Un juez federal bloqueó este miércoles el requisito de trabajo para acceder al Medicaid en dos estados, un golpe a los esfuerzos republicanos para reformar profundamente un programa que ha proporcionado seguro médico gratuito a los estadounidenses más pobres durante más de 50 años.
El juez James E. Boasberg en Washington determinó en dos fallos idénticos que el requisito de trabajo o de ofrecerse como voluntarios en Arkansas y Kentucky acarrea numerosos obstáculos a la gente de bajos ingresos para que accedan a la atención médica porque las autoridades federales y estatales no han dado una solución adecuada.
En la práctica estas medidas han causado que más de 18,000 personas pierdan la cobertura en ambos estados desde el verano pasado.
Boasberg envió de vuelta a sus inicios los planes del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés).
Los posibles recortes a Medicaid: más penurias para esta familia
Jason Stein
"Él tiene distintos diagnósticos, pero el principal es discapacidad intelectual severa. Es la experiencia más dura que me ha tocado vivir", explica Jeff, el padre de Jason. "No sé qué haría sin los programas que tengo ahora. A veces la vida te pone en una posición en la que necesitas ayuda". La propuesta de ley de salud es sumamente impopular y cuenta con apenas
un 17% de aprobación según una encuesta reciente.
Eulimar Núñez
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La rutina de Jennifer Stein, la madre del niño de 9 años y su principal cuidadora, comienza a las 4:00 de la mañana. “Jason se levanta gritando muy temprano. Intento calmarlo y despierto a mi esposo, hago el desayuno, y comienzo a prepararlo para que se vaya al colegio. Cuando regresa, lo bañamos entre los dos. Jason tiene mucha fuerza, no puedo sola”. Los
recortes a los fondos federales a Medicaid han sido la gran crítica al plan de salud presentado por los republicanos, quienes se han visto obligados a
retrasar el voto sobre la ley de salud por una creciente oposición dentro del partido.
Eulimar Núñez
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Los fines de semana van a la piscina con Jason, a quien le encanta nadar y sumergirse. Muchas de sus terapias son en el agua, allí se estira y se desestresa. "Trabajo como maestro de educación física en una escuela de niños que no tienen necesidades especiales y que tienen la edad de mi hijo. Es muy doloroso", dice su papá.
Eulimar Núñez
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Además de Medicaid, Jason recibe el
Social Security Income (SSI), otro programa de ayudas para niños discapacitados con recursos limitados. Con ese dinero se cubren otros gastos como pañales y medicamentos (por ejemplo el Topamax, que le ayuda a evitar las convulsiones).
Ana María Rodríguez
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A sus 9 años, Jason ha desarrollado alergias al polvo y a varios alimentos: mantequilla de maní, huevos y otros lácteos, nueces, soya.
Eulimar Núñez
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“La casa es como un campo de batalla”, dice Jennifer. Jason ensucia mucha ropa y sábanas. Pero en su casa se nota que se encuentra a gusto: camina, juega con sus peluches, se ríe, conoce cada rincón.
Ana María Rodríguez
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"A veces me siento como un mago intentando cuadrar las cuentas", dice el padre, quien complementa su trabajo como maestro de escuela, manejando como chofer de Uber o Uber Eats. Dice que es muy poco dinero, pero a veces tiene que hacerlo.
Eulimar Núñez
salud jason medicaid
“Lo vemos así: es como un time machine, esa etapa de bebé nunca ha pasado. Poder mantenerlo con nosotros en casa es una las posibilidades que más valoro. Nos pone a temblar la situación con Trump, que quiere cortar la ayuda a los más vulnerables, todo el tiempo estás pensando 'por favor que alguien meta la mano y no pase”.
Ana María Rodríguez
salud jason medicaid
Jason necesita una persona con él prácticamente las 24 horas, no se vale por sí mismo. En la imagen: los huecos que sus golpes han dejado en las paredes de la casa.
Ana María Rodríguez
salud jason medicaid
"Cuando Jason era bebé, uno notaba que no gateaba, que algo estaba mal. Tuvimos que esperar para empezar a tener respuestas", dice su mamá. El niño también sufre de autismo, epilepsia y un trastorno gastrointestinal llamado GERD.
Ana María Rodríguez
Hasta ahora, la administración del presidente Donald Trump ha permitido que ocho estados comiencen a exigir a muchos de los beneficiarios de Medicaid, adultos “sin impedimentos físicos”, que trabajen, se ofrezcan como voluntarios o se capaciten para un empleo con el fin de ser elegibles para recibir beneficios. Otros siete estados están buscando permiso del Departamento de Salud y Servicios Humanos para imponer reglas similares. En Virginia el requisito de trabajo fue crucial para que el congreso local aprobara la ampliación del programa.
Seema Verma, la persona designada por Trump a cargo de Medicaid, sostiene que el propósito de la medida es ayudar a la gente a "salir de la pobreza y la dependencia del gobierno".
El requisito de trabajo está vigente en Arkansas, pero no en Kentucky, donde permanece en suspenso debido a la presentación de demandas.
Médicos y activistas demandan expansión del programa Medicaid
El juez determinó que la decisión del secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex M. Azar II, al imponer el requisito de trabajo a los beneficiarios del programa fue "arbitraria y caprichosa".
Funcionarios de Arkansas le habían pedido al juez que dejara el requisito de trabajo mientras estudia el fondo de la demanda, alegando que congelarlo causaría demasiadas interrupciones. Pero Boasberg no estuvo de acuerdo, escribiendo que "el camino para curar la deficiencia en este caso es, en el mejor de los casos, rocoso".
Los activistas a favor de los pobres afirman que el Medicaid es un programa de asistencia médica para los pobres o discapacitados y que por lo tanto no tiene cabida el requisito de trabajo. Boasberg no resolvió el fondo principal del problema.
A escala nacional, unas 12 millones de personas están cubiertas por la ampliación del Medicaid, aceptada ahora por más de 30 estados. Las autoridades en los estados gobernados por el Partido Republicano alegan que el requisito de trabajo y otras medidas como primas modestas se necesitan para garantizar la aceptación política de la expansión.