Tras sobrevivir al huracán Dorian, los migrantes haitianos en Bahamas se enfrentan a la deportación y el estigma
La economía de Bahamas depende del trabajo de los haitianos. Pero algunos bahameños no ven lugar para estos trabajadores inmigrantes ahora que el país enfrenta la larga y lenta recuperación después del huracán Dorian.
En las Bahamas, que fue inundada y azotada por el ciclón de categoría 5 el 1 de septiembre, un grupo nacionalista llamado “Operación Soberana de Bahamas” está exigiendo que el gobierno del país desaloje a cientos de haitianos de un refugio para víctimas de huracanes.
Se estima que 76,000 personas quedaron sin hogar después de que Dorian hizo inhabitable partes de algunas islas de las Bahamas. Eso incluye al menos a 340 trabajadores inmigrantes haitianos deportados desde la tormenta, según Giuseppe Loprete, jefe de la misión haitiana de la Organización Internacional para las Migraciones, una agencia intergubernamental que defiende los derechos de los migrantes.
"Las Bahamas son para los bahameños", dijo Adrian Francis, fundador de “Operación Soberana de Bahamas” y quien organizó una protesta frente al refugio contra huracanes establecido en el gimnasio Kendal G.L. Isasacs en Nassau, según Eyewitness News Bahamas.
“Queremos que salgan de nuestro país”, gritaron otros manifestantes, sosteniendo banderas de las Bahamas. “¡Váyanse a su casa!”
Haitianos en las Bahamas
Los haitianos han estado yendo a las Bahamas, una nación de más de 700 islas y cayos a unas 530 millas al noreste de Haití, durante siglos.
Entre los escombros, sin comida ni agua: localizan a decenas de indocumentados en Bahamas
A finales de la década de 1790, los haitianos buscaron refugio en las Bahamas durante la Revolución Haitiana, cuando los africanos esclavizados en la isla se alzaron contra los colonizadores franceses para crear la primera nación negra libre de las Américas. Esta ola de migración explica la prevalencia de apellidos franceses como Delaveaux, Duvalier, Moncur y Poitier entre los bahameños modernos.
Entre 1957 y 1981, los haitianos que escaparon de la violencia política durante la dictadura de Duvalier también huyeron a las Bahamas. En 1962, había 10,000 inmigrantes haitianos en las Bahamas, según el autor Keith Tinker —aproximadamente el 15% de la población total del país. Para 1969, la población se había duplicado a 20,000. Según mi investigación, la mayoría de los inmigrantes provenían de las clases bajas de las regiones más pobres de Haití.
En las últimas décadas, los haitianos han ido a las Bahamas para buscar trabajo. Este es un país caribeño relativamente rico, con una industria turística en auge. Su ingreso promedio per cápita de $21,280 al año eclipsa el de Haití, donde las ganancias anuales promedian los $1,800.
Un hombre se para sobre los escombros de su casa en un barrio haitiano, después del paso del huracán Dorian en Ábaco, Bahamas, el 16 de septiembre de 2019.
Aunque las personas en Bahamas y Haití son predominantemente afrodescendientes y comparten una herencia de colonización y esclavitud, muchos bahameños desprecian a los haitianos. Escuché que los bahameños asocian Haití con pobreza y baja educación y a sus trabajadores con estatus ilegal.
Los estereotipos ampliamente difundidos representan a los haitianos como una carga para la economía de las Bahamas y como una deformación en sus sistemas de atención médica, educación y de servicios sociales. Muchos bahameños incluso piensan que los haitianos son proclives a la violencia.
Descubrí que el caos posterior al huracán Dorian ha exacerbado el sentimiento anti-haitiano en las Bahamas.
Publicaciones en redes sociales llenas de odio y mensajes de voz compartidos por bahameños en Facebook incluyen rumores sobre “manadas” de haitianos que deambulan por las zonas inundadas de la isla, saqueando y robando edificios abandonados. Algunos comentaristas llamaron a los haitianos “matones” y dijeron que a aquellos que cometen crímenes a raíz del huracán deberían “dispararles en la cabeza”.
Un bahameño de ascendencia haitiana que trabaja con Rights Bahamas, una organización de derechos humanos que ayuda en las labores de mitigación de daños, recibió una amenaza de muerte debido a la defensa de su organización hacia los haitianos.
El gobierno de Bahamas, abrumado por lo que el primer ministro Hubert Minnis ha llamado la "devastación generacional" provocada por Dorian, no ha defendido a los trabajadores inmigrantes haitianos.
En su primer discurso posterior al huracán, el 2 de octubre, Minnis dijo que su gobierno "erradicaría" las barriadas donde viven muchos haitianos pobres. Unos días más tarde, durante una visita a un barrio pobre en la isla de Ábaco que quedó casi inhabitable, Minnis derribó la puerta de una casa.
“Les envío un aviso a los ilegales de que pueden irse voluntariamente”, dijo, “o se verán obligados a irse”.
El fiscal general de las Bahamas también pidió a los inmigrantes víctimas de la tormenta que perdieron sus trabajos que regresaran a su país, incluso aquellos con permisos de trabajo que aún no habían expirado.
El futuro de los haitianos en las Bahamas post-Dorian
Algunos, tanto en las Bahamas como en Estados Unidos, han sugerido que el gobierno del archipiélago otorgue un estatus temporal a los inmigrantes haitianos que perdieron sus hogares o sus trabajos a causa del huracán Dorian.
Ramon Espinosa/AP
Migrantes haitianos desplazados de sus hogares destruidos por el huracán Dorian, afuera de un refugio de la iglesia en Ábaco, Bahamas, 28 de septiembre de 2019.
