NUEVA YORK, NY.- La otra tarde, encerrada en casa y sin saber ya ni qué día es, unos gritos me hicieron asomarme a la ventana. Eran gritos de ánimo acompañados de aplausos, entre tímidos y torpes, eran las 7:00 en punto. Asumí que los aplausos eran para agradecer al personal médico que está lidiando con la marea de enfermos covid-19 en Nueva York —donde vivo desde hace 10 años— como ya hace semanas que ocurre en España —mi país de origen—. Entonces me uní a la claca, que se quedó a medio arrancar. En el edificio de enfrente, un hombre alzó la mosquitera de su ventana, echó un vistazo rápido para asegurarse de que no ocurría nada malo, y la volvió a cerrar. De pronto se oyó el grito de una mujer: “¿Por qué estamos aplaudiendo?”.
La escena me pareció representativa de cómo los neoyorquinos están viviendo la crisis de salud pública que golpea duramente a la ciudad, epicentro de la epidemia en Estados Unidos, donde al día de hoy ya han muerto más de 3,000 personas y hay más de 67,000 casos detectados. A falta de directrices claras de las autoridades, que cambian con la luz del día, cada ciudadano hace lo que puede para manejar la descoordinación y la incertidumbre. Al final, si algo caracteriza a Nueva York es que es una ciudad de supervivientes.
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La evolución de la crisis en la ciudad se siente vibrar en todos los sentidos: oído, olfato, vista, en la ausencia de tacto. Desde que comenzaron las medidas de aislamiento, el paisaje sonoro se ha transformado. Con el silencio de los coches y de los aviones llegó el canto de los pájaros. Pero en los últimos días, este detalle esperanzador ha sido aplastado por las sirenas de las ambulancias, que ahora gritan día y noche sin descanso.
Las calles ya no huelen a tacos ni a pizza, porque la mayoría de los restaurantes han cerrado o solo atienden a través de la ventanilla. Los carros de comida han desaparecido de las aceras y me pregunto de qué vivirán ahora sus dueños, la mayoría inmigrantes.
Los barrios de rentas más bajas y con más altos índices de inmigración, como Corona, en Queens, o el sur del Bronx, son los más afectados por el virus. Las bolsas de basura, sin embargo, crecen como volcanes en los días de recogida.
Los cubrebocas, de todos los estampados y formas posibles, también se han multiplicado en las caras de la gente. Llevar guantes de plástico se ha vuelto una práctica común fuera de casa, incluso una muestra de respeto.
En el portal de mi edificio, cada día parece Navidad: cajas y más cajas con la sonrisa de Amazon apaciguan la ansiedad de los que no se atreven a salir a hacer la compra. ¿Y qué hay de los trabajadores que trajeron estos paquetes hasta aquí? Me pregunto cada día. Ahora, los paquetes llegan incluso los domingos. Los entregan el furgonetas pequeñas, sin etiquetas ni logos de empresa, de las que usan las familias numerosas.
Los encargos de comida en línea crecieron más de 65% a principios de marzo. Aplicaciones como Instacart están colapsadas para las entregas en la ciudad. Sin embargo, eso no ha reducido las largas esperas en los principales supermercados como Trader Joe’s o Whole Foods.
La aventura de ir de compras
En la cooperativa de Park Slope, que cuenta con más de 17,000 miembros, la cola da la vuelta a la cuadra a cualquier hora del día desde que se iniciaron las medidas de distanciamiento físico. Los clientes entran de cinco en cinco y la espera se puede alargar hasta 2 horas. Antes de entrar, un empleado da instrucciones a través del cubrebocas y urge a los ansiosos clientes que por favor no se entretengan al realizar su compra. Por si la ansiedad acumulada por la espera y las indicaciones no fueran suficiente, una vez dentro la escena es de película de ciencia ficción.
