Los trabajadores del orfanato se reunieron el viernes para enterrar a una niña de 6 meses que murió de ébola a principios de esta semana, la tercera niña que fallece en un orfanato en el este del Congo, mientras las autoridades luchan por contener el último brote.
Dieron su último adiós a Vanisa Anifa, entre estrictos protocolos de seguridad. En el entierro, portaban una cruz y mantenían la distancia mientras los trabajadores sanitarios con mascarillas y guantes bajaban el pequeño ataúd a la tierra, y un sacerdote católico rezaba sobre su cuerpo.

“Es un sentimiento de tristeza porque hemos perdido a una de las nuestras, una hija de la iglesia”, dijo el padre Innocent Ndogo. “Como siempre hemos dicho, el Señor da y el Señor quita.”
El epicentro del brote de ébola
Ituri, la región epicentro del brote actual, ha registrado más del 90% de los casos. La respuesta se ha visto complicada por los enfrentamientos entre los residentes y los profesionales sanitarios debido a la interrupción de los entierros y a la gestión del brote, que en ocasiones se ha militarizado.

El carácter impersonal de las prácticas de entierro seguro y la gravedad de la epidemia quedaron patentes el viernes, cuando solo se permitió al personal sanitario con equipo de protección manipular el ataúd y realizar el entierro.
El virus del ébola Bundibugyo, causante de este brote, no cuenta con tratamiento ni vacuna aprobados. Incluso los trabajadores sanitarios han manifestado que carecen de mascarillas, guantes y demás equipo de protección necesario.
Con 894 casos confirmados y más de 200 muertes hasta el momento, el brote actual es tres veces peor que el ocurrido en Uganda en el año 2000 y pone en riesgo a 35,000 personas, según informaron el jueves los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África.
Sin embargo, aún no alcanza la letalidad del brote de 2014, que causó más de 11,000 muertes.

Al no existir vacunas ni tratamientos aprobados, la cepa Bundibugyo no se analizó en sus inicios. Esta falta de pruebas es una de las razones por las que el brote se ha propagado tanto. El virus Zaire, más común y para el cual sí existe una vacuna, fue el responsable de la mayoría de los últimos 16 brotes de la enfermedad en el Congo.
Alex Lock, responsable de comunicación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, pidió a la gente que resistiera la tentación de sentirse indiferente.
"Era una bebé. Tenía toda la vida por delante. Desafortunadamente, la enfermedad se la llevó, una enfermedad que, como saben, se transmite de persona a persona", dijo Lock.
Aunque el brote se concentra en Ituri, también se han registrado casos en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, y se ha extendido a través de la frontera con Uganda, donde se han notificado 19 casos confirmados y dos personas han fallecido.
