En un movimiento que escala la tensión ideológica y migratoria en Estados Unidos, el representante republicano por Texas, Chip Roy, ha presentado ante el Capitolio un proyecto de ley que busca la expulsión sistemática de ciudadanos naturalizados y residentes extranjeros basados en sus afiliaciones políticas y religiosas. Bautizada como Ley de Medidas contra los Peligrosos Adheridos al Marxismo y los Nocivos Islamistas (Ley MAMDANI), la propuesta busca modificar la Ley de Inmigración y Nacionalidad para permitir la deportación, la desnaturalización y la denegación de visados a cualquier persona vinculada al comunismo, el socialismo o el fundamentalismo islámico.
Una ley con nombre propio
El acrónimo de la ley, MAMDANI, no es casual. Hace referencia directa a Zohran Mamdani, el actual alcalde de Nueva York. Mamdani, nacido en Uganda y naturalizado estadounidense en 2018, es musulmán y miembro del Partido de los Socialistas Democráticos de América (DSA). Bajo esta normativa, el propio alcalde de la principal metrópoli del país podría enfrentar la pérdida de su ciudadanía y la deportación. La medida también pondría en la mira a figuras del Congreso como Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, ambas afiliadas a organizaciones socialistas.
El regreso a la política de la persecución
Expertos y críticos han comparado el texto con el macartismo de la década de 1950. La ley define de forma extremadamente amplia el término "abogar", castigando no solo la militancia activa, sino también la posesión, distribución o publicación de material electrónico o impreso que apoye dichas ideologías. "Esta legislación despliega nuevas herramientas para contrarrestar el avance marxista e islamista que ha devastado a Europa y que ahora ha llegado a nuestras propias puertas", afirmó Chip Roy, líder del Caucus de la Libertad. Un punto crítico del proyecto es su carácter definitivo e inapelable:
Sin revisión judicial: Se prohibiría a los tribunales revisar las órdenes de deportación o revocación de ciudadanía.
Retroactividad: La única excepción permitida sería demostrar que la defensa de tales ideologías cesó antes de los 14 años de edad.
Este clima se suma a un aumento récord en las denuncias por discriminación e islamofobia en el país. Organizaciones de derechos civiles, como el CAIR (Council on American-Islamic Relations), advierten que este tipo de iniciativas legislativas representan un uso abusivo del poder público para restringir las libertades fundamentales de creencia y expresión en los Estados Unidos.