Si a Alison Mejía trataran de llevársela del Puente Internacional de Matamoros a un albergue, se negaría. Donde están, han recibido donaciones de ropa, comida, de insumos e incluso la misma carpa en la que duerme desde el 27 de septiembre pasado con su hijo de 9 años.
"Me asusta que nos quieran mover porque ya las organizaciones no nos van a ayudar como lo están haciendo", dice al teléfono esta salvadoreña de 26 años, que huyó de su país por las agresiones de su pareja, un pandillero. "Nos han dicho que estando aquí siempre nos van a ayudar, pero que en otro lugar es posible que no", asegura. Además, cuenta que entre todos se cuidan y se vigilan, por lo que cree que están menos expuestos a los secuestros, robos y al tráfico humano al vivir bajo el puente que en un albergue.
Esos son sus mayores temores cuando le hablan de una reubicación.
Aún no existe una cifra oficial exacta de cuántas personas se encuentran como Alison. El gobierno municipal está realizando un censo para dar con el número y las condiciones de salud y migratorias de los centroamericanos. Médicos Sin Fronteras (MSF) calcula que son más de 1,500 los que están durmiendo en el puente internacional que conecta a Matamoros con Brownsville. Todos fueron devueltos a México bajo los Protocolos de Protección de Migrantes (PPM), un programa implementado por el gobierno de Donald Trump que los obliga a esperar de ese lado de la frontera sus fechas de corte e incluso la resolución de sus peticiones de asilo.
Glady Ecaña, miembro de la asociación civil Ayudándolos a Triunfar, que da apoyo humanitario en la zona, asegura que la mayoría de los migrantes que hablan con ella a diario en Matamoros quieren quedarse bajo el puente. Dan prioridad a la cercanía con el puerto de entrada —una caminata de menos de un minuto los días que tienen corte—, a su seguridad y a la ayuda que reciben de distintas organizaciones de Estados Unidos apenas al cruzar la frontera.
Además de donarles tiendas de campaña para dormir, las organizaciones que ayudan a los migrantes les llevan comida todos los días y les han colocado baños y duchas portátiles para que no tengan que bañarse en el río. "Piensan que si se los llevan al albergue se van a olvidar de ellos", asegura Ecaña.
La activista cuenta al teléfono que incluso en una oportunidad ella misma consiguió un albergue que los recibiera y tampoco aceptaron moverse: "Ni yo que tengo un año trabajando con ellos los he podido convencer. Están habituados a vivir allí", añade.
Según reportes de la prensa local, podría ser el lunes cuando comience la movilización de migrantes a la Alberca Eduardo Chávez, un complejo deportivo que queda a unos 30 minutos caminando hasta el puente internacional. Aún el gobierno municipal de Matamoros no ha aclarado las condiciones en las que serán transferidos, ni si tendrán un transporte que pueda llevarlos de madrugada al puerto de entrada a estar a tiempo para sus audiencias de corte.
El pasado 10 de octubre, como parte de los acuerdos entre las autoridades para que los migrantes reabrieran el paso por el puente internacional, el alcalde Mario Alberto López les prometió que en el albergue les brindarían atención en salud, comida y limpieza.
La lucha por mejores condiciones de espera en México: solicitantes de asilo bloquean un puente en la frontera entre Tamaulipas y Texas (fotos)
A woman from Honduras holds her three-year old daughter as she sits with a group who returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing
Un grupo de migrantes que espera en México que EEUU procese sus solicitudes de asilo acampó en medio del Puente Internacional Gateway, un cruce por donde pasa el 80% del tráfico peatonal entre Matamoros, México y Brownsville, EEUU. Hombres mujeres y niños participaron en la protesta desde antes del amanecer, lo se prolongó durante algunas horas.
Verónica Cárdenas/Reuters
A 19 year old Mexican migrant walks her baby near a group who returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) confirmó en un comunicado que el Puente Internacional Gateway permanecería cerrado a partir del mediodía. En la fotografía un migrante mexicano de 19 años junto con su hija de 12 meses frente a los oficiales de la Patrulla Fronteriza de EEUU en el puente internacional.
Verónica Cárdenas/Reuters
Migrants, returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing, block the Puerta Mexico international border crossing bridge to demand quickness in their asylum process in Matamoros
Elias Rodríguez, enlace de asuntos públicos de CBP en Brownsville, confirmó que el puente había sido cerrado por lo que parecía ser una pequeña protesta, pero dijo que aún no estaba claro qué sucedió y cuándo.
Alejandro Hernández/Reuters
A group of migrants who returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing block the Puerta Mexico international border crossing bridge
Según el comunicado de CBP el tránsito en el puente “estuvo temporalmente detenido (desde) alrededor de la 1:30 de la madrugada después de que un grupo de unos 250-300 migrantes sin documentos de entrada se reunieron en el medio del puente Gateway”.
