Coqueteos, preguntas inapropiadas, besos sin consentimiento o manoseo. Estas son algunas de las acusaciones de acoso y abuso contra el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, por parte de mujeres que han trabajado con él o han estado cerca.
Este miércoles se ha conocido el caso de una sexta mujer, cuya identidad no ha sido revelada, que afirma que el gobernador la manoseó debajo de la blusa en la residencia oficial.
Los detalles de la sexta acusación, tal vez la que suena más grave hasta ahora, se conocen dos días después de que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, anunciara un equipo de investigación del supuesto acoso sexual.
Cuomo, de 63 años y con tres períodos consecutivos en el cargo, se convirtió en una estrella nacional el año pasado por su manejo de la pandemia de covid-19, pero el escándalo de estas denuncias ha generado que dentro de su propio partido haya voces que claman por su renuncia, mientras que los republicanos de Nueva York han propuesto un juicio político en su contra.
Cuando surgieron las primeras denuncias, Cuomo emitió un comunicado en el que se disculpaba si un comportamiento "insensible" fue interpretado como "coqueteo indeseado", y aseguró que cooperará con las investigaciones.
Pero en la medida que han surgido nuevas acusaciones, el gobernador ha pasado a negarlas directamente, aseverando que "nunca" ha tocado a "nadie de manera inapropiada", y que debe esperarse el resultado de las investigaciones de la fiscalía de Nueva York.
“Me besaron y me tocaron las partes privadas”: los testimonios de soldados latinas que denuncian abusos sexuales en el Ejército
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Gigi Lucero ingresó al Ejército de Estados Unidos cuando tenía 18 años y su primera asignación fue en Fort Hood, Texas, donde le tocó enfrentar lo que ella califica como discriminación. “Me hacían muchos piropos de latina, me decían que si iba a cocinar, que si yo hablaba spanglish, que si en México se habla mexicano”, recuerda Gigi. En el Ejército ser mujer y latina puede significar una mayor vulnerabilidad al acoso y al abuso sexual.
Cortesía: Gigi Lucero
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Lucero asegura que fue agredida sexualmente mientras servía en Irak. Su unidad estaba conformada por 250 hombres y solo seis mujeres. Un día mientras descansaba, relata que alguien le cubrió la cabeza con una bolsa de dormir. “Me sofocaron y me besaron, no sé quién me besó y me tocaron las partes privadas”, recuerda. Ella reportó el abuso a sus superiores: “Me quejé, pero no dije que alguien me violó. Yo dije que alguien me estaba molestando”. Asegura que lo hizo por temor a represalias y también por falta de confianza en el sistema. Gigi Lucero se acaba de retirar tras 20 años de servicio activo, pero el trauma por el abuso del que dice que fue víctima, no la abandona: “Es muy difícil, aún estoy en terapia y uso medicamentos. Esto fue en 2003 y hasta el día de hoy no puedo respirar el olor de un taller mecánico, mi vida sexual no existe con mi esposo porque me asusto”.
Cortesía: Gigi Lucero
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La discriminación por concepto de raza y género es un patrón que reconoce la veterana e investigadora Pamela Campos-Palma. “Y no debería suceder ya que los hispanos son el grupo que más crece dentro del Ejército. Hoy representan el 16 por ciento del servicio activo”.
Cortesía: Pamela Campos-Palma
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Según la investigadora “el sistema de justicia del Ejército no es real, no hay justicia. En 2018, 43% de las personas que dijeron que reportaron (abusos), también dijeron que había represalias, los castigaron”.
Cortesía: Pamela Campos-Palma
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Dentro de los latinos en las fuerzas armadas, el porcentaje de mujeres ha aumentado con fuerza: de 1.6% en 1973 a 17.8% en la actualidad, según cifras del Departamento de Defensa. Sin embargo, esto no se ha traducido en una mayor seguridad para ellas. Nancy Rodríguez cuenta su propia experiencia: “Fui a la oficina de mi supervisor a ayudarle y cuando fui a recoger las cosas de su escritorio, se arrimó y me dio un beso”.
Cortesía: Nancy Rodríguez
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Perla González explica cómo fue que abusaron de ella: "Se esperó hasta que yo me había quedado dormida y sintió que era el momento para él". La soldado también dice por qué no lo reportó: "Nos meten en la mente que tu carrera es más importante que nada (...) te dices: 'Pues no quiero reportarlo porque me voy a meter en problemas'".
Cortesía: Perla González
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Tristeza Ordex, veterana de la Marina, se cuestiona la realidad que viven las mujeres en la vida militar: “Dicen que si eres una mujer tienes que pagar un precio para ser parte de este club. ¿Pero cuál precio tenemos que pagar si ya estamos pagando, entregándoles nuestras vidas? Teniendo que ir para Irak, para Afganistán, donde nos llamen, ese es el precio que yo quería pagar”.
Cortesía: Tristeza Ordex
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La exmarine Nathalie Ocampo asegura: "Yo no conozco a ninguna amiga que estuvo en el Marine Corp conmigo que no ha sido discriminada, abusada, asaltada, violada". Según un informe del Departamento de Asuntos de Veteranos, 20% de las mujeres que solicitaron asistencia padecían de estrés postraumático relacionado con algún incidente sexual, aunque expertos sospechan que la cifra es más elevada, ya que sólo 1 de cada 3 miembros, reporta la agresión.
Cortesía: Nathalie Ocampo