Por primera vez en seis años, la Administración para el Control de Drogas (DEA) emitió una alerta de seguridad pública por lo que catalogó como una “crisis” sanitaria generada por la proliferación de pastillas falsas elaboradas con fentanilo, un opioide potencialmente mortal. Esas píldoras importadas ilegalmente de México y China las pueden conseguir fácilmente los niños en las redes sociales, advierte.
En lo que va del año, más de 9.5 millones de pastillas falsificadas han sido incautadas por la DEA, una cifra que supera lo decomisado en los dos últimos años juntos. Lo más alarmante, señala la agencia, es que sus laboratorios han detectado un “aumento dramático” en la cantidad de píldoras que contienen al menos dos miligramos de fentanilo, que cabrían en la punta de un lápiz, pero que son suficiente para matar por una sobredosis a un adulto. Las han detectado en todos los estados, sin excepción.
Esta ola de drogas sintéticas disfrazadas de medicamentos legítimos tiene dos orígenes: los laboratorios clandestinos de China y los de México, gestionados por los carteles más grandes del vecino país, el de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG). El fentanilo y la metanfetamina, con la cual también fabrican esas pastillas, están de moda en el mundo del narcotráfico por sus bajos precios y altísima adicción.
“Son producidas en masa por redes criminales en laboratorios, comercializadas engañosamente como pastillas de prescripción legítimas y están matando a estadounidenses desprevenidos a un ritmo sin precedentes”, alerta la DEA.
Los traficantes están fabricándolas para que parezcan analgésicos reales, como oxicodona, hidrocodona y alprazolam; así como estimulantes como anfetaminas. Son tan accesibles a cualquier persona con adicción a los opioides que se venden en TikTok, Snapchat y otras redes sociales, “lo que las pone a disposición de cualquier persona con un teléfono inteligente, incluidos los menores”, según la DEA.
De esta manera, advierte la dependencia antinarcóticos, los criminales “están usando píldoras falsas para explotar la crisis de los opioides y el abuso de medicamentos recetados en Estados Unidos, lo que trae muertes por sobredosis y violencia a las comunidades estadounidenses”.
La crisis de los opioides atizó una contingencia sanitaria que recién registró un ligero descenso. A pesar de eso, más de 93,000 personas murieron por sobredosis de drogas en EEUU el año pasado, más del doble de los fallecidos en accidentes automovilísticos, según estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
“Estados Unidos se enfrenta a una crisis sin precedentes de muertes por sobredosis alimentadas por fentanilo y metanfetamina fabricados ilegalmente”, dijo Anne Milgram, administradora de la DEA, en un comunicado. “Las píldoras falsificadas que contienen estas drogas peligrosas y extremadamente adictivas son más letales y más accesibles que nunca”, advirtió la funcionaria.
Este lucrativo negocio ilícito está relacionado a la violencia en comunidades estadounidenses, advirtió el gobierno al señalar que, solo este año, agentes antinarcóticos incautaron más de 2,700 armas de fuego en relación con investigaciones de tráfico de drogas, un aumento del 30% desde 2019.
En el área metropolitana de Los Ángeles, California, que es considerada uno de los principales centros de distribución y almacenamiento de los carteles mexicanos, el fentanilo estuvo involucrado en el 33% de las 2,324 muertes por consumo excesivo de narcóticos registradas en 2019. Al año siguiente, esa droga significó el 51% de los 3,702 fallecimientos por dicha causa (59% más comparado con 2019).
La DEA en esa jurisdicción, que abarca los condados de Los Ángeles, Riverside, San Bernardino y Ventura, ha visto en los primeros seis meses del año casi la misma cantidad de pasillas falsas confiscadas en todo el 2020: 1.2 millones.
“La triste realidad es que estas peligrosas píldoras falsificadas hechas con fentanilo están teniendo consecuencias mortales no solo en Los Ángeles, sino en todo el país”, dijo Bill Bodner, encargado de la oficina de la DEA en esa ciudad. “A medida que se engaña a las personas y las familias se afligen por la pérdida de sus seres queridos, los traficantes de drogas se benefician", enfatizó.
