Es difícil mantener la esperanza cuando desde enero el pronóstico es que le quedan apenas días de vida. Pero Kevin González ha mantenido su optimismo intacto pensando en el momento en que pueda reencontrarse con sus padres. Él nació en Estados Unidos y permanecía en Chicago para tratarse de su cáncer de colon en fase 4. Sus padres asistían impotentes a la imposibilidad de estar con su hijo.
El 14 de abril, luego de haber pedido visados humanitarios, decidieron intentar cruzar de manera irregular, pero fueron detenidos por el CBP. Anabel e Isidoro llevan tres semanas internos en el centro de detención en Florence, Arizona. Kevin ha vuelto a Nogales y allí ha recibido la noticia que más esperaba: podrá reunirse con ellos porque serán deportados.
“Ya pronto vas a abrazar a tus padres, mijo”, le repite emocionada su abuela, Virginia Amaya. La familia se felicita de que el juez les haya otorgado la deportación expedita. “Ya van a poder estar con su hijo, ya lo van a poder abrazar, gracias a Dios”. Kevin, a pesar de su delicado estado de salud, se muestra entusiasmado con la noticia y sigue luchando por lograr el tan ansiado reencuentro. “Estoy muy contento”, pronunció Kevin.
Kevin González podrá abrazar a sus padres
Su abuela recalca que intentaron lograr un visado humanitario aportando los informes médicos. “La mamá necesitaba estar con él”, aseguraba Virginia Amaya. Según el Departamento de Seguridad Nacional, Isidoro cuenta con antecedentes criminales y había sido expulsado del país. Señalan que Anabel también cuenta con deportaciones previas y argumentan que no solicitaron visas humanitarias, sino visas B1/B2, que les fueron negadas al matrimonio mexicano por su historial previo.
Kevin afronta su recta final con la esperanza de ver a sus padres tras su deportación. Ha permanecido en la cama de casa de su abuela en Durango, México, concentrando sus fuerzas en que pueda hacer realidad el esperado reencuentro y confiando en que sus padres puedan llegar a tiempo.