Verónica Cárdenas/Reuters
Migrants, returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing as they block the Puerta Mexico international border crossing bridge to demand quickness in their asylum process in Matamoros
Más de 51,000 migrantes, en su mayoría solicitantes de asilo, han sido devueltos a México bajo el programa
Protocolos de Protección a Migrantes (MMP por sus siglas en inglés). Al menos 8,000 han sido enviados a Matamoros, una ciudad fronteriza en el estado de Tamaulipas asolada por el crimen.
Alejandro Hernández/Reuters
Migrants, returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing as they block the Puerta Mexico international border crossing bridge to demand quickness in their asylum process in Matamoros
La agencia dijo que los migrantes que esperan en México las audiencias para sus casos de asilo pero que no pudieron cruzar debido al cierre, recibirían nuevas fechas para la audiencia.
Alejandro Hernández/Reuters
A group of migrants who returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing block the Puerta Mexico international border crossing bridge
CBP agregó que el tránsito se interrumpió un par de horas antes del amanecer en otro punto, el Puente Internacional B&M, pero después fue reabierto. Un funcionario mexicano que no estaba autorizado a dar su nombre confirmó el bloqueo del puente. Dijo que los migrantes estaban cansados de tener que esperar su proceso de solicitud de asilo en un cruce fronterizo.
Verónica Cárdenas/Reuters
U.S. Customs and Border Protection agents keep watch as migrants (not pictured), returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing, block the Puerta Mexico international border crossing bridge to demand quickness in their asylum process in Matamoros
Previamente, la frustración por las políticas estadounidenses para limitar las solicitudes de asilo ha generado intentos masivos para tratar de cruzar la frontera. Sin embargo, el campamento en el puente de Matamoros parecía más una protesta que un intento por cruzar. No obstante, las autoridades estadounidenses cerraron las puertas de su lado, al parecer como medida de precaución.
Alejandro Hernández/Reuters
Mexico Migrants Border Bridge
El bloqueo causó largas filas en otros puentes internacionales entre Matamoros y Brownsville. El condado de Cameron, que opera el puente Gateway, dijo que este se “usa principalmente para el tráfico local y para el cruce de empleados de fábricas, turistas y peatones”. Agregó que por el puente cruza un 80% del tráfico peatonal Brownsville-Matamoros.
Fernando Llano/AP
A group of migrants who returned to Mexico to await their U.S. asylum hearing block the Puerta Mexico international border crossing bridge
Las autoridades estadounidenses en muchos puentes fronterizos aceptan sólo unos cuantos solicitantes por día. Según reporte de la agencia AP hay unos 19,000 nombres en las listas de espera en cuatro ciudades de la frontera que fueron visitadas a finales de julio.
Verónica Cárdenas/Reuters
Mexico Migrants Border Bridge
El alcalde de Matamoros, Mario Alberto López, caminó por el puente para hablar con los migrantes y tratar de persuadirlos de reabrir el cruce. Algunos le reclamaron por las condiciones en las que viven en Matamoros y López prometió que enviará equipos de limpieza y montará instalaciones para el aseo, pero señaló que el bloqueo causaba inconvenientes para los residentes.
Fernando Llano/AP
MEXICO EEUU MIGRANTES
Los migrantes consultando a los agentes de CBP sobre la reapertura del Puente Internacional Gateway. Muchos de los solicitantes de asilo que han sido enviados a México viven en tiendas de campaña o en las aceras al final del puente, dependen de alimentos de voluntarios y se asean con agua del río. Dijeron recientemente a la agencia Reuters que estaban preocupados porque sus citas en la corte fueran canceladas o pospuestas indefinidamente.
Fernando Llano/AP
No todo estaría solucionado
Nora Valdivia, supervisora de salud mental en Matamoros para MSF, cree que mover a los inmigrantes no cambiará por completo la situación en la que se encuentran. "Simplemente van a cambiar de lugar y tal vez resuelvan situaciones básicas como mejorar los espacios de higiene, pero en cuanto a la salud mental es el mismo proceso de espera, la misma incertidumbre, algunos desconocen qué pasará con sus procesos".
En octubre (hasta el 23), la organización realizó más de 178 consultas médicas y encontraron en los migrantes no solo enfermedades como diarreas o asmas —producto del hacinamiento y las malas condiciones sanitarias— sino también psiquiátricas. Anneli Droste, coordinadora de MSF en la frontera norte, dijo que han hecho diagnósticos de estrés postraumático y ansiedad "consecuencia de la desesperanza que les produce no saber qué va a pasar con su futuro o el de su familia".
