creados por los fundadores de EEUU, tan importante como el Ejecutivo y el Legislativo”.
David Maris
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“El latino no vota porque se siente ignorado, pero es ignorado porque no vota”. Daysi Marín es originaria de El Salvador, de donde escapó con su familia durante la guerra civil en la década de 1980. Es activista política y periodista, traduce contenidos del inglés al español para que su comunidad esté informada. “Muchos aspirantes ganan y luego no nos incluyen, por eso buscamos educar a la gente y hacer un puente entre los que aspiran un cargo y el pueblo. Tenemos los números para hacer lograr cambios y hay que motivar a todos para que no nos ignoren. Muchos inmigrantes al llegar creen que la política en EEUU es igual a la de sus países, llenos de corrupción. Debemos explicarles que aquí votar sí produce cambios”, afirmó.
David Maris
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“Todo lo que tengo se lo debo a esta nación”. La violencia política y del narcotráfico expulsó a Mauricio Marín de Colombia, donde nació, y en EEUU se casó con una salvadoreña. Ahora vivimos en un ambiente de armonía donde si haces bien las cosas con interés todo sale bien”, aseguró. “Después del largo proceso al hacerme ciudadano lo primero que hice fue registrarme para votar”. Marín, director de cine y periodista, afirmó que los latinos “siempre tenemos muchos hijos, somos una comunidad que crece y se multiplica. Somos un león dormido que está despertando”.
David Maris