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Primero hay que lavarse las manos con desinfectante, luego tomar una toallita para desinfectar el soporte del carrito o las asas del cesto, y seguir la ruta delineada para avanzar por los pasillos para evitar embudos. Los reponedores, con guantes, cubrebocas y gorro, parecen estar cumpliendo una condena y procuran mantenerse lo más alejados posible de los clientes. Los cajeros, todos igual de equipados, son la mitad de los habituales y se sitúan en mostradores alternos, para que haya más distancia entre ellos. Desinfectan todas las superficies – mostrador, caja, lector de código de barras, lector de tarjetas – entre cliente y cliente.
Mientras el cajero pasa cada objeto por el lector, el cliente debe mantenerse alejado de la caja y solo puede empezar a llenar sus bolsas cuando el cajero haya terminado de pasar el pedido completo. Al salir con los dos hombros cargados como una mula pero temerosa de llamar a un taxi, veo que en la bodega de la esquina no hay ninguna cola y las medidas de protección son mínimas.
Mensajes contradictorios entre Trump y Cuomo
Inmersos en su batalla de egos, los mensajes contradictorios del presidente Donald Trump, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, provocan situaciones sin sentido que disparan la ansiedad de los ciudadanos.
El 28 de febrero Trump dijo que el coronavirus era “un nuevo engaño” de los demócratas. Dos semanas después, el alcalde de Blasio advirtió de que debíamos prepararnos para un “shelter in place”, un cierre masivo. El mismo día, el gobernador Cuomo desechó la posibilidad de ese cierre, diciendo que la medida no sería útil y que además, solo él podía tomarla. Al contrario, Cuomo recomendaba a los neoyorquinos ir a correr al parque y dar paseos, manteniendo los seis pies de distancia. Cuando escuché esos consejos, me aterroricé.
Me mudé de Barcelona a Nueva York hace diez años, pero nunca he sido capaz de llamar a esta ciudad “mi hogar”. España es el segundo país del mundo con más muertos por COVID-19, después de Italia, y el hecho de que toda mi familia siga allí me ha hecho estar mucho más pendiente de la evolución del virus. Desde que la cosa se puso seria en España sigo ansiosa las noticias y la evolución de los gráficos, y observé con pánico cómo la línea de infectados subía y subía, subía, llegando casi a triplicarse diariamente. Y en la misma trayectoria, la línea de los muertos. Una semana después, veo que empieza a ocurrir en Nueva York exactamente lo mismo.
El otro día, en mi ruta habitual al supermercado, pasé por delante de Prospect Park, el Central Park de Brooklyn. El paisaje me horrorizó: hordas de corredores, ciclistas, familias paseando al perro y grupos de adolescentes cargando un altavoz portátil. Era una tarde soleada y cálida, que invitaba a disfrutar de un largo paseo y un poco de ansiada vitamina D, pero yo solo podía pensar en las gráficas que seguían subiendo, igual que mi enfado. Quise gritar, cual agorero loco, que dentro de una semana íbamos a estar igual que en España. Pero, ¿de qué los iba a acusar, si yo hice lo mismo hasta que mi familia ya estaba en la boca del lobo? Como seres humanos, no reaccionamos hasta que algo nos roza la piel. Y en este caso, se trata un virus altamente contagioso y para el que no hay todavía una vacuna.
Quizá los momentos más tristes en la ciudad son los viernes por la noche. La semana pasada salí a dar un paseo con mi marido, ya tarde, para respirar un poco de aire fresco y abrir un paréntesis físico entre los días laborables y el fin de semana. En las avenidas principales, donde se concentran los bares y restaurantes, la mayoría de los escaparates estaban oscuros. Nos acercamos hasta la licorería, una de las pocas tiendas que seguían abiertas y que todavía se consideran “esenciales”. Había un dispensador de desinfectante de manos junto a la puerta y sonaba una bachata de Juan Luis Guerra. El muchacho de la caja nos responde en español mientras nos cobra las dos botellas de Rioja. Le pregunto qué tal va el negocio y dice “full” con acento caribeño. Nos reímos y nos despedimos con un “cuídate, que estés bien”. Cada uno hace lo que puede para sobrevivir estos tiempos inciertos.
