La muerte de la juez de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg se suma a la nube de incertidumbre que ya cernía sobre las elecciones del 3 de noviembre.
La pugna para reemplazar a la jueza en medio de discusiones sobre la legitimidad de una decisión cuando se acerca un posible cambio de gobierno, se agrega a la crisis del coronavirus, la incertidumbre economía, las protestas generalizadas por justicia racial, la injerencia extranjera en los comicios, la desinformación, propaganda y teorías de conspiración, así como la ampliación del voto anticipado y por correo.
Todos sumados parecen estar formando una tormenta perfecta con resultados imprevisibles.
Neoyorquinos realizan vigilias en honor a la jueza Ruth Bader Ginsburg