El fiscal general Merrick Garland ordenó este jueves una suspensión temporal que impide programar más ejecuciones en prisiones federales.
El anuncio se produjo en un memorando dirigido a altos funcionarios, en el que Garland menciona que han surgido preocupaciones sobre una posible arbitrariedad al momento de decidir condenar a un convicto con la pena capital, en especial sobre cómo afecta a las personas de minorías raciales, según informó la cadena NBC News.
"El Departamento de Justicia debe garantizar que todos en el sistema de justicia penal federal no solo gocen de los derechos garantizados por la Constitución y las leyes de Estados Unidos, sino que también sean tratados de manera justa y humana", afirmó.
Las disputas judiciales por el memorando tradicional de tres drogas para la aplicación de inyecciones letales, y la escasez de una de esas drogas, detuvieron las ejecuciones federales durante casi dos décadas.
En 2019, el entonces fiscal general William Barr ordenó a los funcionarios de prisiones federales que llevaran a cabo las inyecciones federales con pentobarbital, un poderoso sedante que ralentiza el sistema nervioso, hasta provocar la muerte.
Bajo este método, unas 13 personas condenadas a la pena de muerte fueron ejecutadas entre julio de 2020 y enero de 2021, después de que el Departamento de Justicia de la administración del expresidente Donald Trump terminara con una pausa de 17 años.
Ningún presidente en más de 120 años había supervisado tantas ejecuciones federales, según información de la agencia AP. El último preso ejecutado, Dustin Higgs, fue ejecutado en el complejo penitenciario federal de Terre Haute, Indiana, menos de una semana antes de que Trump dejara el cargo.
En este periodo, hubo discrepancias en la forma en que los documentos oficiales describieron el proceso en que murieron los 13 reclusos condenados a la pena de muerte durante la administración anterior. Compararon el proceso en los documentos oficiales de la corte con quedarse dormido y llamaron a las camillas "camas" y a las últimas respiraciones "ronquidos".
No obstante, informes obtenidos por Associated Press y otros medios describieron que el pentobarbital provocó que los estómagos de los presos se sacudieran y estremecieran en las cámaras de muerte. Wesley Purkey, sufrió un "dolor extremo" cuando recibió una dosis del sedante en ese periodo. Purkey fue el segundo preso ejecutado al iniciarse ese periodo, en julio del año pasado.
En el memorando difundido este jueves, Garland ordenó también una revisión del protocolo para evitar que se use este método y dijo también que el departamento estudiará la regulación enviada por la administración Trump que permitía a las prisiones federales hacer ejecuciones bajo cualquier método permitido en el estado en el que se situaran.
El memorando enviado por el fiscal general no especificó cómo el gobierno federal continuará defendiendo la pena de muerte en casos criminales.
El presidente Joe Biden ha dicho que se opone a la pena de muerte y su equipo prometió que tomaría medidas para detener su uso mientras esté en el cargo.
Un agónico castigo final: 20 ejecuciones fallidas en cárceles de EEUU
Ejecuciones Fallidas
Ángel Díaz, ejecutado con inyección letal el 13 de diciembre de 2006 en Florida. Después de la primera inyección que se administró en la ejecución, Díaz se movía, entrecerraba los ojos y hacía muecas intentando hablar. Luego se administró una segunda dosis y pasaron 34 minutos antes de que fuera declarado muerto. Con la autopsia se descubrió que los catéteres intravenosos (que habían sido insertados en ambos brazos) estaban mal colocados, por los que los químicos letales se inyectaron en tejidos blandos en lugar venas. Dos días después de la ejecución el entonces gobernador Jeb Bush suspendió temporalmente todas las ejecuciones en el estado y nombró una comisión "para considerar la humanidad y la constitucionalidad de las inyecciones letales".
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Ejecuciones Fallidas
Ronald Bert Smith, Jr. Ejecutado con inyección letal el 8 de diciembre de 2016 en Alabama. Ronald Smith (ex explorador águila y reservista del ejército) fue declarado culpable del asesinato de un empleado de una tienda en 1994. El jurado en su juicio votó 7-5 recomendando un castigo de cadena perpetua. Alabama, sin embargo, no requiere unanimidad ni voto mayoritario antes de que el juez pueda condenar a un acusado a muerte. Smith se sacudió, jadeó y tosió mientras luchaba por respirar durante 13 minutos después de que se administraran los medicamentos letales, y la muerte se declaró 34 minutos después de que comenzara el proceso. También "apretó los puños y levantó la cabeza durante la primera parte del procedimiento". Alabama utilizó el polémico sedante Midazolam en la ejecución.
