Cuando Óscar Johnson Rivas, un soldado salvadoreño de 45 años, vio que agentes de migraciones mexicanos se lanzaron sobre miembros de la caravana de la que él mismo formaba parte, huyó montaña arriba y pasó seis horas escondido entre la densa vegetación.
Abajo, en la carretera la situación era muy diferente. Mientras los migrantes estaban reunidos en zonas de sombra para protegerse del calor a las afueras de la ciudad de Pijijiapan, policía y agentes federales llegaron en camionetas y furgonetas y metieron a la fuerza a mujeres, hombres y niños en los vehículos.
Los migrantes fueron trasladados hasta varios autobuses, presumiblemente para su posterior transporte a un centro de inmigración donde tramitar su deportación.
Se vivieron momentos de tensión y drama: mujeres y niños lloraban y chillaban durante las detenciones junto a la carretera, mientras agentes forcejeaban para atrapar y subir a los migrantes a los vehículos, y varios hombres corrían para evitar ser atrapados. Ropa, zapatos, maletas y carros de bebé quedaron tirados en el lugar tras la operación.
En total fueron detenidas 367 personas, la mayoría de nacionalidad hondureña.
“Lo que hicimos fue buscar el monte y alejarnos lo más posible para que no nos pudieran agarrar”, dijo Rivas, citado por la AP, quien afirma haber huido de su país por amenazas de pandillas.
“Nos agarraron sin piedad, como que fuéramos animales”, dijo sobre la forma en que fueron detenidos. “Eso es una barbaridad porque somos humanos todos”.
Cientos de cubanos esperan en la frontera entre México y EEUU para solicitar asilo (fotos)
Migrants from Cuba en route to The United States, get off a raft as he crossed the Suchiate River from Tecun Uman, Guatemala to Ciudad Hidalgo
Un grupo de cubanos atraviesa en balsas el río Suchiate, límite natural entre Guatemala y México, para continuar el viaje hasta la frontera sur de EEUU. Isel Rojas, uno de los cientos de migrantes de la isla que está haciendo este recorrido en las últimas semanas, había puesto en suspenso su sueño vivir en EEUU cuando al final de la administración Obama se suspendió una política de migración generosa para los residentes de la isla, la ley ‘pies secos pies mojados’ que permitía la legalización de cubanos que lograran llegar a suelo estadounidense, pero devolvía a quien fuera interceptado en el mar.
José Cabezas/Reuters
Migrants from Cuba en route to the United States, get off a raft as they crossed the Suchiate river from Tecun Uman, Guatemala to Ciudad Hidalgo
El desembarco del lado mexicano del río Suchiate. Rojas, un hombre de 48 años que se dedicaba a la agricultura en la ciudad oriental de Holguín, junto otros cubanos de la oleada post Obama, retomó la idea de emprender el viaje al ver en televisión las noticias de las caravanas de migrantes centroamericanos. Una mañana de enero se despertó y le dijo a su esposa: "si ellos pueden, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo también?".
José Cabezas/Reuters
Migrants from Cuba en route to the United States, get off a raft as they crossed the Suchiate River from Tecun Uman, Guatemala to Ciudad Hidalgo
Rojas busca solicitar asilo de Estados Unidos mientras espera en la fronteriza Ciudad Juárez, que se ha convertido en un imán para los migrantes cubanos en México. La represión política y las sombrías perspectivas económicas siguen siendo las principales razones por las que los cubanos emigran de la isla.
José Cabezas/Reuters
A migrant family from El Salvador and migrants from Cuba en route to The United States, rest as they crossed the Suchiate River from Tecun Uman, Guatemala to Ciudad Hidalgo
Sin embargo, algunos cubanos en Ciudad Juárez aseguran que también fueron motivados por las noticias de las caravanas. Luego del desembarco en el lado mexicano, los migrantes de la isla se unen a los centroamericanos en la travesía del extremo sur al norte de México.
José Cabezas/Reuters
Migrants from Central America and Cuba rest on a highway as others help a fellow migrant with health problems during their journey towards the United States, in Tuzantan
Desde principios del año pasado, las caravanas han sido un blanco frecuente del presidente estadounidense, Donald Trump, pero los críticos aseguran que, irónicamente, sus declaraciones han impulsado a los grupos y promovido el asilo como una posible vía para alcanzar el estatus legal. En la fotografía decenas de cubanos se mezclan con centroamericanos en un descanso de la caminata hacia el norte por una carretera de Chiapas, al sur de México.
