“¿Está Donald Trump capacitado para ser presidente?”, pregunta el periodista Joe Heim de The Washington Post a Nancy Pelosi en una entrevista en su oficina del Capitolio de Washington.
“¿Estamos hablando éticamente? ¿Intelectualmente? ¿Políticamente?”, repregunta la representante demócrata por California y cuando el periodista le aclara que son todos esos aspectos, responde: “Todas las anteriores. No. No. No creo que lo esté”.
Sin embargo, en la misma entrevista, la política más poderosa de EEUU dejó claro que no cree que valga la pena iniciar un procedimiento de juicio político o impeachment que podría conducir a su destitución, como parece ser el apetito de muchos en la bancada demócrata en el Congreso.
“Impeachment es (algo) tan divisivo para el país que salvo que haya algo tan convincente y abrumador y bipartidista, no creo que debamos recorrer ese camino porque divide al país y él (Trump) simplemente no vale la pena”, indicó Pelosi ratificando lo que ha sido la línea del liderazgo demócrata desde que Trump llegó a la Casa Blanca y particularmente desde que su partido controló la Cámara de Representantes.
Pese a ello, algunos representantes demócratas han presentado mociones ante el Congreso para poner en marcha un proceso de juicio político en la Cámara Baja, iniciativas que no han contado con el respaldo de suficientes colegas parlamentarios como para convertirla en punto de debate, ni siquiera para presionar a Pelosi para que la someta a consideración del pleno.
El Comité Judicial de la Cámara Baja, desde enero bajo control demócrata, lanzó la semana pasada una amplia investigación contra Trump y su círculo (político, de negocios y familiar), a raíz de las declaraciones que ofreció a los congresistas el exabogado del presidente Michael Cohen, en las que implicó al mandatario en varias potenciales actividades de cuestionable legalidad.
Sin embargo, la estrategia de los demócratas ha sido la de esperar por los resultados de la investigación de la fiscalía especial que maneja el exdirector del FBI Robert Mueller sobre los supuestos contactos de la campaña republicana con operarios rusos para perjudicar a la candidata demócrata en las elecciones de 2016, Hillary Clinton.
El propio presidente Trump ha usado el fantasma del impeachment para avivar su base electoral, como hizo a fines de 2018 durante la campaña electoral para las elecciones de mitad de periodo, cuando pidió votar contra los demócratas con el argumento de que si obtenían la mayoría en la Cámara de Representantes (cosa que lograron con comodidad) se dedicarían a someterlo a investigaciones para eventualmente destituirlo.
Presidente Trump califica de "locos" a los demócratas por ordenar una investigación en su contra
Muchos observadores políticos consideran que los tiempos que se viven son los más polarizados y potencialmente dañinos para la institucionalidad democrática estadounidense y estiman que sacar el factor Trump de la ecuación sería crucial para preservar la salud del sistema político.
Pelosi no está de acuerdo: “No lo creo por esto: Nuestro país es grandioso. Es un gran país. Nuestros fundadores nos dieron las bases más fuertes. Todos los desafíos que hemos enfrentado, hemos podido soportarlo todo. Aunque quizá no dos períodos (de Trump) Así que tenemos que asegurarnos de que eso no pase”.
La estrategia que Pelosi parece estar sugiriendo a los demócratas es la de la acción proselitista de cara a las elecciones de 2020 y olvidar la herramienta del juicio político para deshacerse del presidente republicano.
Los rostros del ‘Rusiagate’, la investigación que incomodó al presidente Trump (fotos)
Roger Stone
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Jerome Corsi
Jerome Corsi: Trabajó junto a Roger Stone en la campaña de Donald Trump y el fiscal especial Muller sospecha que también conocía sobre la filtración de los correos hackeados a demócratas que haría WikiLeaks. EL fiscal posee
los emails intercambiados entre Stone y Corsi en los que hablan de WikiLeaks y de la filtración, antes de que esta ocurriera. Y si lo sabía de antemano, presumiblemente estaba en contacto con alguien que le dio esa información. Reconoció a la fiscalía especial que habló del tema con Stone, pero dijo fue una “presunción”.
Ap
Paul Manafort
Jacquelyn Martin/Ap
Michael Cohen
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Matthew Whitaker
Matt Whitaker: un nuevo fiscal general incondicional. Con la salida de Jeff Sessions la cargo del Departamento de Justicia quedó de forma interina en manos de
un trumpista leal que ha criticado el trabajo de Mueller públicamente y ahora es este quien supervisa el trabajo de la fiscalía especial. Con este escenario, los senadores demócratas que desde hace meses venían tratando de impulsar una legislación para proteger la investigación de Mueller, ahora lo están haciendo con más fuerza. Pero varios republicanos han frenado estos esfuerzos.
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Julian Assange
Julian Assange: el fundador de Wikileaks vinculado a la campaña de Trump. El sitio de publicación de filtraciones ha estado en el centro de atención de Mueller que quiere determinar cómo los correos electrónicos que operarios rusos hackearon al Partido Demócrata terminaron en su página en 2016, primero en junio y luego en octubre. Revelaciones periodísticas de The Guardian informaron que Manafort visitó en plena campaña presidencial a Assange, líder de WikiLeaks refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, Reino Unido.
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Twitter George Papadopoulos
General retirado y ex asesor de seguridad nacional de Donald Trump, Michael Flynn
Michael Flynn: el primer asesor de Seguridad Nacional de Trump que se vio obligado a dimitir de su puesto poco después de ser nombrado. A finales de 2017 reconoció que mintió al FBI y admitió que sostuvo contactos con emisarios rusos, incluído el embajador
Sergey Kislyak. Según Flynn las reuniones fueron programadas por miembros equipo de transición del presidente., entre ellos, el yerno de Trump, Jared Kushner.
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Donald Trump
Donald Trump: el presidente responde las preguntas de la fiscalía especial. De acuerdo con
CNN el presidente asegura en sus respuestas escritas a Mueller que Stone no le dijo nada sobre Wikileaks. Dijo que
tampoco sabía sobre la famosa reunión en la Torre Trump que su hijo Donald Jr, Manafort y su yerno Jared Kushner tuvieron en julio de 2016 con una abogada rusa para obtener datos 'sucios' sobre Clinton. Cohen, su abogado de larga data, señaló en noviembre de 2018 que la Organización Trump estaba negociando con gente del gobierno ruso para construir una Torre Trump en Moscú mientras Trump era candidato. Así, Trump quedó en el centro de la investigación del 'Rusiagate' porque ahora, todo indica que Mueller está escrutando sus acciones cuando era candidato y no solo las de sus allegados.
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Robert Mueller
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