Últimas noticias:
- Trump recibió este martes en la Casa Blanca al recién electo primer ministro de Canadá, Mark Carney, en medio de crecientes tensiones entre ambos países por los aranceles y las polémicas declaraciones de Trump de convertir a Canadá en el estado 51 de la Unión, dos temas que repitió ante su invitado al recibirlo en la Oficina Oval.
- "Canadá no está en venta", respondió con una firme calma Carney a los comentarios de Trump, quien cuestionó el diseño de la frontera entre ambos países y afirmó que la integración del territorio canadiense como estado 51 de la Unión traería "mucho beneficios" en materia de impuestos y defensa.
- Más de 25 manifestantes fueron arrestados después de que estudiantes tomaran un edificio de la Universidad de Washington financiado por Boeing, exigiendo cortar vínculos con el gigante estadounidense de la aeronáutica, por sus ganancias a costa de armamento militar usado en la invasión a Gaza.
- Una corte de apelaciones de Boston rechazó la petición de Trump para revocar el 'parole' humanitario de venezolanos, cubanos, haitianos y nicaragüenses.
- El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenó recortar en un 20% el número de generales de más alto rango del ejército y la Guardia Nacional, y un 10% adicional de otros oficiales de alto rango.
- El gobierno de Trump ofreció $1,000 a los inmigrantes que decidan "autodeportarse" a través de la aplicación CBP Home. Abogados de inmigración advierten sobre los riesgos que esto puede implicar.
La tensión que rodea ahora a las reuniones de líderes en la Oficina Oval
Hasta que Donald Trump regresara a la presidencia, las reuniones en la Oficina Oval de la Casa Blanca con visitantes extranjeros eran un evento protocolar y con calculada coreografía en el que los líderes se sentaban ante los medios, se apretaban las manos y ofrecían declaraciones generales sobre la buena relación entre sus países, antes de cerrar las puertas y pasar a las negociaciones importantes.
Con Trump, esos encuentros pueden ser la ocasión para que estalle un titular, bien por alguna cosa que vaya a decir el impredecible presidente, o por la manera como se relacione y trate al visitante, como ocurrió en febrero pasado con la visita del presidente de Ucrania, Volodmyr Zelensky, a quien regañó frente a las cámaras.
Sin llegar a la animosidad de aquel episodio con Zelensky, la reunión con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, también estuvo llena de declaraciones, de lado del estadounidense, que parecían terminar con la cordialidad que venían mostrándose ambos líderes.
Trump dejó claro ante su invitado que no "necesita" los autos o la energía o la madera que produce e insistió en que Canadá debería ser el estado 51, cosas que podrían considerarse no muy amables viniendo de un anfitrión, que lógicamente, querría que el visitante esté lo más cómodo (al menos mientras las cámaras observan).
A todo, Carney, un hombre más experimentado que Zelensky en lidiar con otros gobiernos, respondió con una voz calmada. Incluso cuando dijo que "Canadá no está en venta".
"Tras reunirme con los líderes de Canadá durante la campaña electoral de los últimos meses, (el país) no está en venta (...) Nunca estará en venta", declaró Carney el martes en la Casa Blanca.
A lo que el presidente Trump respondió: "Nunca digas nunca", lo que a muchos ha parecido una falta de respeto a un país soberano y que ha sido fuel aliado y socio de Washington.
Pero queda claro que en estos encuentros con Trump, y dependiendo de quién sea el líder al que recibe, todo puede estallar en segundos y hacer un espectáculo de "gran televisión", como dijo cuando reprendió a Zelensky.
La Corte Suprema dio luz verde este martes al presidente Donald Trump para continuar implementando de manera temporal su prohibición al servicio militar de personas transgénero.
Los jueces accedieron a una solicitud de emergencia de la Casa Blanca para levantar una orden judicial a nivel nacional que bloquea la política mientras continúa el litigio.
La breve orden del tribunal indica que los tres jueces liberales discreparon.
"Tras reunirme con los líderes de Canadá durante la campaña electoral de los últimos meses, (el país) no está en venta (...) Nunca estará en venta", declaró Carney el martes en la Casa Blanca.
A lo que el presidente Trump dijo: "Nunca digas nunca", dejando abierta la posibilidad de que algún día su vecino del norte se integre a EEUU, lo que a muchos ha parecido una falta de respeto a un país soberano y que ha sido fiel aliado y socio de Washington.
Trump insiste en que EEUU "subsidia" a Canadá y que las cosas que el vecino del norte les vende no las necesitan (autos, energía, metales o maderas) y así lo repitió en su encuentro con Carney.