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Ejecuciones Fallidas
Clayton D. Lockett, ejecutado con inyección letal el 29 de abril de 2014 en Oklahoma. Una hora después del comienzo de la ejecución, la gobernadora Mary Fallin fue notificada de que el verdugo estaba teniendo problemas para encontrar una vena utilizable, pero ella no intervino. Después de una hora, finalmente se encontró una vena en el área de la ingle. Diez minutos después de la administración del primer fármaco, el sedante midazolam, el médico que supervisaba el proceso (cuya propia presencia violaba los estándares éticos de varias organizaciones médicas) anunció que el recluso estaba inconsciente y por lo tanto listo para recibir los otros dos fármacos letales. Tres minutos después de que se inyectaran las dos últimas drogas, "comenzó a respirar pesadamente, retorciéndose en la camilla, apretando los dientes y esforzándose por levantar la cabeza de la almohada". Murió 43 minutos después de comenzada la ejecución.
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Brandon Jones. Ejecutado con inyección letal el 3 de febrero de 2016 en Georgia. Después de 24 minutos intentando infructuosamente insertar una aguja en una de las venas de su brazo izquierdo, los verdugos pasaron a su brazo derecho y, de nuevo, lo intentaron por ocho minutos. A continuación, pidieron ayuda a un médico violando varios códigos de ética. Pasaron otros trece minutos de inserción y costura de la aguja intravenosa cerca de la ingle de Jones. Seis minutos después, los ojos del ejecutado se abrieron. Tenía 72 años en ese momento.
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Brian Keith Terrell. Ejecutado con inyección letal el 9 de diciembre de 2015 en Georgia. “Tardó una hora en que la enfermera asignada a la ejecución introdujera las agujas intravenosas en los dos brazos del condenado. Finalmente, tuvo que poner una en su mano derecha. Este hizo varias muecas, aparentemente con dolor”, explicó un diario local de Georgia.
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Ejecuciones Fallidas
Joseph R. Wood, ejecutado con inyección letal el 23 de julio de 2014 en Arizona. Después de que los productos químicos se inyectaron, Wood repetidamente jadeó durante una hora y 40 minutos antes de ser declarado muerto. Los abogados de Wood presentaron una apelación de emergencia a un Tribunal Federal del Distrito y realizaron una llamada telefónica al juez de la Corte Suprema, Anthony Kennedy, en un intento por detener la ejecución fallida. Mientras tanto, un portavoz de la oficina del Fiscal General de Arizona afirmó que Wood estaba dormido y simplemente roncaba.
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Ejecuciones Fallidas
Brandon Joseph Rhode, ejecutado con inyección letal el 27 de septiembre de 2010 en Georgia. Después de que la Corte Suprema rechazara sus apelaciones, necesitaron 30 minutos para encontrar una vena en la que inyectarle la mezcla de tres drogas que lo mató en 14 minutos. La ejecución había sido demorada seis días luego de que el condenado intentara suicidarse con una hojilla de afeitar.
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Ejecuciones Fallidas
Romell Broom, intento de ejecución con inyección letal el 15 de septiembre de 2009 en Ohio. Los esfuerzos para encontrar una vena adecuada para la ejecución terminaron después de más de dos horas sin poder encontrar una vena utilizable en los brazos o las piernas del condenado. Durante los esfuerzos fracasados, Romell Broom mostraba dolor. Después de la primera hora, en varias ocasiones Broom trató de ayudar a los verdugos a encontrar una buena vena. "En un momento dado, se cubrió el rostro con ambas manos y parecía estar sollozando, con el estómago agitado”, cuentan testigos. Finalmente, el gobernador de Ohio, Ted Strickland, ordenó que se detuviera la ejecución.
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Curtis Osborne, ejecutado con inyección letal el 4 de junio de 2008 en Georgia. Después de un retraso de 55 minutos mientras la Corte Suprema de los Estados Unidos revisaba su última apelación, el personal médico de la prisión luchó durante 35 minutos para encontrar una vena. La muerte fue declarada 14 minutos después de que los medicamentos letales fueran administrados.
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Ejecuciones Fallidas
John Hightower, ejecutado con inyección letal el 26 de junio de 2007 en Georgia. Tomó aproximadamente 40 minutos para que las enfermeras encontraran una vena adecuada para administrar los productos químicos mortales, y la muerte no se pronunció sino hasta 59 minutos después del inicio del proceso de ejecución.
