En 2009, una corte marcial estadounidense condenó a Michael Behenna, veterano de las Fuerzas Especiales del Ejército, a 25 años de prisión al hallarlo culpable de los cargos de asesinato de un presunto terrorista de Al Qaeda y de violar el código militar. Este lunes, el presidente Donald Trump le concedió un indulto.
La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo en una declaración a la prensa que “el caso del señor Behenna ha tenido un amplio apoyo de los militares, los funcionarios de Oklahoma y el público. (...) Además, mientras cumplía su sentencia, ha sido un prisionero modelo. A la luz de estos hechos, Behenna merece por completo el perdón presidencial".
Sanders mencionó que hubo problemas relacionados con su caso. "Después del fallo, el más alto tribunal de apelaciones del Ejército de EEUU notó preocupación por la forma en que el tribunal de primera instancia había manejado el reclamo de defensa propia del señor Behenna", dijo Sanders en la declaración.
"Además, la Junta de Clemencia y Libertad Condicional del Ejército redujo su sentencia a 15 años y lo puso en libertad condicional tan pronto como fue elegible en 2014, a solo 5 años de su sentencia", agregó.
De acuerdo con un reporte del diarioThe Washington Post, el primer teniente Behenna fue enviado a Irak en 2007. Al año siguiente, dos soldados y amigos de Behenna murieron en una explosión en la carretera y él estaba en la escena, el sargento Adam Kohlhaas, de 26 años, y el sargento Steven Christofferson, de 20.
Poco después de la muerte de los soldados, un informe de inteligencia señalaba al irakí Alí Mansur como el probable cerebro de la operación, por lo que fue arrestado en su domicilio, donde hallaron una ametralladora y un pasaporte falso en el que había constancia de viajes a Siria y a Arabia Saudí.
El sospechoso fue interrogado, pero a falta de pruebas concluyentes que lo relacionaran con la explosión luego liberado, informó elPost.
Cuando Mansur estaba siendo trasladado de vuelta a su domicilio, Behenna decidió parar el vehículo y tomarse la justicia por su mano. "Lo desnudé para intimidarle y le dije que quería más información sobre los líderes locales de Al Qaeda y sobre sus viajes a Arabia Saudí y Siria, y sobre la explosión. Pero él solo repetía: 'no sé, no sé'", confesó Behenna durante su juicio, admitiendo que hizo un interrogatorio ilegal.
Luego, le disparó a sangre fría: un tiro en el pecho y otro en la cabeza.
Behenna, actualmente de 35 años, fue condenado asesinato no premeditado y de violar el código militar.
A pesar de que, en principio, Behenna no podría obtener un perdón presidencial hasta que cumpla el resto de su condena, en 2024, el abogado del veterano, John Richter, confirmó hace unos meses que lo solicitaron debido al clima favorable a los militares que se respira actualmente en la Casa Blanca.
"Sabemos que tenemos un presidente que es muy comprensivo con la situación a la que se enfrentaron los soldados, marineros y marines en las guerras de Irak y Afganistán", explicó entonces Richter al Post.
Behenna es optimista pero cauteloso. El indulto le restituye el derecho al voto, la capacidad de ocupar cargos políticos, obtener ciertos empleos o, como Behenna quisiera hacer, adoptar a un niño.
"No espero nada, porque es una lección que aprendí hace años en mi juicio", dijo al Post Behenna, quien llamó al indulto "una forma de pedir perdón al país por el que luché .... y una forma de obtener justicia para un juicio que fue injusto".
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Héctor Barajas fue llevado a EEUU cuando era un niño de 7 años y en 1992 obtuvo la residencia legal. Cuando cumplió 18 años, se alistó en el Ejército donde sirvió durante seis años. Salió con honores, pero luego fue condenado porque iba en un carro desde el que le dispararon a otro vehículo.
Almudena Toral
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Nadie resultó herido en el incidente y Héctor Barajas cumplió poco más de dos años de prisión tras declararse culpable. Sin embargo, fue deportado inmediatamente después de su liberación en 2004. El día de la independencia de EEUU lo celebró en la barda fronteriza de Tijuana. "El 4 de julio es una fiesta que celebramos en los EEUU", dijo el veterano deportado. "Donde yo estoy viviendo actualmente no cambia mi sentido de hogar, el patriotismo y mi lealtad".
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Héctor Barajas fundó la Casa del Veterano Deportado, también conocida como 'el búnker', en la ciudad mexicana de Tijuana. Allí se proveen recursos básicos a los veteranos deportados y promueven cambios en las políticas para detener la deportación a ex militares estadounidenses.
Almudena Toral
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Los veteranos deportados no tienen derecho a todas las compensaciones que les corresponderían si vivieran en los EEUU, aunque tienen las mismas dificultades que los veteranos nacidos en Estados Unidos: quedar desempleados o padecer de ‘síndrome de estrés postraumático’ y no recibir la atención médica adecuada. En ‘el búnker’ los veteranoss encuentran comunidad, comidas y un refugio temporal.
Almudena Toral
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El exmarine Mauricio Hernández sirvió en Afganistán. El 4 de julio visitó la Casa del Veterano Deportado, fundada por Héctor Barajas en Tijuana. Cada año, 5,000 inmigrantes con residencia legal permanente se alistan en el Ejército de EEUU, esperanzados con la posibilidad de obtener la ciudadanía durante o después de su servicio.
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Los residentes legales permanentes que salen antes de tiempo del servicio militar o que son condenados por un crimen después de servir pueden ser deportados. Junto a varios compañeros veteranos deportados, el ex Marine Edwin Salgado celebró el 4 de julio junto a la barda fronteriza en Tijuana.
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La deportación de veteranos inmigrantes comenzó en 1996 cuando las leyes migratorias de los Estados Unidos cambiaron y la experiencia del servicio militar ya no se consideraba en los casos de deportación. Acompañado de un retrato de John Fitzgerald Kennedy, el ex marine Alex Gómez descansa la Casa del Veterano Deportado.
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El veterano deportado Mario Rodríguez se unió a la celebración del 4 de julio en Tijuana.
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Mauricio Hernández juega con su hija Emily en la Casa del Veterano Deportado de Tijuana. Hernández sirvió en el Ejército de EEUU en Afganistán.
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El fundador del ‘búnker’, Héctor Barajas, protege su uniforme de gala y lo utiliza durante la celebración del 4 de julio.
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Los veteranos deportados que celebraron la independencia de EEUU junto a la barda fronteriza en Tijuana encendieron fuegos artificiales, tal como en cualquier rincón de los EEUU. Héctor Barajas fue indultado por el gobernador de California en abril de 2017, razón por la que espera obtener la ciudadanía estadounidense y regresar a los EEUU junto a su hija.
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Los veteranos Héctor Barajas y Álex Gómez contemplan la ciudad de Tijuana, donde viven después de ser deportados de los EEUU.
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