Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés) recomendaron este sábado las vacunas de Pfizer y Moderna contra el covid-19 para bebés, niños pequeños y en edad preescolar, de 6 meses a 5 años.
La directora de los CDC, Rochelle Walensky anunció la decisión horas después de que un panel asesor votara por unanimidad por el uso de estas vacunas en niños pequeños a partir de los 6 meses, el último grupo etario que falta por vacunar en EEUU.
“Sabemos que millones de padres y cuidadores están ansiosos por vacunar a sus hijos pequeños, y con la decisión de hoy, pueden hacerlo”, anunció la doctora Walensky en un comunicado.
Si bien la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprueba las vacunas, son los CDC los que deciden quién debe recibirlas.
El gobierno se ha estado preparando para el inicio de la vacunación a principios de la próxima semana, con millones de dosis ordenadas para su distribución a médicos, hospitales y clínicas de salud comunitarias en todo el país.
En la reunión de los expertos de los CDC este sábado, que se transmitió en vivo, los asesores dieron el sí a las vacunas, a pesar de algunas reservas sobre la falta de datos de su eficacia, especialmente en el caso de la vacuna de Pfizer.
El viernes, los asesores de los CDC escucharon evidencias que respaldan la efectividad de estas vacunas en los niños más pequeños; pero presionaron a Pfizer sobre sus estimaciones y criticaron que se necesitarán tres dosis de esa vacuna para proteger a los niños, en comparación con dos dosis de la de Moderna.
Según el panel, ambas vacunas son seguras y producen niveles de anticuerpos similares a los observados en adultos y jóvenes.
Con la vacuna de Moderna se necesitan dos dosis, cada una con una cuarta parte de la dosis para adultos, lo cual genera una eficacia contra la infección sintomática de alrededor del 51% entre los niños de 6 a 24 meses y del 37% entre los niños de 2 a 5 años.
En el caso de Pfizer, la respuesta inmunológica sólida solo se produce después de tres dosis, lo cual podría explicarse debido a que la farmacéutica empleó en cada dosis una décima parte de la dosis para adultos. Es por eso que en febrero la FDA retrasó la autorización de esta vacuna, hasta que hubiese más datos de estudios de tres dosis, aunque las pruebas hasta ahora siguen siendo poco fiables, ya que se realizaron a un grupo muy reducido.
Autorización de la vacuna para menores de la FDA
La recomendación del comité de expertos de los CDC le sigue a la autorización de la FDA este viernes de la vacuna de Moderna para niños de 6 meses a 5 años y de la de Pfizer paa niños de 6 meses a 4 años.
La autorización de uso de emergencia de la FDA es suficiente para que comiencen los envíos en todo el país a los centros y proveedores de atención médica que pidieron por adelantado las dosis. Sin embargo, al igual que con los grupos de mayor edad, los acuerdos federales de suministro exigen que los vacunadores esperen el visto bueno de los CDC antes de administrar las vacunas dirigidas para los más pequeños.
Según los expertos de la FDA, que decidieron por unanimidad autorizar el uso de emergencia de ambas vacunas, sus beneficios superan cualquier riesgo para los niños menores de 5 años, unos 18 millones en todo el país y el último grupo por vacunar.
Mira también:
La angustiosa espera de estos niños venezolanos por un trasplante de médula en medio de la crisis humanitaria (en fotos)
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
"No podemos seguir así, hemos esperado mucho, todos los días alguien cae", advierte Evellyne Fernández, madre de Edenny, una joven de 15 años diagnosticada con talasemia mayor, una forma de anemia severa que obliga a hacer transfusiones de sangre cada tres semanas. La joven, que sueña con ser abogada, recibe transfusiones desde que tenía tan solo siete meses de nacida y contrajo hepatitis C por una donación de sangre a la que no se le aplicaron protocolos de serología pertinentes, porque en el país no hay los reactivos necesarios para realizar estudios clínicos, según denuncian los médicos.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Cristina es una adolescente con talasemia. Antes de enfermarse era modelo, tocaba el violín y soñaba con ser publicista. Espera por un trasplante de médula desde 2014, pero en 2016 su situación comenzó a agravarse y, como Edenny, contrajo hepatitis C por una transfusión de sangre. Además, padece malnutrición moderada, producida por la misma talasemia, y lupus eritematoso sistémico. Su madre, Rosa Colina, cuenta que, en ocasiones, la vence el desánimo: “Ya, mamá, no quiero más”, le dice.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Jerson, de 14 años, con su madre, Verioska Martínez. Sufre de aplasia medular severa. El Trombopac, un medicamento que podría ayudarle, no se puede conseguir en Venezuela. Quien tiene la suerte de encontrarlo, puede llegar a pagar 800 dólares por él. Además, los niños necesitados de transfusiones deben tomar un medicamento que ayuda a reducir la sobrecarga de hierro en la sangre. A finales del pasado año dejaron de tomarlo porque el Estado ya no se lo proporciona y es muy difícil de conseguir en el país.
