El presidente Donald Trump anunció el miércoles que enviará agentes federales a Chicago y Albuquerque para combatir el creciente crimen en esas ciudades, pese a que Oregon ha demandado al gobierno federal por el envío de agentes no solicitados a Portland, y Chicago y otros gobiernos locales han dicho que tampoco quieren la presencia de los agentes federales.
La ampliación de la intervención del gobierno federal en los asuntos de las agencias locales del orden ocurre a la vez que Trump relaciona la creciente violencia en las calles con los manifestantes en contra de la brutalidad policial y el racismo institucional y se promociona como el candidato presidencial de “la ley y el orden”.
A menos de cuatro meses de la elección de noviembre, Trump ha estado tratando de mostrar a ciudades dirigidas por demócratas - como Portland, Chicago y Albuquerque - como fuera de control y ha dicho sin base que la violencia empeoraría si su rival a la presidencia, el demócrata Joe Biden, resulta electo.
“En las últimas semanas ha habido un movimiento radical para reducir los fondos, desmantelar y disolver los departamentos policiales”, dijo Trump al anunciar el envío de más agentes federales. “Políticos extremistas se han sumado a esta cruzada antipolicial y denigrado a nuestros héroes de las agencias del orden. Viéndolo desde cualquier punto, el esfuerzo para aplacar la vigilancia en sus propias comunidades ha conllevado a una explosión escandalosa de tiroteos, homicidios, asesinatos y crímenes horrendos de violencia. Esta matanza debe de parar. Esta matanza terminará”.
El envío de fuerzas federales es parte de la Operación Legend, llamada así en honor del niño de cuatro años LeGend Taliferro, quien murió a tiros mientras dormía en un apartamento de Kansas City, Missouri, el mes pasado. La operación fue anunciada el 8 de julio.
No es raro enviar agentes federales para ayudar a gobiernos locales. En diciembre, el secretario de Justicia Bill Barr anunció un envío parecido a siete ciudades donde había aumentado la violencia. Cientos de agentes federales ya han sido enviados a Kansas City para ayudar a combatir la violencia tras la muerte de Taliferro.
Barr dijo que enviarían unos 200 agentes tanto a Chicago como Kansas City, mientras que a Albuquerque enviarían 35 agentes y luego ampliarían el programa a otras ciudades.
Crece la polémica por el envío de agentes federales para combatir la violencia en varias ciudades de EEUU
Alcaldes de varias ciudades han rechazado el envío de agentes federales a Oregon diciendo en una carta que la presencia de estos uniformados atiza la tensión entre manifestantes y fuerzas del orden y que los agentes federales han ignorado a propósito las regulaciones locales para abordar situaciones discrepantes con los ciudadanos.
La alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot dijo el martes que había hablado con funcionarios federales y que estaba abierta a trabajar en conjunto “pero no a una dictadura”.
“No estamos abiertos al autoritarismo, y no estamos abiertos a los arrestos y detenciones inconstitucionales de nuestros residentes. Eso es algo que no toleraré”, dijo Lightfoot.
En Oregon, varias entidades han demandado al gobierno de Trump cuestionando el poder del gobierno central en los asuntos pertinentes a las agencias locales del orden.
Oregon demandó el viernes al gobierno de Trump argumentando que agentes federales violaron los derechos civiles de manifestantes en Portland, al presuntamente detenerlos sin arrestarlos ni informales por qué estaban siendo arrestados y llevárselos en vehículos sin identificación. Oregon pide que la corte bloqueé las medidas de los agentes federales.
Las autoridades federales han respondido diciendo que funcionarios locales y estatales de Oregon no han querido trabajar con ellos para detener el vandalismo y violencia en contra de agentes e instalaciones federales. El secretario interino de Seguridad Nacional, Chad Wolf, ha dicho que los agentes están en Portland para proteger monumentos e instalaciones federales.