Uno de los inmigrantes con los que Droste conversó en una de sus visitas, cuentan en una nota de prensa, fue un joven de 15 años que le dijo que no se quiere separar del grupo de solicitantes de asilo que se encuentra en el puente por miedo a que los asalten o los secuestren, como ha pasado con muchos de ellos en sus desplazamientos por las ciudades fronterizas de México. "Quedarse todos juntos es una de las medidas que estas personas, víctimas de la violencia, tomaron para sentirse, de alguna forma, más protegidos", explica. Y esa es una de las razones de peso por las que se niegan a moverse de lugar.
Sin embargo, además de los largos tiempos de espera incluso de meses, la inseguridad es uno de los motivos que también está llevando a decenas de migrantes bajo los PPM a devolverse a sus países de origen o al menos a regresar a alguno de sus hijos para ahorrarles más sufrimiento.
📸 Estos migrantes retornados a México se cansaron de esperar para entrar a EEUU y se devolvieron a sus países
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Silvia Gómez, de 25 años, sentada junto a su hija de 9 años en el autobús en el que harán el primer trayecto hasta Tapachula. Se marcha porque su familia en Guatemala se lo pidió. Le dijeron que esperar hasta el 15 de enero de 2020 por su primera corte era un tiempo excesivo para andar con una niña en un albergue. Sus planes no están claros aún: cree que dejará a su hija en Guatemala y regresará a México cuando se aproxime su fecha de entrada a Estados Unidos para presentarse ante el juez de inmigración.
Almudena Toral/Univision
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Un grupo de migrantes bajo el programa de 'Retorno a México'
espera para subirse al autobús que les llevará de regreso a su país, Guatemala. Un número creciente de centroamericanos están regresando a sus lugares de origen exhaustos por las largas esperas en México como consecuencia de este plan implementado por la administración Trump desde enero. Para sus primeras cortes,
los últimos que retornaron a Tijuana contaron que tienen que quedarse en México entre seis y nueve meses más.
Almudena Toral/Univision
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Una migrante muestra los documentos de la política Protocolo de Protección de Migrantes recibidos de manos de las autoridades estadounidenses antes de ser devuelta a Tijuana. Más de 20,000 migrantes ya forman parte de este programa, por el cual tienen que esperar el resto de su proceso migratorio en ciudades fronterizas en las que corren riesgos de seguridad, como Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Matamoros.
Almudena Toral/Univision Noticias
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Personal de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) brinda información a una migrante sobre el programa de Retorno Voluntario Asistido en el albergue Ágape en Tijuana, México. La OIM está proporcionando billetes de avión pagados con fondos del gobierno de Estados Unidos a los migrantes que quieran regresarse a Honduras, El Salvador y Guatemala. Un funcionario de la OIM explicó a Univision Noticias que, aunque son muchos los que sí se regresan, al menos 50% de los que se anotan en las listas pueden cambiar de opinión en el lapso de una semana.
Almudena Toral/Univision
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Iván Vargas, coordinador de la línea de autobuses privada Transporte Turístico Ejecutivo, revisa la lista de pasajeros de una unidad que tiene como destino Tapachula, Chiapas. La imagen fue tomada a las afueras del albergue Ágape en Tijuana, México.
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Diana Cruz, de 16 años, dice adiós a sus amigos del albergue Ágape antes de subirse al autobús que llevará a su familia de Tijuana a Tapachula. Esta familia decidió emprender el viaje de regreso a su país de origen, Guatemala, después de ver que el proceso de petición de asilo estaba muy demorado y les obligaba a esperar en México. La hermana pequeña, Atziry, de 7 años, empezó a decirle a la mamá que echaba de menos a su abuela y quería regresarse y la madre tomó la decisión de volver para no someter a sus niñas a más sufrimiento.
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La frontera entre México y Estados Unidos en El Chaparral, el cruce fronterizo en Tijuana. Decenas de inmigrantes llegan a este punto cada mañana para esperar su turno para entrar y ser entrevistados por la Patrulla Fronteriza. La espera promedio para que llamen un número ahora está en al menos cuatro meses. La mayoría de los migrantes son retornados a México con una fecha para su primera corte con un juez de inmigración. Pero, al final, el caso puede tomarles hasta un año, entre otras cosas, porque sin un abogado el juez los devuelve a México —o a los centros de detención si tienen la suerte de ser admitidos en Estados Unidos— hasta que vuelvan con alguien que los represente.
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Una adolescente guatemalteca que prefirió no ser identificada sale del albergue Embajadores de Jesús, antes de subirse a un autobús cuyo destino es Tapachula. Se regresa porque teme que en su corte el juez de inmigración la devuelva a la hielera de la Patrulla Fronteriza y tenga que vivir de nuevo el frío que caracteriza a estos lugares, la mala alimentaci´on y los maltratos de funcionarios que les reiteran que no son bienvenidos en Estados Unidos, según denuncia.
