El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) puso fin a una moratoria a las redadas en todo el país por la pandemia y regresó a las calles para detener a más de 2,000 indocumentados en una serie de operativos que realizó durante seis semanas en Texas, Florida, Virginia y California.
La agencia subrayó que el 85% de las personas que recién puso bajo custodia tienen antecedentes penales o enfrenta acusaciones por homicidio, asalto, violencia doméstica, abuso sexual y otros delitos.
Pero ICE evadió dar detalles sobre los ‘arrestos colaterales’, como llaman a las detenciones que realiza fuera de su lista de fugitivos, acatando la dura política de tolerancia cero de la administración Trump.
Estas incursiones se realizaron entre el 13 de julio y el 20 de agosto, durante la ‘nueva normalidad’ tras levantarse las órdenes de quedarse en casa por la pandemia.
Los oficiales que participaron en esta operación nacional usaban cubrebocas y mascarillas para el cuello, según se observa en fotografías y un video difundido por la dependencia.
El retorno a las calles de ‘La Migra’ se enfocó en los indocumentados con historial “criminal”, subrayó ICE. De los 1,089 inmigrantes que arrestó y que ya fueron convictos por algún delito, la mayoría cometió asalto (388), violencia doméstica (291), ofensas contra sus familiares (136) y abuso sexual (83).
Otros 863 indocumentados puestos bajo custodia en estos operativos enfrentan acusaciones por distintos motivos, pero aún no han sido condenados, informó ICE.
“Los extranjeros arrestados durante esta operación se aprovecharon de hombres, mujeres y niños en nuestras comunidades, cometiendo delitos graves y, en ocasiones, hiriendo repetidamente a sus víctimas”, dijo Tony H. Pham, director interino de la dependencia, en un comunicado.
El funcionario subrayó que al realizar estas redadas buscaban a determinados fugitivos "muchos de los cuales son reincidentes”.
El retorno tras caída en los arrestos
En cinco imágenes que ICE publicó en su sitio de internet se observan algunos arrestos de inmigrantes que tuvieron lugar en Dallas (Texas), Miami (Florida) y Lorton (Virginia).
“¿Es tu apartamento?”, se escucha que un agente pregunta en español en un video que capturó un arresto que se realizó en el norte de Texas. “No”, le respondió el migrante esposado. “¿Estás tú solo?”, le cuestionó el oficial. “Sí”, le contesta el detenido.
En otro segmento de la grabación se observan dos arrestos que tuvieron lugar en Los Ángeles, California. “Tengo una orden de arresto para ti”, explica un oficial mientras registra a un hombre que viste una playera de una empresa de construcción. Lo detuvieron antes de que subiera a su auto.
En un comunicado, ICE indicó que “todos los días continúa enfocado en los criminales extranjeros y otras amenazas a la seguridad pública y nacional”. Subrayó que todos aquellos que estén en el país ilegalmente, dependiendo de su historial criminal y migratorio, “pueden estar sujetos a arresto, detención” y serían deportados.
La dependencia señaló que en el ciclo fiscal 2019 arrestó a decenas de miles de inmigrantes con condenas y cargos, la mayoría por manejar bajo la influencia (74,000), delitos relacionados con drogas (67,000), agresiones (45,000) y delitos por uso por posesión de armas (10,000).
Desde el 18 de marzo, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas había implementado una moratoria a sus operaciones en todo el país por el brote del coronavirus. Indicó que sus principales objetivos eran las investigaciones sobre narcotráfico, pandillas, trata de personas y explotación infantil.
Como resultado de este cambio, en abril hubo más de 4,700 detenciones, alrededor del 50% menos en comparación con un mes anterior. En contraste, en abril de 2019 hubo 12,169 aprehensiones.
Las casas secretas de los coyotes en Texas: la miseria de un negocio multimillonario (fotos)
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Una investigación encabezada por la Patrulla Fronteriza (USBP), la unidad de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y el Sheriff del condado de Webb detectó una casa de seguridad de un grupo de traficantes de personas en Laredo, Texas, la tarde del 23 de noviembre de 2019.
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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En el interior de la vivienda estaban 43 inmigrantes originarios de México, Guatemala, Honduras y Ecuador. “Todos se encontraron en buen estado de salud y fueron arrestados en espera de la investigación”, indicó la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) en un comunicado.
