¿Tercer país seguro? Guatemala no está en capacidad de atender un aumento de solicitudes de asilo
El secretario interino de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, visitó Guatemala esta semana para discutir la implementación de un llamado acuerdo de 'tercer país seguro' para reducir la avalancha de casos de asilo en la frontera. Pero los expertos se preguntan si un país pobre y asolado por la violencia como Guatemala es un socio de inmigración adecuado. Read this story in English
August 03, 2019 12:52 PM
August 05, 2019 03:09 PM
La autoridad de inmigración de Guatemala carece de la capacidad para manejar un aumento potencial en las solicitudes de asilo en virtud de un acuerdo propuesto de 'tercer país seguro' con Estados Unidos, según funcionarios y expertos en inmigración.
La sección de asilo tiene solo cuatro oficiales y no ha resuelto un caso este año, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Guatemala. La oficina recibió solo 262 solicitudes de asilo en 2018 y 204 hasta ahora en 2019, con 423 casos en espera de una decisión.
"Es un sistema de asilo realmente embrionario", dijo Susan Fratzke, exfuncionaria de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de Estados Unidos, que ahora es analista del Instituto de Políticas de Migración (MPI).
Estados Unidos y Guatemala firmaron un acuerdo de "tercer país seguro" la semana pasada que requeriría que los solicitantes de asilo que viajan por el país centroamericano busquen primero protección allí, un pacto que podría limitar drásticamente la elegibilidad de asilo de EEUU a miles de posibles inmigrantes de países como Honduras y El Salvador.
“Estamos en una situación muy apresurada y tenemos muy pocas personas para manejar los casos. Estamos preparando las baterías por lo que viene", dijo un miembro del personal de la Oficina Nacional de Derechos Humanos que pidió permanecer en el anonimato.
"Estamos indignados, enojados": guatemaltecos rechazan el acuerdo migratorio de 'tercer país seguro'
Si bien Guatemala es signataria de las convenciones internacionales sobre refugiados y creó su propio sistema de asilo en 2001, recibe tan pocas solicitudes que la comisión que adjudica los casos rara vez se reúne, según expertos internacionales que señalan otras prioridades nacionales como combatir la pobreza y el desempleo, inseguridad, crimen organizado, violencia de pandillas y corrupción.
El gobierno de Trump lo reconoció esta semana durante una visita a Guatemala por parte del secretario interino de Seguridad Nacional Kevin McAleenan. En una declaración publicada el miércoles en el sitio web de la embajada de Estados Unidos, el embajador Luis Arreaga señaló la necesidad de una "mayor capacidad", y agregó que "Estados Unidos continúa apoyando los esfuerzos del gobierno de Guatemala para reformar su sistema de asilo y podría, si nuestro presidente lo aprueba, proveer mayor apoyo al sistema guatemalteco para la protección de refugiados".
La administración Trump está buscando formas de aliviar la ola de migrantes que inundan el sistema de inmigración de EEUU en su frontera sur, aunque quedan muchas preguntas sobre cómo se ejecutará el acuerdo. El presidente Donald Trump ha elogiado el acuerdo con Guatemala, diciendo que "sacará a los coyotes y contrabandistas del negocio". Los dos países habían estado negociando durante meses y Trump amenazó con imponer aranceles u otras medidas punitivas a Guatemala si no firmaba el acuerdo.
Carolyn Kaster/AP
El presidente Donald Trump, con el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, sentado a la derecha, y el ministro del Interior guatemalteco, Enrique Degenhart, en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, el viernes 26 de julio de 2019. Trump anunció que Guatemala firmo un acuerdo restringir las solicitudes de asilo a los Estados Unidos desde América Central.
Según un pacto de tercer país seguro, los migrantes que huyen de sus países tendrán que solicitar asilo en el primer país seguro al que lleguen. En el caso de Guatemala, eso se aplicaria a los miles de inmigrantes de Honduras y El Salvador que están huyendo de la violencia de pandillas. Los críticos han señalado que Guatemala sufre una violencia de pandillas similar a la de esos países. También, advierten que las pandillas en Centroamérica tienen vínculos transnacionales y que alguien que huye de Honduras o El Salvador podría verse fácilmente en riesgo por los afiliados a las pandillas en Guatemala.
El acuerdo no se aplica a los guatemaltecos que actualmente representan una gran parte de los migrantes que buscan ingresar a Estados Unidos. Solo desde octubre del año pasado, la Patrulla Fronteriza ha detenido o considerado inadmisible la entrada de más de 250,000 guatemaltecos que intentan ingresar ilegalmente al país, según la embajada de Estados Unidos en Guatemala.
El ACNUR ha expresado su preocupación por el acuerdo de "tercer país seguro" y se ha ofrecido a proporcionar asistencia. "Entendemos que el sistema de asilo de Estados Unidos está bajo una presión considerable. Y estamos listos para jugar un papel constructivo si es necesario para ayudar a aliviar esta tensión”, dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, el mes pasado, antes del anuncio del acuerdo de tercer país seguro. Negar la oportunidad de aplicar a los solicitantes de asilo que no llegan directamente de su país de origen "pondrá a las familias vulnerables en riesgo ... [y] ... socavará los esfuerzos de los países de la región para idear las respuestas coherentes y colectivas que se necesitan", agregó.
