El viernes 6 de marzo de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva para combatir redes internacionales de ciberdelincuencia, como grupos de fraude digital.
Según la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), los estadounidenses reportaron pérdidas de más de 12.5 mil millones de dólares por fraudes digitales en 2024, lo que representó un aumento del 25 % respecto al año anterior.
Con el reforzamiento de la estrategia de ciberseguridad, la administración de Trump instruye a agencias federales a perseguir organizaciones criminales que operan en internet y a combatir fraudes, estafas y extorsión digital.
Además, ordena crear un plan para identificar y desmantelar redes de ciberdelincuencia y usar sanciones (restricciones de visa y presión diplomática) contra países que las albergan.
Estos son los seis pilares de la estrategia de Estados Unidos para defender el ciberespacio
- Moldear el comportamiento de los adversarios: Estados Unidos no enfrentará solo a hackers, espías ni criminales cibernéticos. La estrategia del presidente Trump combina la acción del gobierno y la colaboración con el sector privado para desmantelar redes enemigas. El objetivo es aumentar el costo de los ataques, frenar la vigilancia autoritaria y proteger la propiedad intelectual.
- Promover regulaciones de sentido común: Se busca simplificar las normas de ciberseguridad para que no frenen la acción ni retrasen respuestas ante amenazas. El plan reduce cargas para empresas, protege la privacidad de los ciudadanos y permite que la industria reaccione rápido a los cambios tecnológicos.
- Modernizar y asegurar las redes federales: los sistemas de información del gobierno se actualizarán con tecnología avanzada, criptografía fuerte y arquitectura de confianza cero. La estrategia protege la defensa, la inteligencia y los servicios civiles, usando inteligencia artificial para detectar intrusiones y reforzar la resiliencia de las redes.
- Asegurar la infraestructura crítica: la energía, las telecomunicaciones, la banca, el agua y los hospitales estarán protegidos frente a ataques. Se prioriza el uso de tecnología estadounidense y la rápida recuperación ante incidentes, con colaboración de autoridades locales, estatales y tribales.
- Mantener la superioridad en tecnologías críticas y emergentes: la estrategia protege la innovación nacional y la ventaja tecnológica de Estados Unidos. Incluye seguridad en IA, criptografía postcuántica y blockchain, promoviendo su uso seguro para la defensa y limitando el alcance de plataformas extranjeras que censuran o vigilan a los usuarios.
- Desarrollar talento y capacidad: la fuerza laboral cibernética es un activo estratégico. Se crearán programas de formación accesibles en escuelas, universidades, industria y gobierno. La meta es capacitar al personal actual y reclutar a la próxima generación de expertos en ciberseguridad.