Al recibir al primer ministro canadiense, Mark Carney, el presidente Donald Trump repitió que EEUU "subsidia" a Canadá con unos $200,000 millones al año.
Aunque el mandatario parece referirse en primera instancia al déficit comercial entre ambos países, los datos oficiales muestran que, en 2024, el déficit con Canadá fue de $36 mil millones, por lo que es una afirmación carece de fundamento.
Incluso carece de fundamento teórico. Los economistas coinciden en que el balance comercial no implica que el país que vende más al otro esté siendo "subsidiado", de la misma manera que la contraparte no está perdiendo dinero por el solo desbalance.
De acuerdo con datos oficiales canadienses, EEUU fue el destino del 76 % de las exportaciones de Canadá y el origen del 62% de las importaciones del país.
Sentado al lado del primer ministro canadiense, Trump puso en duda la necesidad del acuerdo USMCA, entre EEUU, Canadá y México que él mismo promovió y firmó en su primer mandato y que debería ser renegociado el año próximo.
Aunque Trump dijo que era un "buen acuerdo para todos" y fustigó el esquema previo, conocido como el NAFTA, dijo que no estaba seguro de que fuera necesario en el futuro.
“Siempre seremos amigos de Canadá”, dijo Trump. El primer ministro canadiense, Mark Carney, agregó que el USMCA puede servir de base para una negociación más amplia, aunque reconoció que hay aspectos que deben cambiar.
Cuando el USMCA sustituyó al NAFTA, los expertos dijeron que el cambió sustancial radicaba en la necesaria actualización del trato a tiempos de internet y comercio digital, mientras que se produjeron pocos cambios en otros aspectos.
El presidente Donald Trump afirmó que China "quiere reunirse" para negociar sobre comercio y que las conversaciones ocurrirán “en el momento adecuado”, lo que contradice lo dicho hoy por el Secretario del Tesoro, quien aseguró al Congreso que China aún no ha comenzado negociaciones.
Aunque Trump insistió en que hay voluntad de diálogo, también admitió que aún no se ha reunido con representantes chinos y afirmó que la economía de China “está sufriendo” por no comerciar con EE.UU.
El presidente Trump volvió a insistir en su deseo de que Canadá se convierta en el estado 51 de Estados Unidos, argumentando que traería beneficios como reducción de impuestos y defensa.
El nuevo primer ministro canadiense Carney respondió tajante: “No está en venta. No lo estará nunca".
Carney intentó intervenir, levantando la mano unas seis veces para intentar hablar. Pero Trump siguió hablando mientras los periodistas le disparaban preguntas.
Cuando el líder canadiense finalmente pudo hablar, abordó las constantes provocaciones, a veces en tono serio, a veces jocoso, de Trump sobre convertir a Canadá en el estado número 51 y dijo: "Con todo respeto, la opinión de los canadienses sobre esto no va a cambiar".
Cuando hablaba del efecto, según él positivo, de los aranceles, el presidente Trump se salió del argumento por momentos para repetir que bajo la gestión de Joe Biden no llegaban inversiones sino inmigrantes indocumentados.
El mandatario insistió en que el gobierno de Venezuela enviaba delincuentes y personas sacadas de instituciones mentales, un infundio que repitió.
La víspera, The New York Times y otros medios publicaron comunicaciones del equipo de seguridad nacional y agencias de inteligencia que dijeron a la Casa Blanca que no había evidencia de que el gobierno de Nicolás Maduro estuviera dirigiendo una operación criminal con el llamado Tren de Aragua, como insiste en señalar Trump.
Trump afirma que en las conversaciones con el primer ministro canadiense hablarán de automóviles y energía, fundamentalmente.
El presidente estadounidense también mostró satisfacción por el hecho de que Canadá, según dijo, está profundizando su inversión en defensa, de la que dijo anteriormente que era una de las más bajas del mundo.
Hasta ahora, la reunión entre Carney y Trump se realiza con una cordialidad que contrasta con la tensión que ha generado el presidente estadounidense desde que regresó a la Casa Blanca.
Apenas minutos antes de la llegada de la comitiva canadiense a la Casa Blanca, Trump escribió un mensaje su red social Truth repitiendo el infundio de que Canadá "subsidia" a EEUU, en referencia al defict comercial.
Por su parte, el primer ministro Carney dio las gracias al presidente Trump por su liderazgo en temas de seguridad fronteriza y lucha contra el tráfico de fentanil.
"Somos más fuertes cuando trabajamos juntos", dijo Carney.