La portavoz del ACNUR, Sibylla Brodzinsky, dijo a Univision Noticias esta semana que la agencia de la ONU no era parte del acuerdo y estaba esperando ver detalles sobre cómo se implementaría. “Hay un número tan limitado de solicitantes de asilo en Guatemala que se pueden procesar en este momento. Un sistema tan nuevo y pequeño puede fácilmente ser abrumado”, dijo.
El concepto de tercer país seguro requiere que la nación anfitriona pueda brindar protección a los solicitantes de asilo por temor a la persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social en particular. "Es una locura sugerir que Guatemala es capaz de garantizar la seguridad y el bienestar de los refugiados y solicitantes de asilo. Su sistema de asilo es rudimentario en el mejor de los casos", dijo Adriana Beltrán, jefa del Programa de Seguridad Ciudadana de la Oficina de América Latina de Washington (WOLA), que se centra en la prevención de la violencia y la reforma policial y judicial en América Central.
Se han implementado terceros países seguros en otras partes del mundo, incluidos los esfuerzos de la Unión Europea para hacer frente a la crisis de refugiados sirios. Pero normalmente ocurren entre países "con sistemas de asilo fuertes y robustos o con estándares comunes", dijo Fratzke. Agregó que eso era "cuestionable en el caso de Guatemala y Estados Unidos".
Como muchos, Fratzke sospechaba que el acuerdo estaba más motivado por el deseo de la administración Trump de enviar un mensaje para disuadir a los posibles inmigrantes, que la creación de un sistema de asilo sostenible en Guatemala. Pero ella preguntó si funcionaría en la práctica.
"Incluso, si se logra implementar un acuerdo, siempre hay personas ingeniosas que intentarán encontrar formas de evitarlo", dijo, como los coyotes que operan rutas de contrabando a través del desierto o por mar, para evitar ser detectados en la frontera.
Las listas interminables para pedir asilo: son al menos 13,000 y e
Asylum Border Wait Lists
Ciudad Juárez, Chihuahua. Alrededor de 4,000 personas en la lista para solicitar asilo. En este punto fronterizo lista de espera comenzó en octubre de 2018, cuando muchos ciudadanos cubanos comenzaron a dormir en la estrecha acera del internacional entre esta ciudad y El Paso, Texas. Los solicitantes de asilo fueron marcados con números escritos en tinta negra en sus brazos para determinar su posición en la fila. En la fotografía, migrantes cubanos escoltados por autoridades mexicanas cruzan el puente internacional Paso del Norte, entre Ciudad Juárez y El Paso.
Christian Torres/AP
Border Wait Lists
Al principio las personas eran organizadas con pulseras de plástico, pero desechadas porque muchas personas las estaban vendiendo o falsificando. En esta foto del 29 de abril de 2019, migrantes mientras son registrados por funcionarios de inmigración mexicanos en el puente internacional Paso del Norte.
Christian Torres/AP
Migrant Surge
Reynosa, Tamaulipas. 370 personas en la lista para solicitar asilo. Los desafíos que enfrentan los migrantes en esta ciudad mexicana frente a McAllen, Texas, se ven agravados por la violencia desenfrenada. Los tiroteos entre cárteles y la policía ocurren a diario y el gobierno de EEUU advirtió a sus ciudadanos que no viajen allí. En la imágen, familias que esperan ser atendidos por las autoridades de EEUU esperan en el puente internacional entre Reynosa y McAllen.
Eric Gay/AP
Jennifer Harbury
En esta foto del 1 de mayo de 2019, la abogada de derechos humanos Jennifer Harbury, en el centro, mientra hablaba con solicitantes de asilo en un refugio en Reynosa. Ella dijo que al menos dos personas le contaron que fueron detenidas en el sótano de una oficina del gobierno mexicano por agentes de seguridad que exigieron sobornos para liberarlos.
Eric Gay/AP
Asylum Border Wait Lists
Piedras Negras, Coahuila. Alrededor de 360 personas en la lista para solicitar asilo. Cuando los migrantes llegan a un refugio en esa ciudad, que colinda con Eagle Pass, Texas, se les da un número de teléfono al que deben enviar un mensaje de WhatsApp. El administrador de la lista es Héctor Menchaca, dueño de un restaurante local y enlace del gobierno mexicano con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EEUU. En la fotografía, un padre y sus dos hijos, esperando para solicitar asilo en Piedras Negras.
Nomaan Merchant/AP
Asylum Border Wait Lists
En la lista hay centroamericanos, mexicanos, brasileños y cameruneses. No se les dice qué tan lejos están de su oportunidad para para solicitar asilo, solo que esperarán dos o tres meses. Muchos no tienen paciencia, entre ellos los cuatro que se cree que se ahogaron en el río Grande hace dos semanas. En esta foto del 27 de marzo de 2019, Bernardino Blanco Romero, su esposa, Consuelo Salgado Cruz y cuatro niños, en un refugio en Piedras Negras. Esperan por solicitar asilo en EEUU y viajaron desde Guerrero, México.
