Dormir más o menos tiempo de forma habitual se relaciona con un peor bienestar y más síntomas de ansiedad y depresión, de acuerdo con la nueva investigación, realizada por científicos de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, y la de Fudan en Shanghái, China.
Esta investigación se suma a otras anteriores que validan el papel crucial del sueño en el bienestar tanto físico como mental y para mantener una buena función cognitiva: durante las horas de descanso el cerebro consolida los aprendizajes del día y se encarga de limpiar los productos de desecho y toxinas que se generan durante su actividad, entre otras funciones.
Los investigadores analizaron los datos de unos 500,000 adultos de entre 38 y 73 años para elaborar el trabajo, publicado en la revista Nature Aging. Estos datos proceden de Biobank, un gran repositorio de información de Reino Unido iniciado en 2006 para investigar la influencia de los factores ambientales y hereditarios en el desarrollo de enfermedades.
Siete horas de sueño es el ideal para el bienestar
El estudio vincula más o menos tiempo de descanso de forma habitual con una peor atención visual, función cognitiva —velocidad de procesamiento de información— y peores habilidades de memoria y resolución de problemas. Constata, además, que las personas que se alejan de las siete horas diarias de sueño suelen experimentar una peor salud mental y tener un estado de bienestar global más pobre.
Es importante señalar que estos datos se refieren a una media para el conjunto de la población. Las siete horas no son necesariamente la cantidad de sueño óptima para todo el mundo.
“Aunque no podemos decir de manera contundente que poco o mucho sueño causen problemas cognitivos, nuestro estudio parece apoyar esta idea”, afirma el principal autor de la investigación, Jianfeng Feng, de la Universidad de Fudan, en un comunicado.
Aunque la relación entre el descanso y algunas enfermedades o trastornos es muy compleja, e intervienen una combinación de factores genéticos y de estructura cerebral, apunta Feng, una de las hipótesis que barajan los investigadores para explicar sus resultados es que más o menos tiempo de reposo podría estar alterando la fase de sueño profundo. Y esto podría tener repercusiones negativas sobre algunas regiones cerebrales.
En concreto, han encontrado que el hipocampo, que es el centro de memoria y aprendizaje del cerebro, tiene de media un volumen menor en aquellas personas con falta o exceso de horas de descanso.
Los autores de la investigación también apuntan que tal vez las personas que pasan más de ocho horas en la cama cada día es porque tienen una peor calidad de sueño o un sueño alterado.
Descansar bien a medida que envejecemos
“Descansar bien durante la noche es importante en todas las etapas de la vida, pero particularmente a medida que envejecemos”, señala Barbara Sahakian, investigadora de la Universidad de Cambridge y coautora del estudio en un comunicado. “Encontrar formas de mejorar el sueño para las personas mayores es crucial para mantener una buena salud mental y bienestar, así como para evitar el declive cognitivo, sobre todo en pacientes con problemas psiquiátricos y demencias”, añade.
El estudio tiene algunas limitaciones: solo evaluó cuánto tiempo durmieron los participantes en total y ninguna otra medida de la calidad del sueño, como despertarse durante la noche. Además, los participantes informaron la cantidad de sueño que tenían, por lo que no se midió objetivamente. Sin embargo, los autores dijeron que la gran cantidad de personas involucradas en el estudio significaba que sus conclusiones probablemente eran sólidas.
Otras investigaciones anteriores habían encontrado que las alteraciones en los patrones de descanso o un sueño insuficiente en cantidad o calidad están relacionados con problemas de memoria y con la aparición de depósitos de amiloide, una proteína que se acumula de forma anómala en las demencias, como el Alzheimer.
Cuando entramos en una fase de sueño profundo, el líquido cefalorraquídeo (LCR) se encarga de 'limpiar' nuestro cerebro con ayuda de las señales eléctricas conocidas como ondas cortas. Este proceso tiene un papel clave en la prevención de enfermedades degenerativas, como el Alzheimer.