"Aunque el ambiente permisivo de Venezuela facilita al Tren de Aragua operar, el régimen de Maduro probablemente no tiene una política de cooperación con el Tren de Aragua y no está coordinando sus movimientos y operaciones en EEUU", explicó un reporte del Consejo Nacional de Inteligencia que dio a conocer el diario The New York Times.
La conclusión desestima las afirmaciones del presidente Donald Trump y sus voceros, que señalan a funcionarios del régimen de Venezuela de coordinar las operaciones —y ser parte de ellas— así como de facilitar la expansión de la banda en América del Sur y Estados Unidos.
Al hablar de una mayor presencia de la banda en Estados Unidos, en su primer día de gobierno el mandatario catalogó al Tren de Aragua como una organización terrorista trasnacional. Con esa base, invocó la Ley de Enemigos Extranjeros y expulsó a decenas de venezolanos a El Salvador al culparlos —sin evidencias y sin poder defenderse ante una corte— de ser miembros de esa banda criminal.
El reporte de la comunidad de inteligencia cita que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) evalúa cómo algunos funcionarios "facilitan" la migración de los miembros de esta banda a Estados Unidos. Pese a ello, el Consejo asegura que hasta ahora "no ha observado que el régimen esté dirigiendo al Tren de Aragua, incluso para empujar a los migrantes a Estados Unidos, lo que probablemente requeriría una coordinación extensiva y de fondos entre las entidades del régimen y los líderes del Tren de Aragua".
Sin embargo, explican que, según la investigación, los venezolanos que emigran lo hacen de forma voluntaria, bajo su propio riesgo, para huir de la inestabilidad política y casi colapso de la economía de Venezuela. Dicen que entre los factores que motivan la migración hacia Estados Unidos están la presencia de algún familiar que los espera, la búsqueda de mejores condiciones de vida y la percepción de mayor seguridad. Agregan que a Maduro no le interesa frenar la migración, "probablemente porque eso lo ha ayudado a mantenerse en el poder, al hacer que la disidencia abandone el país".
El informe asegura que aunque el régimen de Maduro "trata al Tren de Aragua como una amenaza", cree que hay evidencia de que "tolera la presencia" de la banda en Venezuela y de que algunos de sus funcionarios "pueden cooperar con el Tren de Aragua a cambio de beneficios económicos".
El documento insiste en que "la falta de transparencia y de rendición de cuentas en Venezuela ha creado un ambiente para que haya mayor corrupción y para que los funcionarios del régimen se beneficien de una variedad de actividades ilícitas".
"Quizá fue la mejor cosa que le pasó (a Carney)", dijo el presidente Trump al empezar su reunión con el primer ministro canadiense, recordando que "una importante elección" en la que su partido Liberal parecía destinado a perder el poder.
La elección de Carney fue vista como una respuesta del electorado a las palabras ofensivas que ha tenido Trump hacia Canadá desde que llegó a la Casa Blanca, diciendo que debería ser el estado 51 e imponiéndole aranceles.
Mark Carney, el recién elegido primer ministro de Canadá, llegó a la Casa Blanca para reunirse con el presidente Donald Trump
Trump recibió a Carney en la puerta de la Casa Blanca, donde se estrecharon las manos y saludaron brevemente a los medios antes de ingresar a la residencia presidencial.
Lo que en otros tiempos habría sido el encuentro entre dos socios y aliados cercanos está hoy rodeado de gran expectativa, por la manera como Trump ha desbaratado la relación con el vecino del norte, uno de sus principales socios comerciales.
Poco antes de la llegada del primer ministro canadiense, Mark Carney, a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump volvió a criticar a su invitado en un mensaje escrito en su cuenta de su red social Truth.
“Tengo muchas ganas de conocer al nuevo primer ministro de Canadá, Mark Carney. Tengo muchas ganas de trabajar con él, pero no entiendo una simple VERDAD: ¿Por qué Estados Unidos subvenciona a Canadá con 200 mil millones de dólares al año, además de brindarles protección militar gratuita y muchas otras cosas?”, publicó Trump en Truth Social.
Trump insiste, sin fundamento, que EEUU subsidia a su vecino del norte y parece desconocer las contribuciones que los canadienses han hecho a misiones militares lideradas por Washington en el último siglo.
Trump reiteró su argumento de que Estados Unidos no necesita diversas importaciones de Canadá, como automóviles o madera, asegurando que “Ellos, en cambio, ¡necesitan TODO de nosotros!”, publicó Trump. “El primer ministro llegará pronto y esa será, muy probablemente, mi única pregunta importante”.