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Las deplorables condiciones de esta vivienda contrastan con el multimillonario negocio de los coyotes, que solo en 2017 pudo haber generado hasta $2,300 millones, según un informe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés).
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Se cree que esta actividad ilícita no se ha visto afectada con las caravanas de migrantes que se presentan en la frontera para pedir asilo a Estados Unidos. Estos seis migrantes, por ejemplo, fueron descubiertos en otra casa de seguridad en Laredo, Texas, el 5 de agosto de 2019. Llegaron desde México, Guatemala y Honduras.
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“Los traficantes de personas continúan utilizando hogares y negocios locales como punto de partida para los inmigrantes ilegales, causando molestias a los residentes de Laredo”, advierte la Patrulla Fronteriza. En esta guarida fueron hallados 38 indocumentado en mayo de 2018.
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Las tarifas que deben pagar los migrantes ahora superan los $10,000. Sin embargo, ellos reciben un trato miserable por parte de los coyotes mientras son llevados a sus destinos, de acuerdo con las autoridades.
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En estas condiciones vivieron temporalmente ocho guatemaltecos detenidos por la Patrulla Fronteriza y el Sheriff del condado de Webb en Central Laredo en julio de 2018.
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A principios de febrero de 2017, las autoridades encontraron a 11 inmigrantes en una vivienda en la ciudad de Eagle Pass, cerca de la zona limítrofe con México. Se trataba de ocho mexicanos, una hondureña, y un hombre y una mujer salvadoreños.
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“Las organizaciones criminales utilizan habitualmente sus casas secretas para colocar inmigrantes en condiciones a menudo infrahumanas. Por lo general, las personas deben esperar a que los transporten hacia el interior de Estados Unidos y pagar tarifas a los contrabandistas”, señala la Patrulla Fronteriza.
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La Patrulla Fronteriza advierte que “no es raro que estos inmigrantes indocumentados sean retenidos durante semanas o más en estructuras pequeñas y estrechas sin ventilación adecuada, agua potable, ni condiciones saludables”.
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Las autoridades también alertan que las personas que vigilan estas guaridas también se dedican al secuestro, robo, abuso físico y agresiones sexuales de los inmigrantes que reciben.
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Los migrantes son transportados a estos lugares inmediatamente después de que cruzan ilegalmente la frontera de distintas maneras: caminando varios días por el desierto, ocultos en vehículos que pasan por garitas aduanales o nadando por el peligroso Río Grande.
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Los crímenes que ocurren en estos sitios y durante el recorrido por la frontera generalmente no se reportan a las autoridades por miedo a la deportación o porque los migrantes desconfían en la policía en sus lugares de origen, según oficiales fronterizos entrevistados por Univision Noticias.
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Estos 37 indocumentados estaban en una vivienda secreta detectada en el sur de Texas en mayo de 2016. La mayoría de ellos eran hombres jóvenes.
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Este escondite fue encontrado en junio de 2018 en Laredo. Lo hallaron después que la Patrulla Fronteriza y el Sheriff de Webb recibieron información de que varios indocumentados estaban allí.
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El operativo concluyó con la detención de 62 personas que cruzaron la frontera ilegalmente. Procedían de México, Guatemala, Honduras y El Salvador.
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Al anunciar los arrestos, José Martínez, entonces subjefe de la Patrulla Fronteriza en el sector de Laredo, dijo que esta acción reflejaba el compromiso de las autoridades “para interrumpir la actividad ilícita, negar a las organizaciones criminales la capacidad de operar y proteger la vida humana”.
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Una de las medidas para combatir el contrabando de migrantes es demoler sus escondites, como este ubicado en la ciudad de San Juan, en Texas.
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La pequeña vivienda fue derrumbada usando maquinaria pesada y bajo el resguardo de oficiales de la Patrulla Fronteriza.
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Un estudio publicado por Rand Corporation en abril contradice una añeja versión de funcionarios de EEUU: que los carteles están involucrados directamente en el tráfico de personas. Pero alerta que los migrantes les tienen que pagar al pasar por sus territorios, generando una ganancia de entre $30 y $180 millones al año.
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El reporte de Rand Corporation recomendó a las autoridades estandarizar y ampliar el rango de preguntas que los oficiales fronterizos hacen a los migrantes para buscar información más consistente sobre los contrabandistas, rutas y pagos. Además de expandir sus esfuerzos para interrumpir los pagos que los coyotes reciben de los familiares de los migrantes en EEUU.
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