José Torres/Reuters
Cuban migrants receive food at a church being used as a shelter in Ciudad Juarez
"Estas caravanas las ha mediatizado el presidente Trump", dijo Tonatiuh Guillén, comisionado del Instituto Nacional de Migración de México, a la radio local la semana pasada, según reseña la agencia Reuters. Más aún, algunos piensan que la línea más dura de Trump en las relaciones con Cuba ha contribuido a crear un sentimiento de desesperanza en la isla. En la fotografía varios migrantes cubanos esperan por su cita para solicitar asilo en un puesto fronterizo de EEUU en un refugio de Ciudad Juarez.
José Luis González/Reuters
Cuban migrants stand near a sign that says the shelter is at full capacity in Ciudad Juarez
En Ciudad Juárez, los cubanos representan entre el 75 y el 80% de los aproximadamente 3,600 migrantes en la zona, dijo Enrique Valenzuela, coordinador del Consejo Estatal de Población. La espera para solicitar asilo es de aproximadamente dos meses, aseguran los directivos de los refugios.
José Luis González/Reuters
Cuban migrant exercises at an abandoned building in front of a church being used as a shelter in Ciudad Juarez
El cuello de botella destaca una nueva realidad: los cubanos no disfrutan de las mismas ventajas que una vez tuvieron en el sistema de inmigración de Estados Unidos. "Por primera vez este año, los cubanos son tratados como todos los demás", dijo Wilfredo Allen, un abogado con sede en Miami que trabaja con inmigrantes cubanos. "La puerta especial para los cubanos ya se ha cerrado", agregó. En la foto un grupo de cubanos se ejercita en uno de los refugios de Ciudad Juárez donde esperan junto a los centroamericanos.
José Luis González/Reuters
Cuban migrants, waiting for their appointment to request asylum in the U.S., rest at a gym being used as a shelter in Ciudad Juarez
Cubanos en un refugio para migrantes en Ciudad Juárez. En los primeros cinco meses del año fiscal 2019, 6,289 migrantes de la isla acudieron a los puertos de entrada en la frontera entre Estados Unidos y México sin documentos. La cifra podría duplicar el total para todo el año fiscal 2018, según datos de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU. Si bien los cubanos generalmente tienen más posibilidades de recibir asilo que los centroamericanos por sus historias de persecución política, el éxito no está asegurado, dijo Allen, quien estima que sólo del 20 al 30% de sus clientes cubanos ganarán sus casos.
José Luis González/Reuters
Cuban migrant watches a soccer match at a church being used as shelter, in Ciudad Juarez
No obstante, ese mensaje no ha llegado a los cubanos que permanecen en Ciudad Juárez, muchos de los cuales tuvieron que vender sus vehículos, negocios u hogares para financiar el viaje. "Dicen que nosotros tenemos la prioridad, que nos reciben de una forma u otra. Siempre nos reciben", comentó Rojas, quien vendió casi la mitad de su ganado. "Ellos siempre nos aceptan", afirmó.
José Luis González/Reuters
Cuban migrant points to a board with the number of migrants requesting asylum in Ciudad Juarez
Un migrante cubano señala una pizarra con el número de migrantes que solicitan asilo cada día en un refugio en Ciudad Juárez. Los cubanos que tienen la suerte de obtener una visa estadounidense –para visitar a un familiar, por ejemplo– pueden volar hasta allí legalmente y tienen la posibilidad de solicitar la residencia después de un año en Estados Unidos. Para la mayoría, sin embargo, llegar a ese país no es fácil.
José Luis González/Reuters
Cuban migrants play dominoes at a church being used as a shelter in Ciudad Juarez
Incluso antes de que terminara la política de 'pies secos, pies mojados', los cubanos comenzaron a forjar nuevas rutas, volando a países de América Central y del Sur con requisitos de visa más laxos para luego ir al norte. Solo pocos países, como Guyana, no requieren visas para los cubanos. En la fotografía un grupo de migrantes cubanos que esperan jugando dominó en Ciudad Juarez.
