"Me quieren matar”: la tragedia de una viuda deportada y enferma que no puede regresar a su pueblo
Regina González huyó de su pueblo en Guerrero porque la amenazaron los presuntos asesinos de su esposo. Pidió asilo al gobierno de Estados Unidos, pero su caso terminó en una orden de deportación, la cual se ejecutó a finales de abril. En México está buscando que atiendan su anemia aguda.
June 06, 2020 06:21 PM
June 06, 2020 06:54 PM
A Regina González le ha llovido sobre mojado. Tras peregrinar en las casas de familiares y conocidos en Estados Unidos por varios meses, esta viuda que huyo de la violencia en México y está gravemente enferma, fue deportada a su país. Ahora está en la ciudad fronteriza de Tijuana y sin recibir atención médica.
“Íbamos a Atlanta, allá me iban a ayudar con un lugar donde vivir. Y en el camino nos agarró la Policía y después hablaron a Migración”, contó González, de 28 años y madre de dos niñas pequeñas.
A las tres las detuvieron en una carretera de San Diego, California, la noche del pasado 25 de abril y horas después, ya en la madrugada del 26, las deportaron a San Luis Río Colorado, Sonora. Univision Noticias habló por primera vez con esta mujer a finales de marzo, cuando estaba en Virginia, pero después se le perdió el rastro debido a su precaria situación económica.
De Virginia ella viajó al sur de California y pensaba desplazarse al estado de Georgia, donde unos conocidos le ofrecieron quedarse en su casa. Regina González no puede trabajar debido a una anemia aguda que sigue minando su salud.
Ella afirma que un policía en San Diego detuvo el auto en el que viajaba con sus hijas y, que al verificar que tenía una orden de deportación pendiente, llamó al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). De confirmarse, esto sería una violación a las leyes santuario de California.
La mujer no identificó el departamento al que pertenece dicho oficial y ICE no ha proporcionado a este medio más información sobre el caso.
Cortesía Regina González
Las hijas de Regina González: Angélica Roxana, de ocho años, y Brinny, de cuatro.
Regina lleva más de un mes en la casa de un familiar en Tijuana y no ha recibido un solo tratamiento médico. “Yo quiero regresar a Estados Unidos. Allá estaba bien. Me ponían sangre cada tres meses y me daban gratis el medicamento”, dijo ella.
Esta mujer huyó de su comunidad, Cuajinicuilapa, en el estado de Guerrero, porque la amenazaron quienes supuestamente secuestraron, torturaron y mataron a su esposo en marzo de 2019.
Abandonó su tierra con sus hijas, de 8 y 4 años, y llegó hasta Tijuana, donde ella trabajó unos meses en una fábrica de cajas. En junio de ese año pidió asilo a EEUU, mostrando como evidencia una copia de la investigación policial en Guerrero, la cual indica que el cadáver de su esposo tenía huellas de tortura, le faltaban dientes por recibir golpes y que en el crimen se usó una cuerda.
Al pasar la entrevista de miedo creíble, Regina y sus hijas llegaron al hogar de una cuñada en San Bernardino, California. Pero en esa ciudad la mala alimentación le pasó factura y terminó en un hospital por una anemia aguda. A finales del año pasado, se fueron a Carolina del Norte, donde otra hermana las recibió por un tiempo y luego llegaron a una casa móvil en Virginia.
Por estos cambios de domicilio no acudió a sus audiencias en una corte de Migración, perdió su caso de asilo y terminó con una orden de deportación. ICE la ejecutó a finales de abril.
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“Esto representa la tragedia humana que están viviendo los mexicanos que huyen de la violencia, que vienen a refugiarse en este país y aquí no hay instituciones que puedan ayudarlos”, lamentó el activista Francisco Moreno, quien durante varios meses estuvo ayudando de distintas maneras a esta madre.
“Regina sale deportada y en una situación peor. Vuelve a caer en lo mismo, porque desgraciadamente le han negado la ayuda tanto el gobierno estadounidense, como el mexicano”, agregó.
Regina piensa quedarse en Tijuana un tiempo, mientras resuelve cómo recibirá cuidados médicos. Lo peor es que llega a una de las ciudades más golpeadas por el brote del coronavirus en México y que, a la vez, es la tercera localidad más violenta de ese país.
“Yo a mi pueblo no puedo ir, por la muerte de mi esposo. A mí también me quieren matar”, advierte.
Las casas secretas de los coyotes en Texas: la miseria de un negocio multimillonario (fotos)
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Una investigación encabezada por la Patrulla Fronteriza (USBP), la unidad de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y el Sheriff del condado de Webb detectó una casa de seguridad de un grupo de traficantes de personas en Laredo, Texas, la tarde del 23 de noviembre de 2019.