Fotografías de la pandemia en EEUU: así enfrenta el país una crisis de salud inédita (fotos)
Coronavirus Pandemic Causes Climate Of Anxiety And Changing Routines In America
Las máscaras recomendadas oficialmente. Los cajeros de una tienda de alimentos en Brooklyn, Nueva York, el 2 de abril. Tres días después las autoridades sanitarias de EEUU indicaron a los ciudadanos que deben llevar mascarilla o tapabocas, lo que significa un cambio respecto a anteriores recomendaciones.
Stephanie Keith/Getty Images
Zaandam
Desembarque permitido. Uno de los afectados por el coronavirus es sacado del crucero Carnival Holland America Zaandam en Fort Lauderdale, Florida, el 2 de abril. Este barco tenía varios pasajeros con los síntomas del covid-19 y fue rechazado en varios países.
Lynne Sladky/AP
Coronavirus Pandemic Causes Climate Of Anxiety And Changing Routines In America
Necesidades esenciales y más. Un hombre protegido con una máscara lleva un empaque de cervezas en Brooklyn, donde los comercios no esenciales permanecen cerrados. En este y otros estados con restricciones la venta de licor no ha sido suspendida.
Spencer Platt/Getty Images
Carys Williams
Pasar el tiempo donde se pueda. Un grupo de niños juega en el frente de sus casas mientras los adultos vecinos pasan el tiempo en una zona residencial de Washington DC. "No hay duda de que ha sido un bloqueo que va creciendo”, dijo Conor Williams, el padre de los niños. “La gente está en los porches de sus casas entrando y saliendo todo el día", agregó. 5 de abril.
Jacquelyn Martin/AP
APTOPIX Virus Outbreak Massachusetts
Guardando distancia. Dos mujeres conversan con los seis pies de separación recomendados en un banco de una calle de Boston, Massachusetts. 4 de abril.
Michael Dwyer/AP
APTOPIX Virus Outbreak New York
Cuerpos en camiones refrigeradores. En Nueva York el sistema hospitalario se ha comprometido por la cantidad de pacientes que han requerido ayuda para sobrepasar el covid-19. Es el estado con más infectados y fallecidos. En la fotografía, una víctima de la pandemia que fue llevada en un montacargas a un camión refrigerador en la ciudad de Nueva York, el 31 de marzo.
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John Minchillo/AP
Coronavirus Pandemic Causes Climate Of Anxiety And Changing Routines In America
Entrega de comida con precaución. Un empleado de Taco Bell entrega un pedido a un cliente en la ventanilla de un restaurante el 31 de marzo, en Hollywood, Florida. Ron DeSantis, gobernador de ese estado, declaró 30 días de aislamiento a los habitantes el 1 de abril.
Joe Raedle/Getty Images
Temporary Homeless Shelter Opens At Cashman Center In Las Vegas
Un estacionamiento para albergar indigentes, con distanciamiento social. Las Vegas, Nevada, es una ciudad famosa por sus hoteles y casinos pero ahora están prácticamente vacíos. Allí las autoridades dispusieron el parking de un centro de eventos, en el que pintaron rectángulos en el suelo para indicar la distancia de seguridad,
para albergar a las personas sin hogar. 31 de marzo.
Ethan Miller/Getty Images
White House Coronavirus Task Force Holds Daily Briefing
Preocupación en las autoridades de salud. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas durante una de las intervenciones del presidente Trump frente a los medios, en Washington DC. El experto calcula que el número de fallecidos en el país podría superar los 100,000 aunque es un escenario que podría cambiar. 27 de marzo.