Las protestas en Portland: fuerzas federales desarrollan acciones encubiertas, Trump celebra "un trabajo fantástico" (fotos)
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Las acciones represivas de funcionarios federales en las protestas contra el
racismo en Portland, la ciudad más grande de Oregón, celebradas por el presidente Donald Trump pero realizadas sin el consentimiento local, podrían abrir paso a una crisis constitucional. La fiscal general del Estado, Ellen Rosenblum, presentó una demanda ante un tribunal porque agentes federales enmascarados han arrestado a personas en la calle, lejos del palacio de justicia, sin causa probable y se las han llevado en autos sin identificación.
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En la madrugada del lunes se registró nuevamente un choque entre los manifestantes y las fuerzas federales en las afueras del palacio de justicia en Portland, incluyendo un pequeño incendio fuera del edificio y gas lacrimógeno desplegado para dispersar a la multitud. La gobernadora del estado, Kate Brown, dijo el pasado viernes que el presidente Trump “busca un enfrentamiento en Oregon con la esperanza de ganar puntos políticos en Ohio o Iowa”.
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El presidente Donald Trump
defendió el despliegue de tropas federales en Portland. "Estamos aplicando la ley", respondió el presidente consultado sobre el despliegue de tropas federales a ayudar a la policía local. Trump aseguró que "Portland estaba totalmente fuera de control" y señaló que las fuerzas federales "han hecho un trabajo fantástico" en tres días; "en muy poco tiempo". Además se quejó de que esas ciudades están dirigidas por "demócratas liberales", de "izquierda radical".
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Los agentes federales disparan gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes de
Black Lives Matter cerca de la Corte Mark O. Hatfield este lunes en Portland. Dos senadores de Oregon y dos de sus miembros de la Cámara han pedido al inspector general del DHS, así como al
Departamento de Justicia que investigue "la presencia no solicitada y las acciones violentas de las fuerzas federales en Portland"
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"Esto es una democracia, no una dictadura", dijo la gobernadora de Oregón,
Kate Brown, en Twitter. "No podemos tener a la policía secreta secuestrando gente en vehículos sin identificar. No puedo creer que tenga que decirle eso al presidente de Estados Unidos". Los oficiales federales usaron gases lacrimógenos y proyectiles para mover a la multitud después de que algunos manifestantes derribaran una valla frente al juzgado.
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Este manifestante muestra las heridas de perdigones que le quedaron en su cuerpo. El secretario interino de Seguridad Nacional, Chad Wolf, dijo el pasado jueves que las autoridades estatales y municipales tienen la culpa de no poner fin a las protestas en Portland, enojando a los funcionarios locales.
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Muchas de las protestas nocturnas en varias ciudades estadounidenses, que comenzaron después de
la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, se han terminado en choques violentos. Las tensiones han aumentado en las últimas dos semanas, particularmente después de que un oficial del Servicio de Alguaciles disparó contra la cabeza de un manifestante el pasado 11 de julio, hiriéndolo gravemente.
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Un prominente republicano, el senador Rand Paul, de Kentucky, criticó el uso de agentes federales para reprimir manifestaciones. "No podemos renunciar a la libertad por la seguridad. La policía local puede y debe manejar estas situaciones en nuestras ciudades, pero no hay lugar para que las tropas federales o agentes federales no identificados acorralen a la gente a su antojo",
escribió Paul en un tuit el lunes.
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Las protestas han tenido lugar en Portland durante 52 noches. Muchas manifestaciones han atraído a miles de personas y han sido en gran medida pacíficas. Pero grupos más pequeños, de hasta varios cientos de personas, se han concentrado en propiedades federales y en edificios de las fuerzas del orden locales, a veces incendiando comisarías, rompiendo ventanas y chocando violentamente con la policía local.
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El alcalde de Portland, Ted Wheeler, que ha estado bajo fuego por su manejo de las protestas, dijo el domingo en el programa 'State of Union' de CNN, que las manifestaciones estaban disminuyendo antes de que los oficiales federales se involucraran. "Están intensificando bruscamente la situación. Su presencia aquí está llevando a más violencia y más vandalismo. Y no está ayudando a la situación en absoluto", expresó Wheeler.
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