Más allá de los derechos humanos, hay razones prácticas para que Bahamas se ocupe de los trabajadores migrantes: su economía depende de ellos. Los trabajadores agrícolas haitianos, los carpinteros y los trabajadores de la construcción proporcionan precisamente la mano de obra necesaria para reconstruir el país después de Dorian.
Los trabajadores inmigrantes haitianos necesitan de Bahamas. Pero Bahamas también necesita de los haitianos.
Fotos: Así está Freeport, Bahamas: entre la devastación, el éxodo de los sobrevivientes sin hogar y la solidaridad
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Wenito Bootle tiene 36 años. En medio de la inundación, junto a un grupo de gente, él salió en jet ski a rescatar gente que estaba atrapada por el agua. "Tenemos a mucha gente desaparecida aún. Yo perdí a un amigo (...) se ahogó, lo hallaron aferrado aun árbol", dice a Univision Noticias.
Dorian llegó a estas islas del norte de Las Bahamas el domingo por la tarde con vientos sostenidos de 185 mph (297 km/h) y ráfagas aún mayores. Este vecino de Freeport limpian su casa, a la que la inundación llegó hasta el techo. Perdió todo.
Varias partes de Freeport quedaron completamente bajo el agua. En esta zona cercana al puerto cada casa tiene una montaña de muebles y electrodomésticos que quedaron inutilizados por la inundación causada por Dorian.
Recorriendo las partes de Freeport que están accesibles, se ven casas con ropa colgada en las cercas. En la mayoría de los casos, esas prendas son de las pocas cosas que han podido salvar.
A casi una semana del desastre, muchos de los bahamenses que no perdieron sus casas, estaban empezando a sacar todos sus muebles y electrodomésticos anegados.
Kimberly Mullings, vive en Durham, Carolina del Norte, y fue a Gran Bahama cuando se enteró que Dorian iba hacia donde vive su familia, Freeport. "Toda mi familia está bien, pero no todos mis amigos lograron sobrevivir. Algunos se ahogaron", dice.
Mullings cuenta que la casa de su familia está en un terreno algo elevado, por lo que no sufrió mayores daños. Pero nos enseña esta casa, cercana a la de sus familiares, completamente destruida por dentro. "Aquí hicieron todo lo que tenían que hacer, pusieron bolsas de arena sellaron la casa y se fueron", dice.
"Afortunadamente nosotros evacuamos (...) aquí el agua llegó al nivel del techo. Todo lo perdimos", dice Otika Cornish, madre de dos niños. "Para recuperarnos ahora mentalmente tenemos que entender lo que nos pasó, y luego comenzar a trabajar en la infraestructura".
Dorian pegó con tanta fuerza en Gran Bahama que incluso casas de ladrillo quedaron semidestruidas. El huracán arrancó ventanas, puertas y techos y el agua arrastró todo lo que había dentro.
Las pilas de muebles, papeles y electrodomésticos están llenas de moscas. El calor no hace más que empeorar el olor a podrido que sale de las montañas de basura.
El aeropuerto de Freeport, en Grand Bahama, quedó completamente arrasado. Este pequeño avión fue arrastrado por la fuerza del huracán al otro lado de una carretera, a unos 300 metros de la zona de los hangares.
En las calles también se ven barcos encallados en bosques o en caminos. "Fueron arrastrados desde un canal cercano", explica a Univision Noticias Cedric, habitante de Freeport.
La casa es sólida, de ladrillo de concreto. Pero la fuerza de Dorian arra´ncó los techos y los ventanales. Un sillón terminó incrustado en el techo de la vivienda.
Stacey cuenta que en vive en un apartamento y que se quedaron sin electricidad, algo a lo que están acostumbrados. "En un huracán estuvimos casi 6 meses sin luz", dice. Explica que no se puede ir por tierra al lado este de la isla porque las autoridades cerraron los caminos. "Hay cuerpos en el agua aún".
Dentro de las casas huele a humedad y podredumbre. Este hombre, cuya casa no sufrió tantos daños, vino a colaborar para limpiar la casa de sus vecinos.
Al salir del puerto de Freeport, Cedric señala una larguísima cola de automóviles. Cuenta a Univision Noticias que es gente que se está yendo de la isla. Hay un crucero ofreciendo sacar a la gente de Gran Bahama y muchos se van porque ya no tienen casa. Él está sin electricidad hace cinco días, momento en que pasó Dorian.
Mariana Rambaldi / Univision Noticias
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Los cruceros que suelen venir a estas islas cargados con miles de turistas, ahora llegan con ayuda. El crucero Symphony of the Seas (al fondo) llegó con miles de raciones de alimentos mientras que el Grand Celebration (en primer plano) además ofrece evacuación gratuita a los bahamenses que perdieron todo.
En el puerto, decenas de cargamentos de agua llegan a Gran Bahama dentro de los cruceros. Phillip Smith, de la organización Bahamas Feeding Network, dice a Univision Noticias que en el barco Simphony of the Seas llegan en un solo día "10,000 raciones de alimentos" y otras tantas de agua. Explica que la entrega de alimentos se hace en coordinación con la agencia de manejo de desastres bahamense, NEMA.
La ayuda también viene de decenas de voluntarios. Yamil López, chef puertorriqueño de 28 años, cocina en Freeport con la organización World Central Kitchen. Cuando el huracán María arrasó su país, su restaurante quedó destruido y no pudo volver a operar. "El agradecimiento me llevó a sumarme como voluntario", dice en referencia a la ONG, que también ayudó en Puerto Rico.
Mariana Rambaldi / Univision Noticias
*Bertin M. Louis, Jr. es profesor asociado de antropología y estudios afroamericanos y africanos en la de Universidad de Kentucky.