Drew Angerer/Getty Images
Long Island Fitness Insructor Holds Outside Classes During Coronavirus Pandemic
Acondicionamiento físico con seis pies de separación. Jamie Benedik, instructora física de West Islip, Nueva York, imparte una clase en la entrada de su casa, el 26 de marzo. Ella es instructora en tres gimnasios en su área pero están cerrados, por eso convoca a sus alumnos la entrada de su estacionamiento.
Al Bello/Getty Images
Chicago Area Furniture Maker Begins Producing Personal Protective Gear
Cambio de ramo por la emergencia. Los trabajadores de NorthCape, una empresa fabricante de muebles, están elaborando artículos para la protección del contagio del coronavirus, en Alsip, Illinois. La compañía está manufacturando máscaras protectoras y batas de hospital. El 30 de marzo 2020.
Scott Olson/Getty Images
Coronavirus Pandemic Causes Climate Of Anxiety And Changing Routines In America
California desolada. La calle Lombard, uno de los sitios más concurridos de San Francisco, California, totalmente vacío. La cuarentena decretada por el gobierno del estado mantiene a millones en sus casas para evitar la propagación del covid-19.
Justin Sullivan/Getty Images
Emergency Hospital Setup In Central Park To Cope With Coronavirus Pandemic
Hospital de campaña en Central Park. Un centro de atención de salud de campaña se construyó en el Central Park de Nueva York. Según el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, la instalación temporal dispondrá de 68 camas que reforzarán la capacidad del hospital Monte Sinaí Oeste, situado en las inmediaciones.
Spencer Platt/Getty Images
U.S. Navy Deploys USNS Mercy And Comfort To Aid In The Fight Against COVID-19 Pandemic
Handout/Getty Images
Peter Gower
Una misa a distancia. Un sacerdote católico celebra un servicio religioso desde la puerta de su iglesia, que los fieles escuchan a través de una señal de radio en sus autos. Johnston, Rhode Island, 29 de marzo.
David Goldman/AP
Virus Outbreak Florida
Una larga fila para hacer la prueba del coronavirus. Personas con síntomas de covid-19 se alinean frente al estadio Hard Rock de Miami, Florida, uno de los puntos donde se están realizando las pruebas del coronavirus en la ciudad. En este estado hay más de 5,000 personas infectadas. 30 de marzo.
Wilfredo Lee/AP
TOPSHOT-US-HEALTH-VIRUS
Adaptado a la cuarentena. "Mi presión sanguínea es la más baja en años, estoy perdiendo peso, tengo toneladas de cosas que hacer y estoy leyendo una novela. Escucho música mientras estoy tumbado al sol", dijo desde la oficina que instaló en casa Charlie McDonald, un residente de 59 años de Naples, Florida. El gobierno extendió hasta el 30 de abril las recomendaciones sobre distanciamiento social. 30 de marzo.
ZAK BENNETT/AFP via Getty Images
Victoria Rua
Alimentos para los más vulnerables. Victoria Rua, una empleada de la empresa DeliverLean, prepara comidas que serán distribuidas a las personas de la tercera edad en el condado de Miami-Dade, Florida. 30 de marzo.
Lynne Sladky/AP
Virus Outbreak Pennsylvania
En favor de la salud de los prisioneros. Decenas de manifestantes exigieron la liberación de internos en prisiones y centros de detención de migrantes para evitar el contagio de covid-19 en Philadelphia, Pennsylvania, el 30 de marzo.
Matt Rourke/AP
APTOPIX Virus Outbreak New York
Un apoyo a los médicos y pacientes. Las enfermeras de la sala de emergencias del hospital de Elmhurst de Nueva York, transportan varios cubos con flores que fueron enviadas al centro de salud, uno de lo más afectados en la ciudad. 28 de marzo.
Kathy Willens/AP
Virus-Outbreak California
Un hospital provisional en Los Ángeles. Soldados de la Guardia Nacional durante la instalación de un centro para la atención de pacientes con coronavirus en el centro de convenciones de Los Ángeles, California.