Para obtener más información sobre este tema visite este portal de la DEA.
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En fotos: ¿Cómo se llegó a una crisis de salud pública tan grande por los opioides en EEUU?
Los datos más recientes estiman que 142 personas muere a diario en Estados Unidos por una sobredosis de drogas. Según estudios, los opioides son los principales responsables de estas fatalidades.
Los datos más recientes estiman que
142 personas muere a diario en Estados Unidos por una sobredosis de drogas. Los opioides son los principales responsables de estas fatalidades: en 2015, dos de cada tres sobredosis estuvieron asociadas a estas sustancias. "Nuestros ciudadanos están muriendo. La epidemia de opioides que estamos enfrentando no tiene precedentes", alertó un
informe de la comisión creada por el presidente Trump para atender el problema. Hoy las muertes por sobredosis ya superan las de homicidios por arma de fuego y accidentes automovilísticos juntos.
Robert F. Bukaty/AP
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Los opioides son sustancias derivadas de la semilla de la amapola. Actúan en el sistema nervioso para aliviar el dolor; su uso puede generar dependencia física y adicción. Aunque existen distintos tipos, todos tienen una composición química similar: desde pastillas recetadas por el médico como la hidrocodona, la oxicodona, la morfina y la codeína, opioides sintéticos como el fentanilo o drogas ilegales como la heroína.
Michael Probst/AP
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De ellos,
uno de los más peligrosos es el fentanilo, cuya potencia es entre 50 y 100 veces mayor que la de la morfina. Entre 2013 y 2014, por sí solo causó más de 700 muertes en EEUU. El popular cantante
Prince falleció como consecuencia de una sobredosis fatal de esta droga.
Chris O'Meara/AP
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Un opioide aún más potente y peligroso es el carfetanilo, hasta 10,000 veces más fuerte que la morfina y 100 veces más que el fentanilo.
17 personas experimentaron sobredosis y una murió a las nueve horas de que el carfentanilo llegara a la ciudad de Akron, en
Ohio, uno de los estados más afectados por la crisis de opioides. En la foto, un adicto en recuperación (que no es más que una persona enferma) muestra la imagen del momento en que recibió cuidados luego de sufrir una sobredosis casi mortal.
David Dermer/AP
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Un factor que ha contribuido a la adicción a opioides en EEUU es la facilidad con la que los médicos prescriben estos potentes medicamentos. No siempre fue así. En los años 60, los especialistas eran renuentes a hacerlo por temor a los efectos secundarios, postura que fue cambiando en la década de los 80. Actualmente se ha emprendido una campaña para concientizar a los médicos a no recetar este tipo de analgésicos a menos de que sea estrictamente necesario.
Carla K. Johnson/AP
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Algunos doctores han sido culpados de fraude por la prescripción irresponsable de opioides. Así le ocurrió a Fathalla Mashali, quien rutinariamente veía a más de 100 pacientes al día y recetaba oxicodona y otros medicamentos sin hacer exámenes físicos o pruebas para determinar si de verdad los necesitaban. Se espera que las autoridades vigilen y penalicen de forma más estricta estas prácticas. Las compañías farmacéuticas también han sido señaladas de ejercer presión y popularizar este tipo de medicamentos.
Steven Senne/AP
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Muchas de las personas que se vuelven adictas lo hace después de tener un accidente o sufrir alguna herida de gravedad, y recibir una receta de su propio médico. La adicción, sin embargo, continúa rodeada de estigma y no es vista en la sociedad como lo que es en verdad es:
una enfermedad. Otras veces los pacientes los usan de forma incorrecta. El
Instituto Nacional de Abuso de Drogas recomienda que se informen de las interacciones de los opioides con otros medicamentos o el licor, y sigan al pie de la letra las instrucciones del médico, nunca suspendan un opioide o cambien su frecuencia o dosis sin preguntar, jamás compartan estas medicinas y las guarden en un lugar seguro fuera del alcance de niños y jóvenes.