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Ejecuciones Fallidas
Christopher Newton, ejecutado con inyección letal el 24 de mayo de 2007 en Ohio. De acuerdo con la Associated Press, el ‘personal médico de la prisión’ en la Instalación Correccional del Sur de Ohio luchó por encontrar venas en cada uno de los brazos de Newton durante la ejecución. Newton, que pesaba 265 libras, fue declarado muerto casi dos horas después del inicio del proceso de ejecución.
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Joseph L. Clark, ejecutado con inyección letal el 2 de mayo de 2006 en Ohio. Los técnicos de ejecución tardaron 22 minutos en encontrar una vena adecuada para la inserción del catéter. Tres o cuatro minutos después, cuando la vena colapsó y el brazo de Clark comenzó a hincharse, el hombre levantó la cabeza de la camilla y dijo cinco veces: "No funciona. No funciona". Las cortinas que rodeaban la camilla se cerraron mientras los técnicos continuaron otros 30 minutos buscando otra vena. Los testigos de la prensa informarían más tarde que oían "gemidos, gritos". Finalmente, la muerte se pronunció casi 90 minutos después de que la ejecución comenzó.
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Bert Leroy Hunter, ejecutado con inyección letal el 28 de junio de 2000 en Missouri. Hunter tuvo una inusual reacción a las drogas letales, tosiendo repetidas veces y jadeando antes de caer en la inconsciencia. Un abogado que fue testigo de la ejecución informó que Hunter tenía "convulsiones violentas." Su cabeza y su pecho se movían rápidamente hacia arriba hasta donde las restricciones de la camilla lo permitían. Sin embargo, tres reporteros que presenciaron la ejecución no corroboraron estas observaciones. Dos informaron que Hunter simplemente tosió varias veces y el tercero afirmó que no vio reacción violenta a las drogas.
Claude Jones, ejecutado con inyección letal el 7 de diciembre de 2000 en Texas. El equipo de ejecución luchó para insertar una aguja intravenosa durante 30 minutos. Jones había sido adicto a drogas intravenosas, lo que dificultaba la localización de una vena para la inyección letal.
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Bennie Demps, ejecutado con inyección letal el 8 de junio de 2000 en Florida. Los técnicos de ejecución tardaron 33 minutos en encontrar venas adecuadas. "Esto fue una carnicería", dijo Demps en su declaración final. "Tenía mucho dolor, me cortaron en la ingle, me cortaron en la pierna, yo estaba sangrando profusamente. Esto no es una ejecución, es un asesinato". Los verdugos no tuvieron problemas para encontrar una vena, pero debido a que el protocolo de Florida requiere un segundo goteo intravenoso alternativo, continuaron infructuosamente trabajando para insertar la segunda aguja. Abandonaron finalmente el esfuerzo después de sus fallas prolongadas.
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Christina Marie Riggs, ejecutada con inyección letal el 3 de mayo de 200 en Arkansas. Riggs no apeló la condena y pidió ser ejecutada. El inicio del proceso se retrasó durante 18 minutos cuando el personal de la prisión no pudo encontrar una vena adecuada en sus codos. Finalmente, Christina Marie Riggs aceptó las peticiones de los verdugos de poner las agujas en sus muñecas.
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Roderick Abeyta, ejecutado por inyección letal el 5 de octubre de 1998 en Nevada. El equipo de ejecución tardó 25 minutos en encontrar una vena adecuada para la inyección.
Genaro Ruiz Camacho, ejecutado con inyección letal el 26 de agosto de 1998 en Texas. La ejecución se retrasó aproximadamente dos horas debido a problemas para encontrar venas adecuadas en los brazos de Camacho.
Richard Townes Jr, ejecutado con inyección letal el 23 de enero de 1996 en Virginia. Esta ejecución se retrasó durante 22 minutos mientras el personal médico se esforzaba por encontrar una vena lo suficientemente grande para la aguja. Después de intentos infructuosos de insertar la aguja a través de los brazos, la aguja finalmente fue insertada a través de la parte superior del pie derecho.
Ejecuciones Fallidas
Stephen Peter Morin ejecutado con Inyección letal el 13 de marzo de 1985 en Texas. The Associated Press informó que, debido a la historia de Morin de abuso de drogas, los técnicos de ejecución se vieron obligados a sondear ambos brazos de Morin y una de sus piernas con agujas durante casi 45 minutos, hasta encontrar una vena adecuada.
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