Los investigadores llevan décadas estudiando los vínculos entre el sueño y el Alzhéimer; otros estudios anteriores prueban que las personas con Alzheimer a menudo tienen problemas con el sueño, y hay pruebas de que las personas con dificultades para dormir son más vulnerables a este mal.
¿Y la hora para dormir?
Ya sabemos el número de horas apropiado, pero ¿y la hora? Irse a dormir demasiado pronto o demasiado tarde, tomando como punto de referencia esta 'hora dorada' que se sitúa entre las 10:00 y las 11:00 de la noche, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares en los adultos, según reveló hace unos meses otro estudio que estudió los vínculos entre las horas en que se descansa y la salud.
Las personas que acostumbraban a acostarse a esa hora tenían menos probabilidades de haber desarrollado algún tipo de enfermedad cardíaca, incluidos infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y fallos cardíacos.
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El nuevo estudio, elaborado por científicos de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, observó durante 34 años los hábitos de 123.000 estadounidenses. La investigación buscaba comprender las diferencias en la
longevidad en función de su estilo de vida.
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La investigación concluyó que en promedio las mujeres que mantenían hábitos saludables ganaban 14 años adicionales de vida y los hombres 12 en comparación con aquellas personas que no los sostenían.
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El estudio, publicado en el diario
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solamente un 8% de la población sigue estos cinco hábitos saludables. “Cuando nos embarcamos en este estudio pensé que, por supuesto, la gente que adoptase estas costumbres viviría más. Pero lo sorprendente ha sido ver hasta qué punto es grande su efecto", dijo Meir Stampfer, coautor de la investigación.
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Evitar el sobrepeso. Este es uno de los cinco factores clave al que apuntan los científicos. Lo ideal, señalan en el estudio, es tener un índice de masa corporal o IMC (la relación entre la estatura y el peso) de entre 18.5 y 25. Puedes conocer el tuyo
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Woman standing on weighing scales
No es el primer estudio que relaciona comer menos con una mayor
longevidad.
Investigaciones anteriores sugieren que
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No pasarse con el alcohol. Los científicos de Harvard hablan de no más de una
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El
alcohol conduce a un daño genético permanente, según
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silhouette of a jogger
Por cada hora de
running se añaden siete a la expectativa de vida,
de acuerdo con un contundente estudio publicado hace unos meses.
Da igual si se corre a un ritmo bajo o de forma esporádica; las horas que pasemos trotando se sumarán multiplicadas por siete a la esperanza de vida.
Incluso cinco minutos diarios de carrera se asocian con más años de vida. El riesgo de muerte prematura disminuye un 40% en los corredores habituales.
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Unos 50 millones de estadounidenses tienen como propósito de año nuevo mejorar su forma física (la otra gran promesa que solemos hacernos a nosotros mismos al final de año es perder peso). Sin embargo,
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comidas procesadas es una apuesta segura. Otros alimentos que harías bien en sacar de tu nevera son aderezos para las ensaladas, jugos industriales o refrescos.
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Este es, según la Harvard T.H. Chan School of Public Health,
el modelo de plato con el que podemos guiarnos a la hora de tener una alimentación equilibrada y saludable.
Mans Hand With Cigarette Against Sky
No fumar. Un fumador de 40 o 50 años que ha tenido el hábito durante décadas es hasta tres veces más susceptible de morir joven que alguien que nunca haya fumado. Fumar es un
alto factor de riesgo para varios tipos de cáncer y está asociado a numerosos problemas de salud.
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Tampoco 'vapear'. Los jóvenes que inhalan el vapor de los cigarrillos electrónicos tienen
hasta tres veces más cantidad de toxinas potencialmente cancerígenas en el cuerpo que los que no lo han hecho. Lo muestra
una investigación que pone contra las cuerdas uno de los argumentos más utilizados por la industria y que señala que los
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