Nomaan Merchant/AP
Border Wait Lists
Nogales, Sonora. Alrededor de 1,000 personas en la lista para solicitar asilo. Brenda Nieblas, cuya familia administra refugios para migrantes la ciudad colindante con Nogales, Arizona, mantiene la lista de los recién llegados. Nieblas contó que antes de la lista cientos de migrantes esperaban en el paso fronterizo para correr ante el llamado de las autoridades estadounidenses para atender a los solicitantes. En primer plano Carlos Quintero, de 10 años, mientras jugaba con otros niños en el refugio de inmigrantes Juan Bosco de Nogales
Patricio Espinoza/AP
Asylum Border Wait Lists
Al llegar a Nogales los migrantes son enviados a una estación de la Cruz Roja y luego son conectados con Nieblas, quien los coloca en la lista, los asigna a un refugio y les avisa cuando llega su momento. En esta imagen varias familias esperando por asilo en uno de los refugios.
Patricio Espinoza/AP
Asylum Border Wait Lists
Tijuana, Baja california. Alrededor de 4,800 personas en la lista para solicitar asilo. Esta ciudad, frente a San Ysidro, California, tiene experiencia con el sistema de numeración, establecido cuando en 2016 un grupo de haitianos tuvieron que esperar en por una oportunidad para refugiarse en EEUU.Grupos Beta, una unidad de la agencia de inmigración de México, da comida, transporte y ayuda a los migrantes. En la fotografía, una niña mexicana que espera solicitar asilo junto a su madre en Tijuana. Lleva escrito con marcador sus datos personales en la espalda porque su madre teme que podría perderla en el proceso con las autoridades de EEUU.
Gregory Bull/AP
Asylum Border Wait Lists
Los Grupos Beta también vigilan por la noche los desvencijados cuadernos donde se anotan las listas y los entregan a los voluntarios que durante el registrarán a los recién llegados. Esta imagen de migrantes intentando anotarse en la lista en Tijuana fue tomada en octubre de 2018.
Gregory Bull/AP
Asylum Border Wait Lists
Mexicali, Baja California. Alrededor de 800 personas en la lista para solicitar asilo. En esta ciudad de un millón de habitantes, frente a Calexico, California, la lista también es administrada por los Grupos Beta mexicanos. Vestidos con camisas de color naranja brillante van llamando a los migrantes que tienen los números a los que corresponde su turno en las oficinas estadounidenses. En la fotografía Araceli Avilés, propietaria del refugio Alfa y Omega, reparte sándwiches de atún a los migrantes en Mexicali.
Elliot Spagat/AP
Asylum Border Wait Lists
San Luis Río Colorado, Sonora. Alrededor de 900 personas en la lista para solicitar asilo. En esta ciudad, frente a Yuma, Arizona, la lista es manejada por Darwin Mora, un solicitante de asilo de Venezuela (en la fotografía). Mora administra dos pizarras blancas con cientos de números, cada uno representando a una familia o adulto soltero. Cuando CBP le dice a las autoridades mexicanas cuánta gente quiere, le corresponde a Mora tenerlas listas.
Elliot Spagat/AP
Asylum-seeking families with their children staying in tents housing waiting for their names to be called by CBP at the border
Cada familia que cruza o cancela está marcada con una X. Mora contó que los funcionarios de EEUU pueden llamar cualquier día entre 8 a.m. y 10 p.m. Durante esas horas, nunca se aleja de las pizarras, que tienen escrito en la esquina inferior izquierda de cada casilla un número que representa la cantidad personas en la familia. Los recién llegados esperan al menos cinco meses, algunos viviendo en tiendas.
Nick Oza/USA TODAY vía Reuters
Suanny Gomez, William Linares
Matamoros, Tamaulipas. Alrededor de 800 personas en la lista para solicitar asilo. Al pie del puente que esta ciudad con Brownsville, Texas, se han pegado más de 20 hojas de papel en un tablero grande con los nombres escritos a máquina de los solicitantes. Los migrantes revisan el tablero diariamente para ver qué nombres han sido tachados con un marcador negro. En la fotografía William Linares, de 5 años, mientras comía de lo ofrecido por voluntarios en Matamoros. Viajó con su madre Suanny Gómez desde Honduras. Gómez dijo a la agencia AP que no tenía para pagar una tarifa por la solicitud de asilo, una de las propuestas del presidente Donald Trump.
Eric Gay/AP
Trump Asylum
Algunos de los nombres tienen una línea junto a ellos con la palabra "río", lo que significa que es posible que cruzaran hacia EEUU atravesando sin autorización el Río Grande. Hay acusaciones de que algunos funcionarios del gobierno mexicano o los agentes de seguridad en Matamoros cobran para anotar a los migrantes o subirlos en la lista.