Dos días después de la visita del presidente Donald Trump a Kenosha, Wisconsin, nuevo epicentro de las protestas contra el racismo después que un agente de policía disparara siete veces por la espalda a un hombre negro, el candidato demócrata Joe Biden visitará esa ciudad con un mensaje opuesto al del mandatario.
Mientras que Trump no se reunió con la familia de Jacob Blake y alabó la labor policial en un ambiente de malestar por el episodio que ha dejado al joven afroestadounidense parcialmente incapacitado, Biden y su esposa, la ex segunda dama Jill Biden, tienen planificado reunirse con los Blake además de una charla con funcionarios, líderes comunitarios y agentes.
Biden dijo el miércoles, citado por la agencia AP, que no le dirá a Kenosha lo que tiene que hacer, sino que animará a la comunidad a "hablar sobre lo que hay que hacer".
Mientras que Trump ha criticado las protestas contra el racismo, que estallaron a finales de mayo tras la muerte de George Floyd a manos de la Policía de Minneapolis, y Biden, en las antípodas, se ha mostrado como un líder conciliador que busca la unidad, el tema del racismo estructural y la brutalidad policial convertido en un tema central en esta campaña presidencial.
Biden fue vicepresidente de Barack Obama, el primer y único afroestadounidense en ocupar el Despacho Oval. La candidatura de Biden cuenta con el respaldo mayoritario de la comunidad negra, reforzado además por la elección de la senadora Kamala Harris, quien es negra, como su compañera de fórmula.
Trump, por otra parte, está intentado ganar terreno en votantes suburbanos, de mayoría blanca, apelando a fomentar el temor a la "anarquía" que supuestamente traerá un gobierno demócrata. El presidente ha etiquetado a los manifestantes contra el racismo como "anarquistas" y de "izquierda radical", un calificativo que usa también contra su adversario.