José Luis González/Reuters
Cuban migrants attend a meeting at a church being used as a shelter in Ciudad Juarez
Cubanos en una iglesia refugio en Ciudad Juárez. El año pasado, Panamá facilitó el ingreso de los cubanos para hacer compras, creando otra vía para que algunos de ellos llegaran a Centroamérica. Arasay Sánchez, una mujer de 33 años, dijo que un día estaba navegando por Internet en un parque cuando vio una historia sobre las caravanas. Después de vender su casa y la mayoría de sus pertenencias, viajó a Panamá el 25 de enero.
José Luis González/Reuters
Cuban migrants play dominoes while waiting for their appointment to request asylum in the U.S., at a church being used as a shelter in Ciudad Juarez
Los expertos no creen que el flujo de migrantes cubanos vaya a disminuir pronto. Obama hizo más fácil para los estadounidenses viajar a la isla, generando nuevos negocios. Pero ese dinero se agotó después de que Trump endureció las reglas, dijo Pedro Freyre, un abogado que estudia la relación entre Estados Unidos y Cuba.
JOSE LUIS GONZALEZ/REUTERS
Cuban migrants queue to enter El Paso, Texas to request asylum in U.S. in Ciudad Juarez
Una fila de cubanos aguarda para entrar al puesto fronterizo de EEUU en El Paso, Texas. Lograr la entrada sería el fin de una larga odisea para el cubano Reinaldo Ramírez, de Jagüey Grande. A partir de 2006, intentó llegar en lancha, siete veces, y la nueva ruta ha sido igual de ardua. Voló a Guyana en septiembre junto a su esposa y tuvieron que caminar por la región de Darién, un tramo de jungla entre Panamá y Colombia. Las autoridades panameñas los deportaron a Colombia, obligándolos a repetir la caminata. En Ciudad Juárez Ramírez siente que está más cerca. "Casi tengo logrado mi objetivo y mi sueño americano", aseguró.
José Luis González/Reuters
El Instituto Nacional de Migración (INM) informó que estos inmigrantes formaban parte de una caravana integrada por unas 3,000 personas -en su mayoría centroamericanos que entraron de manera irregular a México- en el poblado de Echegaray, municipio de Pijijiapan.
Los agentes se posicionaron en la cabecera y el final del grupo. Algunas personas con ropas civiles parecieron colaborar en las detenciones, según AP.
Tras ver cómo se detenía a otros, algunos migrantes empezaron a caminar en grupos densos y tomaron piedras y palos.
"Ahí se llevó a cabo un procedimiento de revisión migratoria a un grupo de personas, que ante esta labor del Instituto, iniciaron una agresión al personal del INM", señala el comunicado al detallar que fue necesaria la intervención de la policía federal.
Un destino incierto
Los migrantes detenidos fueron trasladados en camionetas y autobuses a la estación migratoria de Tapachula, donde se "seguirán los procedimientos correspondientes, con la intervención de los consulados de los países respectivos", añade el INM sin precisar si serán deportados.
Hasta enero, las autoridades mexicanas entregaron más de 12,000 visas humanitarias que permiten a los migrantes transitar libremente por el país durante un año.
Pero en la actualidad sólo se les otorga tarjetas de visitante regional, que restringen su movilidad a estados del sur. La mayoría ha rechazado este nuevo documento.
Desde octubre, miles de centroamericanos han recorrido México en multitudinarias caravanas con la esperanza de llegar a Estados Unidos para pedir refugio, alegando que escapan de la violencia y la pobreza en sus países.
El presidente estadounidense, Donald Trump, considera este éxodo una amenaza a la seguridad nacional y exige a México que detenga a los migrantes.
Días atrás, Trump amenazó con cerrar la frontera con México, lo que tendría fuertes repercusiones económicas para ambos países.
México dio la bienvenida a la primera caravana migrante el año pasado, pero el recibimiento se ha ido volviendo más frío después de que decenas de miles de personas colapsaran los cruces fronterizos con Estados Unidos, causando demoras en la frontera e indignando a los residentes locales.
Ahora muchos inmigrantes se dan cuenta de que no encontrarán la misma hospitalidad que recibió a otras caravanas y que caminar por la autopista rural ya no es seguro.