Consultado por los conductores del debate, Trump no respondió directamente cuando se le preguntó si apoyaría la creación de un Estado Palestino independiente. “Tendría que verlo”, dijo.
El conflicto entre israelíes y palestinos es un punto especialmente vulnerable para Biden, con un 26% de los estadounidenses aprobando su manejo. Muy por debajo de su índice de aprobación general (39%), según una encuesta publicada por AP.
Casi 6 de cada 10 demócratas desaprueban su enfoque del conflicto, según ese sondeo.
Trump se declaró como el más "pro-Israel" candidato.
Biden acusó a Trump de haber incitado a los atacantes del Capitolio el 6 de enero de 2021 y de no hacer nada para contener la toma de la sede del Congreso.
“Se sentó en la Oficina Oval por tres horas sin hacer nada”, dijo Biden, agregando que su oponente ahora llama a los revoltosos, patriotas.
Biden dijo también que Trump amenazó con un “baño de sangre” si pierde las elecciones de noviembre.
Es un debate en el que los candidatos han respondido poco o de forma directa a las preguntas y las de política exterior no se han quedado atrás.
Ucrania fue uno de los temas: Biden defendió su apoyo al país, mientras Trump aseguró que bajo su mandato no habría tenido lugar esta guerra.
En una rara respuesta, Trump dijo que no estaba de acuerdo con un nuevo mandato de Putin, pero trató de culpar a Biden de que la guerra hubiera comenzado. Repitió que si él hubiera estado en el poder, la guerra no hubiera comenzado o que la terminaría antes de llegar a la Casa Blanca.
El tema de la inmigración y la seguridad fronteriza ha escalado como prioridad de temas que preocupan a los votantes pensando en las elecciones presidenciales.
En el año fiscal 2023, los encuentros de migrantes en las fronteras rompieron récord, según datos de la Patrulla Fronteriza. Mientras tanto, Biden enfrenta la incomodidad planteada por administraciones estatales y locales demócratas por el gran flujo de migrantes en autobuses que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, está enviando hacia ciudades como Nueva York o Chicago.
El problema de los migrantes ahora está golpeando esas ciudades, que no cuentan con infraestructura para recibir a los miles que llegan desde la frontera sur. Los republicanos llaman a esta situación la "crisis fronteriza de Biden".
En este contexto, Trump ha redoblado la retórica antiinmigrante que en la elección de 2016 le dio resultado. Dijo meses atrás, por ejemplo, que los inmigrantes indocumentados “envenenan la sangre de nuestro país”, una frase que tiene eco de palabras de Adolf Hitler.
Biden, para atender la situación que alcanzó niveles críticos en la frontera, terminó emitiendo una orden ejecutiva semanas atrás para restringir el acceso de los migrantes. Poco después, también emitió una orden para facilitar el camino a la residencia permanente a indocumentados casados con estadounidenses y a muchos jóvenes migrantes ya en el país.
Las encuestas muestran que la inmigración es un punto flojo para Biden.
Biden, que llegó a la Casa Blanca con un discurso humanizado de los inmigrantes frente a la retórica del entonces presidente Trump, trato de avanzar en el Congreso con una reforma que incluía fondos para seguridad fronteriza y un sistema más 'humanizado' de asilo para migrantes, pero los aliados de Trump lo bloquearon.
Trump afirmó que Biden estaba “destruyendo Medicare” al incluir en el programa a las personas que cruzan la frontera ilegalmente, aunque los inmigrantes que viven en el país ilegalmente no son elegibles para programas de salud federales como Medicare y Medicaid.
Biden luego trató de ganar terreno en materia de inmigración, que se ha convertido en una prioridad nacional, no solo entre los republicanos, sino también para muchos votantes demócratas.
“Hay un 40% menos de personas que cruzan la frontera ilegalmente”, dijo Biden en respuesta.
Trump luego replicó, volviendo a su tema emblemático desde que se postuló en 2016, que “tuvimos la frontera más segura de la historia”, en referencia a su mandato de cuatro años.
En la primera media hora del debate, el debate abarcó los temas de la economía, el aborto e inmigración:
Economía: ambos defendieron sus políticas económicas y cuestionaron a su oponente.
Aborto: Trump dijo no intentaría bloquear el acceso a los medicamentos abortivos y que apoya excepciones a las prohibiciones del aborto por violación, incesto y la vida de la madre.
Biden, por otro lado, aseveró que restauraría Roe v. Wade y dijo que Trump buscaría extender las restricciones al aborto en caso de ser elegido.
Inmigración: Trump afirmó que Biden ha abierto Estados Unidos a millones de inmigrantes y acusó a Biden de presidir una ola de “crimen migratorio” que está poniendo en peligro a los ciudadanos estadounidenses.
Biden rechazó esas afirmaciones y las describió como una exageración salvaje.
Al chocar por la derogación por la Corte Suprema de Roe v. Wade, que terminó con la protección a nivel nacional del acceso al aborto, Biden culpó a Trump, y el expresidente aceptó el crédito, subrayando las diferencias de los candidatos en el tema.
Biden culpó al Trump por la falta de acceso al aborto en los estados republicanos y Trump dijo, falsamente, que Roe vs. Wade permitía abortos en el noveno mes de embarazo e, incluso, después del nacimiento.