MIGUEL GUTIERREZ/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Según el último estudio de la organización Médicos por la Salud, 1,557 pacientes murieron en centros sanitarios por falta de material y 79 por apagones entre el 19 de noviembre y el 9 de febrero pasado. Inés Zarza tiene mellizas de siete años. Una de ellas, María Elena (en la fotografía), padece anemia drepanocítica severa (que destruye los glóbulos rojos). La madre critica que el gobernante Nicolás Maduro haya aprobado un gasto de 50 millones de euros para la creación de una industria militar textil y otros más de seis millones de euros para la fabricación de armas. “En su mente tienen una guerra en la que nadie va a pelear con ellos", dijo a la agencia EFE. No ha podido practicarle la prueba a las mellizas para ver si son compatibles para el trasplante porque no puede pagar los 2,600 dólares que cuesta.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
"Entre madres uno se ayuda, a veces yo me paro ahí en el hospital a preguntar quién tiene un medicamento, y si alguien lo tiene me lo da y yo después se lo repongo, y así", cuenta Jacqueline Sulbarán, en la foto con su pequeño de 10 años que sufre leucemia. El niño debe recibir quimioterapia durante dos años para evitar que la enfermedad regrese, y su madre pelea contra las dificultades. En el hospital "no hay nada" y los tratamientos están paralizados porque se dañó el aire acondicionado de la sala. Maduro culpa a Estados Unidos de la paralización de este programa, pues asegura que el gobierno de Donald Trump le impuso un "bloqueo económico" que le impide pagar a la Asociación para el Trasplante de Médula Ósea (ATMO) de Italia.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Zulema González junto a Juan Manuel, quien fue diagnosticado con anemia cuando tenia seis meses, pero pasó a ser severa cuando, en enero de 2017, sufrió un accidente cerebrovascular. En febrero de este año sufrió otro. "Mi hijo necesita el trasplante porque cada 21 días se trasfunde. Su sangre es B+. Me ha tocado comprar sangre pero a veces no logro conseguirla y pasó más de un mes sin trasfundirse. Acá no hay sangre congénica porque no hay reactivos y el gobierno como siempre no ha hecho nada por solucionar ese problema de forma real para los niños con esta condición. Médicos y organizaciones no gubernamentales resaltan que la paralización del convenio de tranfusiones con Italia no se debe a las sanciones de EEUU, ya que el programa presenta retrasos desde 2015, pero el deterioro de los hospitales se viene produciendo desde hace al menos una década".
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Elsa Murillo con su hijo Miguel Alejandro, de 16 años. Fue diagnosticado en 2007 con Beta-Talasemia mayor, una enfermedad genética que se caracteriza por la anemia severa y que obliga al adolescente a someterse a transfusiones de glóbulos rojos cada tres semanas. "Me pongo triste cuando veo que él pierde el ánimo. A veces me dice que ya no quiere más", dijo Murillo.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Norilsa Aparicio y su hijo Oscar, de 16 años, quien tiene la condición de Beta-Talasemia mayor. "Mi hijo manifestó la enfermedad a los cuatro meses de nacido. La médula de él no produce glóbulos rojos. La enfermedad es un poco manejable pero llevamos 14 años pidiendo el trasplante. Esta enfermedad es hereditaria. Me arriesgué a tener otro hijo para ver si eran compatibles, pero no, mi hija también es portadora, ella tiene 10 años. Lo más difícil para mí ha sido aprender a ser madre de este manera.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
Yelitza Parra junto a su hijo Alyeiner Moisés, de siete años, quien fue diagnosticado con Aplasia medular severa y necesita constantemente tratamientos y transplantes, sobre todo plaquetarios. También padece de Hepatitis C y síndrome de Cushing. Fue diagnosticado a los cuatro años de edad gracias a exámenes de rutina en el colegio. "A mí me ha tocado comprar las agujas para hacerle la hematología a mi hijo", dijo Yelitza.
Miguel Gutiérrez/EFE
Trasplante de médula: lucha de niños venezolanos contra la muerte y el Estado
De los 30 pacientes en espera por tranfusión de médula, cuatro murieron en mayo. Uno de ellos, Robert, necesitaba Vancomicina y Meropenem, dos antibióticos para tratar infecciones graves que no pudo ingerir porque su madre, Geraldine Labrador (en la foto cargando el retrato de Robert) no los encontró. Ella culpa a la "negligencia del Estado" por la muerte de su hijo. "El miércoles pasado (15 de mayo) fuimos al hospital. Lo dejé allí con otras mamás conocidas mientras le buscaba el desayuno. En ese momento recibí la llamada de una de ellas y me dice que Robert estába mal (...), durante 40 minutos las doctoras estuvieron ayudándolo (...). Estuve con él, lo besé mucho y decidí que se le quitaran todos los tubos. No merecía seguir sufriendo más", contó Geraldine.
Miguel Gutiérrez/EFE