AP
New Yorkers Get Coronavirus Tests At Lehman College In The Bronx
"Los llamaremos en dos o tres días con los resultados". Este mensaje se lee en el cartel que muestra un soldado de la Guardia Nacional en un punto de pruebas del coronavirus en el Bronx, el 28 de marzo. La cifra de muertos por el coronavirus en el estado de Nueva York superó las 1,000 el domingo 29 de marzo, menos de un mes después de que se detectó el primer caso allí.
John Moore/Getty Images
Virus Outbreak Pennsylvania
A la espera de más casos. Un centro de atención a pacientes con coronavirus se instaló en la Universidad Temple de Philadelphia, Pennsylvania. En este estado se han registrado más de 4,000 diagnósticos de covid-19 y 50 fallecidos. 30 de marzo.
Matt Rourke/AP
Private Citizens Make Protective Gear To Aid In The Fight Against Coronavirus
Protección contra el coronavirus hecha en casa. La artista Luba Drozd instaló una fábrica de máscaras sintéticas para proteger al personal médico del coronavirus en Brooklyn, Nueva York. Gracias a una campaña de recaudación de fondos en línea compró las impresoras 3D con las que fabrica estos insumos para el personal médico que trabaja directamente con enfermos de covid-19. 27 de marzo.
Misha Friedman/Getty Images
Hospital Ship USNS Comfort Arrives In New York As Coronavirus Overwhelms Medical Infrastructure
Ayuda militar a Nueva York. El buque hospital USNS Comfort a su llegada a la Gran Manzana el lunes 30 de marzo. Este hospital militar tiene 1,000 camas y 12 quirófanos que podrían estar en funcionamiento en las próximas 24 horas.
Dimitrios Kambouris/Getty Images
Coronavirus COVID-19 reactions in Washington, DC area
Robots para el distanciamiento social. El mercado Broad Branch de Washington DC activó unos androides de seis ruedas que entregan pedidos a los clientes en sus casas, a las que llegan desplazándose por las aceras de manera autónoma. 30 de marzo.
JIM LO SCALZO/EFE
US-HEALTH-VIRUS
Abierto a pesar del coronavirus. Los asistentes al comedor comunitario de My Brother's Table en Lynn, Massachusetts, hacen fila para para almorzar, el 30 de marzo. Este establecimiento sirve un promedio de 600 comidas al día a personas sin hogar y se mantiene en servicio cumpliendo las normas de distanciamiento social.
JOSEPH PREZIOSO/AFP via Getty Images
Situación de la pandemia del coronavirus en Los Ángeles
Los Ángeles desolada. Una calle de Hollywood, California, totalmente vacía la noche del domingo 29 de marzo. Las autoridades de ese estado ordenaron el cierre de los 280 parques estatales, ya que las visitas a estos lugares de recreación no disminuyeron a pesar de los llamados a mantenerse en casa.
ETIENNE LAURENT/EFE
Coronavirus in New York City
Una multitud a pesar de las advertencias. Un grupo de residentes de la ciudad de Nueva York se congregó para ver la llegada del buque hospital USS Comfort a la ciudad, el 30 de marzo.
Peter Foley/EFE
Macy's furlough employees amid coronavirus COVID-19 pandemic
Cadenas de tiendas que cierran sus puertas. El estacionamiento vacío de una tienda por departamentos Macy's en Burlington, Massachusetts. Esta cadena tiene unos 130,000 empleados, de los cuales la enorme mayoría serán suspendidos. La empresa les seguirá pagando sus seguros de salud al menos hasta mayo.
CJ GUNTHER/EFE
APTOPIX Virus Outbreak Texas Daily Life
Buscando lo síntomas de la pandemia. Un punto de control para detectar los síntomas del covid-19 en una pasarela de la Universidad de Texas, en Austin, el 25 de marzo. En Texas hay casi 3,000 infectados.
Eric Gay/AP