El expresidente Trump dijo que no bloqueará los medicamentos abortivos si es elegido presidente nuevamente y dijo que estaba de acuerdo con el reciente fallo de la Corte Suprema sobre la píldora abortiva, que rechazó una demanda que cuestionaba el enfoque de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para regular la píldora abortiva mifepristona con un fallo que seguirá permitiendo que las píldoras se envíen por correo.
“Puse a tres grandes jueces de la Corte Suprema y votaron a favor de eliminar Roe v. Wade y devolverlo a los estados”, dijo.

Una figura recurrente en el debate por parte del expresidente Donald Trump es la mención Ronald Reagan, presumiblemente para conseguir el voto de los republicanos moderados, quienes veneran la memoria del 40 presidente de Estados Unidos.

El tema del aborto, es un búmeran para muchas campañas republicanas para el Congreso, así como la de Donald Trump para la presidencia.
Cuando fue consultado sobre su posición en este tema, Trump dijo que el hecho de que la Corte Suprema haya eliminado Roe v. Wade, el fallo que por casi 50 años protegió el derecho al aborto a nivel federal, fue algo muy bueno porque la decisión ha vuelto a nivel de estados.
Trump dice que cree que debe haber excepciones a la prohibición del aborto “por violación, incesto y la vida de la madre”. Esas excepciones están en el centro de un caso sobre el que la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo hoy. Bajo la prohibición del aborto de Idaho, las mujeres no han podido abortar en emergencias médicas porque el estado solo tiene una excepción para salvar la vida de la madre, no para salvar su salud.
"Apoyo el caso Roe v. Wade", replicó Biden cuando se le pregunto. "No estamos a favor del aborto tardío. Punto. Punto"
Trump fue consultado sobre su propuesta de imponer un arancel general del 10% a las importaciones y cómo podría evitar que eso hiciera subir los precios.
"No los hará subir más, solo hará que los países que nos han estado estafando durante años, como China y muchos otros, para ser justos con China, se vean obligados a pagarnos mucho dinero, reducir enormemente nuestro déficit y darnos mucho poder para otras cosas", aseguró Trump.
En una encuesta de Gallup realizada en mayo, aproximadamente el 30% de los consultados dijeron que la economía era el problema más importante que enfrentaba el país. Aproximadamente 1 de cada 10 señaló específicamente el alto costo de vida o la inflación.
El problema que tiene Biden es que los indicadores económicos de su presidencia son excelentes, pero la gente parece no percibirlos.
Después de que los candidatos entraron al escenario sin saludarse, el moderador Jake Tapper preguntó a Biden: ¿Qué les dice a los votantes que sienten que están peor bajo su presidencia que bajo el presidente Trump?
Biden respondió que había recibido una mala economía, atacando el liderazgo de Trump durante el covid y la recesión económica que se produjo como resultado del virus.
El presidente también resaltó las ganancias en materia de empleos y dijo que estaban trabajando para controlar los precios.
La primera gran sorpresa de la noche es tal vez la calma con la que Donald Trump ha iniciado sus intervenciones, muy lejana el espíritu combativo que lo caracteriza.
Biden, por su parte, parece tener la voz tomada y habla en su tradicional tono bajo.
Los mandatarios no se saludaron al iniciar el debate.
El debate comenzó con preguntas sobre economía...
Bajísimo desempleo. Crecimiento económico sostenido. Inflación controlada. Y sin señales de recesión a la vista. Parece una contradicción decir que una debilidad para Biden tiene que ver con la economía.
La tasa de desempleo por debajo del 4%, con reportes que mes a mes muestran una sostenida generación de trabajos. Además, la economía se expandió un 2.5% durante 2023. Y la inflación, que se disparó con la pandemia, ha sido controlada en relativo poco tiempo, bajando del pico de 9.1% que tocó el Índice de Precios al Consumidor en junio de 2022 y sin llegar a la temida recesión con la que advertían los peores vaticinios.
¿Cuál es entonces el problema de Biden? Es que pese a que los más importantes indicadores económicos son superpositivos, la gente de a pie no lo percibe así. Y es una percepción que los republicanos están explotando en la campaña.
Un trabajo publicado por el Centro de Investigaciones Pew en enero muestra que las opiniones de los estadounidenses sobre la economía muestran signos de mejora. Un 28% de los encuestados "califica las condiciones económicas como excelentes o buenas, un aumento de 9 puntos porcentuales desde abril". Pero la misma encuesta muestra que "solo el 33% de los estadounidenses aprueba el desempeño de Biden".
¿Cuál es la explicación detrás de esa insatisfacción incongruente? El centro de estudios Instituto Brookings organizó las posibles explicaciones en tres grupos. El primero tiene que ver con la percepción de oportunidades económicas futuras: el nivel más alto de precios por la inflación pospandémica, la falta de viviendas asequibles y la poca fe en las perspectivas, incluida la preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en los empleos.
Un segundo conjunto la vincula con preocupaciones no económicas, como las guerras, los conflictos políticos o los tiroteos masivos. Y un tercer grupo se relaciona con la percepción de la economía influenciada por las fuentes de noticias con sesgos negativos o de alarma.
Y para Biden, esa desconexión entre lo que sienten los consumidores y el estado real de la economía, podría ser clave a la hora de ganar la reelección.
El presidente Joe Biden y el expresidente Donald Trump salen al escenario. Comienza el debate.
El primero en salir ha sido el presidente Biden, seguido por el expresidente Trump. No se han dado la mano y, de hecho, Trump ni siquiera miró al mandatario demócrata.