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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En el interior de la vivienda estaban 43 inmigrantes originarios de México, Guatemala, Honduras y Ecuador. “Todos se encontraron en buen estado de salud y fueron arrestados en espera de la investigación”, indicó la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) en un comunicado.
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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Las deplorables condiciones de esta vivienda contrastan con el multimillonario negocio de los coyotes, que solo en 2017 pudo haber generado hasta $2,300 millones, según un informe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés).
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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Se cree que esta actividad ilícita no se ha visto afectada con las caravanas de migrantes que se presentan en la frontera para pedir asilo a Estados Unidos. Estos seis migrantes, por ejemplo, fueron descubiertos en otra casa de seguridad en Laredo, Texas, el 5 de agosto de 2019. Llegaron desde México, Guatemala y Honduras.
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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“Los traficantes de personas continúan utilizando hogares y negocios locales como punto de partida para los inmigrantes ilegales, causando molestias a los residentes de Laredo”, advierte la Patrulla Fronteriza. En esta guarida fueron hallados 38 indocumentado en mayo de 2018.
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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Las tarifas que deben pagar los migrantes ahora superan los $10,000. Sin embargo, ellos reciben un trato miserable por parte de los coyotes mientras son llevados a sus destinos, de acuerdo con las autoridades.
Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP)
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En estas condiciones vivieron temporalmente ocho guatemaltecos detenidos por la Patrulla Fronteriza y el Sheriff del condado de Webb en Central Laredo en julio de 2018.
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A principios de febrero de 2017, las autoridades encontraron a 11 inmigrantes en una vivienda en la ciudad de Eagle Pass, cerca de la zona limítrofe con México. Se trataba de ocho mexicanos, una hondureña, y un hombre y una mujer salvadoreños.
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“Las organizaciones criminales utilizan habitualmente sus casas secretas para colocar inmigrantes en condiciones a menudo infrahumanas. Por lo general, las personas deben esperar a que los transporten hacia el interior de Estados Unidos y pagar tarifas a los contrabandistas”, señala la Patrulla Fronteriza.
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La Patrulla Fronteriza advierte que “no es raro que estos inmigrantes indocumentados sean retenidos durante semanas o más en estructuras pequeñas y estrechas sin ventilación adecuada, agua potable, ni condiciones saludables”.
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Las autoridades también alertan que las personas que vigilan estas guaridas también se dedican al secuestro, robo, abuso físico y agresiones sexuales de los inmigrantes que reciben.
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Los migrantes son transportados a estos lugares inmediatamente después de que cruzan ilegalmente la frontera de distintas maneras: caminando varios días por el desierto, ocultos en vehículos que pasan por garitas aduanales o nadando por el peligroso Río Grande.
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Los crímenes que ocurren en estos sitios y durante el recorrido por la frontera generalmente no se reportan a las autoridades por miedo a la deportación o porque los migrantes desconfían en la policía en sus lugares de origen, según oficiales fronterizos entrevistados por Univision Noticias.
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Estos 37 indocumentados estaban en una vivienda secreta detectada en el sur de Texas en mayo de 2016. La mayoría de ellos eran hombres jóvenes.
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Este escondite fue encontrado en junio de 2018 en Laredo. Lo hallaron después que la Patrulla Fronteriza y el Sheriff de Webb recibieron información de que varios indocumentados estaban allí.
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El operativo concluyó con la detención de 62 personas que cruzaron la frontera ilegalmente. Procedían de México, Guatemala, Honduras y El Salvador.
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Al anunciar los arrestos, José Martínez, entonces subjefe de la Patrulla Fronteriza en el sector de Laredo, dijo que esta acción reflejaba el compromiso de las autoridades “para interrumpir la actividad ilícita, negar a las organizaciones criminales la capacidad de operar y proteger la vida humana”.
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Una de las medidas para combatir el contrabando de migrantes es demoler sus escondites, como este ubicado en la ciudad de San Juan, en Texas.
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La pequeña vivienda fue derrumbada usando maquinaria pesada y bajo el resguardo de oficiales de la Patrulla Fronteriza.
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Un estudio publicado por Rand Corporation en abril contradice una añeja versión de funcionarios de EEUU: que los carteles están involucrados directamente en el tráfico de personas. Pero alerta que los migrantes les tienen que pagar al pasar por sus territorios, generando una ganancia de entre $30 y $180 millones al año.
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El reporte de Rand Corporation recomendó a las autoridades estandarizar y ampliar el rango de preguntas que los oficiales fronterizos hacen a los migrantes para buscar información más consistente sobre los contrabandistas, rutas y pagos. Además de expandir sus esfuerzos para interrumpir los pagos que los coyotes reciben de los familiares de los migrantes en EEUU.