Una instalación bajo fuego
Ubicada al sureste de Manama, la capital de esta nación insular, la base de la Quinta Flota no es solo una instalación militar; es el garante de la estabilidad en tres puntos geopolíticos:
El Estrecho de Ormuz: Entre Irán y Omán, por donde transita gran parte del crudo mundial.
El Canal de Suez y Bab al-Mandeb: Los accesos norte y sur del Mar Rojo.
Aunque la magnitud de los daños en el cuartel general aún no ha sido precisada, la inteligencia satelital sugiere que la Armada anticipó la ofensiva. Fotografías de Planet Labs PBC analizadas por The Associated Press muestran que los buques estadounidenses, habitualmente atracados en Bahréin, se encontraban en mar abierto desde el pasado martes, una maniobra clásica de dispersión para evitar pérdidas materiales ante ataques inminentes.
El riesgo de una interrupción total
La presencia de la Quinta Flota en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo ha sido, durante décadas, el único contrapeso real a las ambiciones de control regional de las milicias pro-iraníes. Si el comando operativo en Bahréin ve comprometida su capacidad de respuesta, el corredor que une el Océano Índico con el Mediterráneo podría quedar a merced de una guerra de desgaste marítima, elevando la crisis económica de 2026 a niveles de emergencia internacional.
Por ahora, el Pentágono mantiene un silencio hermético sobre las bajas o el origen exacto de los proyectiles, mientras las unidades navales permanecen en estado de alerta máxima en aguas internacionales.