Spencer Platt/Getty Images
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Poco más del
30% de las muertes relacionadas con opioides recetados se deben a interacciones negativas con otros medicamentos o sustancias como las benzodiazepinas o psicotrópicos usados para el tratamiento de la
ansiedad u otros trastornos. Por eso, es fundamental que, antes de que les prescriban cualquier opioide, los pacientes enumeren a su médico todas las drogas que consumen (sean legales o no).
George Frey/Reuters
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Entre 1999 y 2015, las
muertes por sobredosis relacionadas con opioides por prescripción se cuadruplicaron. En ese tiempo las
ventas de estos potentes analgésicos se dispararon en igual proporción, advierten los
Centros para el Control de Enfermedades. Lo que es más: cada día más de 1,000 personas
llegan a salas de emergencia por uso incorrecto de estos medicamentos. En la foto, la madre de un joven que murió de una sobredosis cuenta su relato durante una rueda de prensa del Departamento de Salud de Utah.
Rick Bowmer/AP
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Muchas veces se confunde el concepto de dependencia con el de adicción, pero no son lo mismo. La primera es consecuencia de la adaptación del cuerpo a la exposición continua a una droga, que genera tolerancia y hace que paulatinamente se requieran mayores cantidades del medicamento para obtener el mismo efecto. Cuando se deja de tomar se experimentan
síntomas de abstinencia.
La adicción implica una búsqueda y uso compulsivo de la droga aunque tenga consecuencias negativas. En la foto, la clínica de rehabilitación Private Clinic North en Rossville, GA, muestra algunas imágenes de celebridades que han sufrido de adicción.
Kevin D. Liles/AP
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Una de las maneras más eficaces de tratar la adicción es la
terapia basada en fármacos, que consiste en dar al paciente una dosis de metadona o buprenorfina, en mínima cantidad para satisfacer la necesidad de consumo y disminuir los efectos el síndrome de abstinencia, pero no tanta como para generar euforia. De esta manera, los cambios modifican la química en su cerebro para finalmente liberarse de la adicción. Tanto los CDC, como el
Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas y la OMS la avalan. Sin embargo, algunos como el
ex secretario de salud, Tom Price, consideran que alimenta la adicción, algo que la ciencia ha desmentido.
Pablo Martinez Monsivais/AP
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Muchas ciudades como Baltimore, en Maryland, se han visto obligadas a innovar para enfrentar el incremento en el número de muertes por sobredosis. Allí, la comisionada de salud,
Leana Wen (a la izquierda, en la foto), aprobó que cada habitante reciba una receta del
naloxone (que puede revertir
casi el 100% de las sobredosis) después de hacer un entrenamiento de cinco minutos sobre cómo administrarlo. La idea es que cualquier adicto o familiar lo tenga a mano y sepa cómo actuar en caso de una emergencia.
Images for Colgate Bright Smiles, Bright Futures/AP
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En Rhode Island idearon otra solución. Junto con un equipo de doctores, la profesora de diseño industrial Claudia Rebola diseñó el 'NaloxBox' para darle a los transeúntes en áreas públicas acceso fácil y rápido al naloxone.
Michelle R. Smith/AP
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Saul Loeb/AFP/Getty Images
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En el ínterin, personas que se han visto afectadas por la crisis, como Patty Farrell, cuya hija murió de una sobredosis de heroína hace cuatro años, siguen esperando una solución y presionando a los legisladores para que dicten nuevas y más severas penalizaciones para los traficantes de drogas.
Mary Esch/AP
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Otro que anhela que el gobierno tome medidas contundentes es Paul Kusiak, padre de dos exadictos. “Espero que el presidente cumpla con las promesas que hizo durante la campaña en las que aseguró que quería ayudar a familias como la mía a evitar a este tipo de experiencia. Intento desesperadamente tener fe y creer en su palabra”, declaró en mayo. Aún queda mucho por hacer: el problema está lejos de resolverse.
Elise Amendola/AP