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El pastor Gustavo Banda, encargado del albergue Embajadores de Jesús, en el patio trasero de su casa donde organizan cada día donaciones que reciben para los migrantes. "Les están dando una esperanza muy pequeña para que se queden", dice Banda. "Los quieren desanimar porque su cita es hasta enero del año próximo", agrega. Él cree además que la falta de permisos de trabajo y la poca asistencia que les da el gobierno mexicano para regularizarse es lo que los desalienta a esperar hasta su primera fecha de corte.
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Francisco, de 34 años, quiere regresar a su país por su hijo Andy Javier, de 9 años. “Está sufriendo, mejor le regreso para Guatemala”, explica minutos antes de que parta el autobús del albergue Ágape en Tijuana.
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Dos hermanos guatemaltecos de 6 años y 8 años juegan antes de subirse al autobús que les llevará de Tijuana a Tapachula rumbo a Guatemala.
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Ileidy Díaz, de Guatemala, es la madre de esos niños. Ella explica que su plan era que su esposo en Estados Unidos los pidiera, entre otras cosas porque ella y su hijo están enfermos: ella quería recibir tratamiento para su vitiligo y esperaba que su hijo pudiera ser tratado por una enfermedad en sus ojos. Por ahora, nada de eso ocurrirá. Díaz asegura que ya no quiere que sus hijos sufran más mientras esperan hasta el 14 de enero, cuando le tocará su fecha de corte. Cuenta que en la hielera les maltrataron, que a ella los funcionarios de la Patrulla Fronteriza la obligaron a la fuerza a firmar su regreso a México mientras sus hijos lloraban. "El miedo que eso me generó me hace devolverme a mi país", dice.
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José Mario Sarmiento, de Honduras, en un autobús que viaja de Tijuana a Tapachula rumbo a Guatemala. “La vi muy difícil,” dice José Mario sobre la razón por la que ha decidido regresarse a su país. Llegó a Tijuana hace mes y medio. Quería cruzar ilegalmente ya que tiene una deportación previa, pero le dio mucho miedo la situación en la frontera y la posibilidad de ser arrestado y tener que pasar mucho tiempo en la cárcel.
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Bolsas de basura cargadas de pertenencias de migrantes que se regresan a sus países de origen en un autobús privado con trayecto Tijuana-Tapachula.
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José María García, conocido como 'Chema', encargado del albergue para migrantes Juventud 2000, parado frente a la casa ubicada en la zona norte de Tijuana, México, una de las áreas más inseguras de la ciudad. Según él, una parte de los centroamericanos que llegan al recinto deciden cruzar de forma ilegal a Estados Unidos "ya que ven que las posibilidades son cada vez más cerradas para poderse quedar o recibir el asilo", cuenta. Lo hacen, explica "porque cada vez ven más lejano (el fin de sus procesos) o cada vez ven menos las posibilidades de quedarse en los Estados Unidos". En sus estimaciones, 30% de los que llegan a su albergue se marchan o a su país o a la frontera para cruzar sin ser vistos.
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La hermana Norma Pimentel, que dirige un albergue para migrantes en McAllen desde 2014, es de quienes piensa que es mejor que se resguarden en un albergue ante el frío y las lluvias que comenzarán y dadas las condiciones precarias del campamento en el puente. Pero cree que solo trasladarlos no resuelve el problema: explica que llevar un espacio de ese tipo requiere de supervisión y apoyo a las familias, de mantener la limpieza del lugar y "no solo ponerles el inodoro", y garantizar la seguridad de las familias para evitar que sean víctimas de abusos de personas que se infiltran para cometer delitos.
"Habrá riesgos para todos"
Cindy Candía, cofundadora de la organización Angry Tías & Abuelas, tiene voluntarios que van a diario a apoyar a otras organizaciones que también visitan a los migrantes en el puente internacional. Ella insiste en que apoyarán a los migrantes en todo cuanto puedan, pero considera que si son movidos de donde están algunas ayudas cesarán.
No son muchos los abogados que cruzan esta frontera, por ejemplo. Ella cree que de moverlos serán menos los que podrán dar consejos legales a quienes estén en el albergue. Las donaciones de comida posiblemente llegarán solo a quienes estén en el puente, asegura. Y la seguridad será más difícil de controlar a medida que se adentren más en Matamoros, considera.
"Mover a estas personas las hace más vulnerables, va en detrimento del bienestar de los migrantes", dice la activista. "La ayuda se verá muy reducida porque es peligroso (...) esta gente puede ser blanco de peligros y eso pasará. Será cuestión de tiempo que pase", agrega. Para ella, el plan de llevar a los migrantes a un albergue solo complicará más la crisis en la frontera: "Habrá más riesgos para todos".