MATAMOROS, México.- "¿Por qué venimos huyendo de nuestro país? Ahí a los niños le venden cocaína (en la escuela) y hay que pagar un impuesto de guerra cada semana. Si no lo pagan, los van a matar". Este relato parece contado por uno de los adultos que esperan en México la resolución de sus solicitudes de asilo en Estados Unidos. Pero lo cuenta una pequeña de 9 años llamada Génesis con palabras que evidencian el viacrucis que miles de centroamericanos soñaban con dejar atrás cuando huyeron de la violencia en sus países de origen.
Al llegar a México se toparon, sin embargo, con una nueva odisea por la política del gobierno de Donald Trump de enviar a los solicitantes de asilo a ese país en un programa bautizado como Protocolos de Protección de Migrantes (MPP). Desde que Washington anunció la creación de esos MPP, más de 55,000 solicitantes de asilo han sido enviados a territorio mexicano mientras avanzan sus casos. Mientras tanto, las organizaciones de derechos humanos que trabajan en la frontera han denunciado que el plan aísla a los migrantes en ciudades peligrosas y les hace casi imposible conseguir ayuda legal.
"Tenemos miedo, siento miedo porque tengo miedo de que nos maten a todos", dice Génesis pronunciando la palabra miedo una y otra vez.
"A veces me animo de estar aquí, pero a veces hay lluvia y calor, y los niños están sin estudiar. Hay niños que están enfermos y los papás no le pueden comprar medicina porque no están trabajando", cuenta la niña a Real America, un programa de Univision Noticias que explora el país a través de la inmigración, mientras recorre el lugar que se ha convertido en casa.
Se trata de un campamento improvisado en Matamoros, Tamaulipas, con carpas levantadas por palos de madera, baños portátiles y cocinas a la intemperie. Allí, las decenas de migrantes se bañan en el río, mientras los niños pasan sus días buscando animalitos en esas aguas y jugando a la pelota sobre el suelo polvoriento.
"Tal vez Trump no tiene piedad de nosotros"
"Me duele mucho que ellos estén pasando cosas feas porque no lo merecen. Son menores de edad y no tienen la culpa de las cosas que están pasando", lamenta Yamali, la madre de Génesis, con los ojos llorosos. "Nosotros venimos huyendo de Honduras y venimos huyendo por nuestras vidas", explica.
A pesar de la incertidumbre que permea sus vidas, Génesis siente que no todo está perdido. Lo reflejan sus palabras cuando relata que una vez a la semana puede estudiar.
“Siempre los domingo viene una escuelita dominical (...) así puedo aprender" para, en el futuro, trabajar cuando "uno quiera". "Hay que tener fe, las cosas van a cambiar, hay que orarle a Dios y pedirle que las cosas cambien", dice con madurez.
"Tal vez el presidente Donald Trump no tiene piedad de nosotros. Por favor, si nos dejaran entrar, porque todos venimos por el mismo motivo", clama Génesis.
Según los datos más recientes de la Universidad de Syracuse, solo 1.2% de los migrantes que se presentan en las cortes de las carpas bajo el programa MPP lo hacen acompañados de un abogado. Esos mismos datos reflejan que hasta septiembre de este año, de las 9,974 solicitudes de asilo resueltas en las carpas de la frontera, solo 11 habían ganado sus casos, lo que supone un 0.1% del total.
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“Yo soy de Honduras, tengo 9 años y me llamo Génesis”, dijo a periodistas de
Real America una niña que espera la resolución del caso de asilo de su familia en un campamento de tiendas en Matamoros, México. “¿Por qué venimos huyendo de nuestro país? Ahí a los niños les venden cocaína en las escuelas”, agregó.
Nidia Cavazos
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Hace un año la administración de Donald Trump comenzó la aplicación del Protocolo de Protección del Migrante (MPP), que ha regresado a México a unos 60,000 solicitantes de asilo para que esperenen ese país durante meses la resolución de sus casos. Muchos de ellos se ven obligados a permanecer en condiciones precarias en campamentos como este de Matamoros, Tamaulipas, muy cerca de Brownsville, Texas.
Nidia Cavazos
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“Hay que pagar un impuesto de guerra cada semana y si no lo pagas, te van a matar”, continuó Génesis, describiendo la vida diaria de su país. La pequeña guió el recorrido de los periodistas de Univision por el campamento y presentó a otros niños que esperan ahí por la resolución de sus casos de asilo en EEUU.
Nidia Cavazos
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“A veces sí me animo a estar aquí pero a veces no, porque hay lluvia, calor, hay niños sin estudiar y los padres no le pueden comprar medicinas porque no están trabajando”, continuó la hondureña.
Nidia Cavazos
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El MPP fue activado por la Casa Blanca luego que México se negara a convertirse en tercer país seguro. El gobierno de Washington pretendía que su vecino del sur concediera asilo a la totalidad de los migrantes que cruzan su territorio y se dirigen a la frontera sur de Estados Unidos.
Nidia Cavazos
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Al no conseguir su propósito, impuso una nueva regla que cambió parte de la política de asilo vigente desde 1980: con excepción de Menores No Acompañados (UAC) y mexicanos, el resto de migrantes que llegan buscando asilo serán procesados de igual forma, pero deberán esperar en México la resolución de sus casos en las cortes de inmigración estadounidenses.
Nidia Cavazos
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“A veces vienen unos americanos a regalar cosas a los niños”, continuó Génesis. La pequeña y su familia tuvieron su segunda cita en inmigración el 14 de enero de 2020. Un juez les ordenó regresar a Matamoros a esperar por la tercera cita.
Nidia Cavazos
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“Me duele mucho que ellos (los niños) estén pasando cosas feas, porque ellos no lo merecen”, dijo Yamali, la madre de Génesis. “Son menores de edad y ellos no tienen la culpa de lo que está pasando. Nosotros venimos huyendo de Honduras y venimos huyendo también por nuestras vidas”, agregó.
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En el campamento de Matamoros un grupo de voluntarios lleva instala una “escuelita dominical” cada semana, que agrupa a los más pequeños y les dan algunas lecciones básicas.
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"Hay que tener fe, ya las cosas van a cambiar. Hay que orarle a dios, pedirle que las cosas cambien. Tal vez el presidente Donald Trump no tiene piedad de nosotros. Por favor nos dejaran entrar a todos, porque venimos por el mismo motivo”, concluyó Génesis.
Nidia Cavazos